¡Volverá, como lo visteis marchar!

Mons. Ángel Pérez Pueyo            ¡Volverá, como lo visteis marchar!

El abuelo de Martina, según refiere Susana Tamaro en su bellísimo libro: «Tobías y el ángel», tiene razón. En la vida no sólo existe lo que se ve… Hay unas «puertas» que cuando las abres, te trasladan a un mundo real aunque invisible. Te ofrecen una mirada nueva, un lenguaje nuevo, una sensibilidad nueva… Con frecuencia, las personas no las abrimos porque no logramos verlas. Si acertáramos a descubrirlas y traspasar su dintel, percibiríamos la vida desde abajo y desde adentro, en toda su profundidad y trascendencia. Y nos sorprendería cómo nuestra propia existencia pende de una mirada divina que todo lo ilumina.

El cielo es como un «ámbito» (estado) donde viven las personas «transparentes»… Todo lo que existe, en un cierto momento, cambia de forma… pasa por una «puerta» a otro mundo, el mundo de la LUZ y allí vive para siempre en la LUZ del amor de AQUEL que las creó.

¿Será por ello, como nos evoca la Palabra de Dios, que los hombres y mujeres de nuestro pueblo, desde su humildad y sencillez, son más sensibles para adentrarse en el MISTERIO y desentrañar los secretos de Dios? ¿Descubrir, a través de la ascensión de Jesucristo a los cielos, que hemos sido creados con un corazón inmortal que sólo puede ser llenado y satisfecho por Aquel que lo ha creado?

Que Jesucristo suba al Padre y esté sentado a su derecha, quiere decir que se abraza en comunión perfecta con Él y de esta forma se visibiliza la glorificación de la propia naturaleza humana, divinizada por Jesucristo. El Hijo de Dios se despojó de su rango o categoría divina para asumir la humanidad y para vivir entre los hombres. Ahora, lo humano y lo divino se unen, pero no se contrarrestan: Dios se ha hecho hombre y «el hombre ha sido divinizado».

Dios se hizo hombre en el hijo de María y se sigue «haciendo hombre» en los pobres, en los que sufren y en los que están llamados a vivir como hermanos; se hace hombre en los que se aman; en los que viven y rezan en común; en los que creen en su Hijo Jesucristo y guardan su Palabra; en los que se dejan guiar por el Espíritu Santo; y en los que transforman sus vidas siguiendo a Jesucristo.

Y «el hombre ha sido divinizado». Hay una semilla divina en todos los seres humanos, porque estamos hechos «a imagen y semejanza de Dios». Esta semilla la debemos desarrollar en plenitud recorriendo el camino del amor, que debe conducirnos no sólo a «tener» amor, sino a «ser» amor; lo cual nos exige vivir no para nosotros mismos, sino para mantener una relación de fraternidad y de comunión con los demás.

Esto es lo que hicieron y hacen los santos, o sea, los grandes testigos de la caridad; los contemplativos que descubren la grandeza, la belleza y la bondad de Dios; y los que sufren y unen su pasión a la de Jesucristo. Y al decir grandes, como nos recuerda el Papa Francisco en su reciente Exhortación Apostólica “Alegraos y Regocijaos”, no tenemos que pensar en acciones grandiosas o espectaculares, sino en hacer bien las cosas más pequeñas. Su grandeza está en hacer con amor todo, hasta lo más nimio e insignificante.

Jesús subió al cielo. Pero el cielo no es un lugar, sino un «ámbito», es decir, una manera de estar, otra manera de ser. El cielo está donde se vive el amor. El cielo es ser de Dios y experimentar su presencia en todo.

Lo más sorprendente es que cuando Jesús «subió al cielo», los discípulos volvieron a Jerusalén con alegría. A pesar de haber «perdido» a su Maestro y experimentar su ausencia. La explicación no es otra que lo sentían vivo en su corazón, se sabían trasmisores de un mensaje de salvación y brotó en ellos una gran esperanza.

Esperaban su regreso. El don del Espíritu Santo prometido los sostuvo y les dio el coraje necesario hasta dar la vida por el Señor. No perdieron ni la paz ni la alegría porque recordaban la promesa de Jesús: «Yo estaré con vosotros todos los días hasta el fin del mundo».

Nosotros hoy somos herederos de esa misma promesa. A pesar de nuestras dudas y vacilaciones… seguimos siendo sus testigos en el corazón del mundo hasta que Él vuelva. Gracias por vuestra coherencia de vida y por vuestro coraje en hacer visible en el mundo al Dios que lleváis dentro.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.