La santa casa de Nuestra Señora del Toro

Mons. Francisco Conesa           Queridos diocesanos:
Desde muy antiguo tenemos noticias de la existencia de un Santuario en lo alto de la montaña del Toro. Permitidme que comparta con vosotros las fechas y momentos más  importantes de este Santuario, en este año que celebramos el 75 aniversario de la coronación canónica de la imagen de la
Virgen que allí se venera.

Poco tiempo después de la entrada de Alfonso III en Menorca, aparece ya mencionada en un documento de la cancillería real, fechado el 29 de septiembre de 1290, la existencia de un lugar de culto denominado “Sante Marie del Toro”. Este templo estuvo inicialmente vinculado a los mercedarios, pero cuando en 1297 tuvieron que marchar de la isla, el clero diocesano pasó a ocuparse del Santuario, que ya era considerado patrimonio de todos los menorquines y que era denominado “la Santa Casa de Nuestra Señora del Toro”.

Más adelante, en 1595, se instalaron los frailes agustinos, que contribuyeron mucho a extender la devoción y el culto a la Virgen del Toro. En sus tiempos fue derribada aquella primera iglesia gótica y se edificó una nueva, más amplia y de líneas sencillas. Corría el año 1670. Progresivamente el Santuario se fue embelleciendo con pinturas y retablos del barroco.

Un momento crítico para nuestro Santuario fue el año 1835, cuando fueron expulsados los agustinos y todo quedó abandonado y en ruinas. El convento pasó a manos del Barón de las Arenas. El deterioro era tal que durante cinco años la imagen de la Virgen se veneró en la parroquia de Es Mercadal, hasta que tornó al santuario en 1845.

Otro momento importante fue el año 1908, cuando el Obispado de Menorca adquirió los edificios del Santuario y terrenos anejos, lo que propició una restauración de los mismos y también la habilitación de una parte como centro de espiritualidad. Al poco de iniciarse la terrible contienda civil que asoló España, el santuario fue saqueado y se prendió fuego a sus retablos. Gracias a Dios, la venerada
imagen de la Virgen fue rescatada por el guardián del santuario, Juan Albalat.

La última intervención importante tuvo lugar en 1946, cuando se realizó el actual crucero y cúpula, instalándose también el retablo, que procedía de Mallorca. Poco después, en 1951, se inauguraba el nuevo edificio del Seminario de verano, que también sería aprovechado como casa de ejercicios. La santa casa de la Virgen del Toro ha sido desde hace más de siete siglos lugar que acoge la venerada
imagen de María y también nuestra casa. En mis frecuentes visitas al Santuario he podido comprobar cómo los menorquines se sienten allí como en casa. Así debe ser, porque la casa de una madre es casa de todos sus hijos. El Obispo Pascual lo llamó con razón “la catedral payesa de Menorca”, porque en este lugar todos se sienten acogidos.

El santuario, que está en el corazón de la isla, ha sido, y debe seguir siendo, un centro espiritual que ayude a crecer en la fe en Jesucristo. El hecho de estar situado arriba de la montaña ayuda también a que nuestro corazón se abra a la contemplación de la belleza de nuestra isla y a que nuestro espíritu se eleve al Dios “que habita en una luz inaccesible” (1 Tim 6, 16).

+ Francesc Conesa Ferrer
Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.