Noticias falsas o verdaderas. La buena noticia

Mons. Agustí Cortés               Mientras la liturgia nos hace vivir la Ascensión del Señor, celebramos la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales bajo el lema “Fake news y el periodismo de la paz”. La carta que nos dirige el Papa con este motivo nos alerta sobre la proliferación de falsas noticias y nos invita a comunicarnos sobre la base de noticias ciertas (verdaderas), como base de la paz social.

El problema es realmente grave. Pero todo esto reclama una explicación, para no caer precisamente en aquello que utiliza el difusor de falsas noticias, es decir, la ambigüedad del lenguaje y, en consecuencia, su manipulación, en caso de mala voluntad.

– Cuando hablamos de noticias falsas o verdaderas nos referimos a si lo que comunican responde o no a la realidad. En este sentido el Papa denuncia la proliferación de “la mentira” en la comunicación, bien porque lo que se dice no es real en absoluto, bien porque no se dice toda la realidad. Esta práctica obedece a muchos y diversos intereses y frecuentemente va acompañada de una intención de seducir, dando a la noticia apariencia de verosimilitud. El prototipo de este modo de actuar es el Demonio, auténtico “maestro y padre de la mentira”.

– Nuestra responsabilidad está en saber detectar lo falso en la noticia y fomentar la práctica de la ética en la comunicación, poniendo los medios informativos al servicio de lo que es verdadero. El Papa dice que esta sería la condición para el diálogo y la paz social. Aunque también es cierto que muchas veces, las palabras “verdaderas”, como reflejo fiel de la realidad, molestan y crean conflictos.

– No decimos exactamente lo mismo cuando hablamos de la Verdad con mayúscula. Entonces nos referimos a “la verdad de la vida”, al sentido de lo que somos y hacemos, aquello de lo que podemos fiarnos para entender todo lo que nos ocurre, para acertar en nuestras decisiones, para afrontar las dificultades, para seguir esperanzados, etc.

– Es en este sentido en el que Jesús dijo: “la Verdad os hará libres” (Jn 8,32) y “yo soy la Verdad” (Jn 14,6). Por eso en el evangelio de San Juan, conocer la Verdad y ser libres depende del seguimiento fiel de su persona (cf. Jn 8,31).

Son dos significados distintos de la palabra “verdad”. Pero están profundamente relacionados.

Los dos significados están relacionados al captar la gravedad del problema. Dicen que estamos en el tiempo de la “post-verdad”, es decir, que hoy la gente puede afirmar una cosa y la contraria sin ruborizarse. Por tanto, no es de extrañar que estará permitida la difusión de noticias falsas si interesa, así como que se pensará que no existe ninguna verdad segura que fundamente la vida y le dé sentido. Cuando se llega a afirmar la post-verdad es que se ha llegado a la post-humanidad.

Se relacionan estas dos maneras de entender la verdad cuando conocemos la respuesta cristiana al problema Al celebrar la fiesta de la Ascensión, reconocemos que la Verdad, la Verdad del mundo y de la humanidad, la verdad en la que creemos, está en el cielo, triunfando y llena de gloria. Esta Verdad, que es la persona misma de Jesucristo, sufrió el ataque de un alud de mentiras en la tierra: a Él le intentaron engañar y de Él se dijeron muchas y graves noticias falsas… Pero Él seguía siendo la Verdad y en Él todas las pequeñas verdades seguían triunfando.

Esta es la Buena Noticia. Por la fe nos adherimos a la Verdad y de ella procede nuestro compromiso moral para comunicar toda verdad. Será entonces cuando alcanzaremos la Libertad y la Paz, también con mayúsculas.

† Agustí Cortés Soriano

Obispo de Sant Feliu de Llobregat

Mons. Agustí Cortés Soriano
Acerca de Mons. Agustí Cortés Soriano 328 Articles
Nació el 23 de octubre de 1947 en Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Valencia. Se licenció en teología por la Facultad de Teología San Vicente Ferrer de Valencia. En 1993 se doctoró en teología en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Fue ordenado sacerdote el 23 de diciembre de 1971. En su ministerio sacerdotal, entre 1972 y 1974, fue vicario en Quart de Poblet; de 1973 a 1984, capellán del Colegio San José de la Montaña de Valencia; de 1974 a 1976, párroco de Quart de Poblet y profesor en la Instituto Luis Vives de Valencia; de 1976 a 1978, director del Secretariado Diocesano de Pastoral Juvenil; el año 1978, vicario de San Antonio de Padua de Valencia; de 1978 a 1984, secretario particular del que entonces era arzobispo de Valencia, Mons. . Miguel Roca Cabanellas; de 1986 a 1997, rector del Seminario Metropolitano de Valencia; de 1997 a 1998, canónigo penitenciario de la catedral de Valencia, y entre 1990 y 1998, profesor de teología en la Facultad Teológica, en el Instituto Teológico para el matrimonio y la Familia y al Instituto de Ciencias Religiosas de Valencia. Fue nombrado obispo de Ibiza el 20 de febrero de 1998 y recibió la ordenación episcopal el 18 de abril de 1998. El 12 de septiembre de 2004 inició su ministerio como primer obispo de la diócesis de Sant Feliu de Llobregat, en la catedral de San Lorenzo de Sant Feliu de Llobregat. En la CEE es vicepresidente de la Comisión episcopal de seminarios y Universidades y presidente de la Subcomisión de Universidades. En la Conferencia Episcopal Tarraconense es el obispo delegado de la Pastoral Familiar y, desde la reunión de los obispos catalanes el pasado 30 de septiembre y 1 de octubre de 2008, encargado del Secretariado Interdiocesano de Pastoral de Santuarios, peregrinaciones y turismo de Cataluña y las Islas.