Jóvenes y Fake News

Mons.  Juan del Río                Todos hemos sido protagonistas o testigos de este correctivo: “los niños no deben decir mentiras”. Luego esos mismos críos ven cómo los mayores no dicen toda la verdad y comentan que son “mentiras piadosas”, o bien su actuar no es coherente y están muy lejos de la verdad. En cambio, Jesús nos dijo: “Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno”(Mt 5,37). Ciertamente, que ya en los albores de la humanidad tenemos la primera fake news (cf. Gn 3,1-15). La “serpiente astuta” da la vuelta al mandato divino, seduce a la “pareja del paraíso” y trae las consecuencias del pecado y otras innumerables formas de mal contra Dios, el prójimo, la sociedad y la creación (cf. Gn 4). Digamos pues, que “las noticias falsas o fake news” son tan viejas como la humanidad misma.

¿Por qué han saltado ahora las alarmas? Debido a que la desinformación ha encontrado en Internet y en las redes sociales unos altavoces perfectos dirigidos a dominar la comunicación y obtener un rédito político y económico, las fake news crean la cultura de la postverdad, donde lo único que importa es la apariencia de verdad, que el sentimiento sea satisfecho con noticias que no requieran mucho que pensar y sean fácilmente creíbles. Ya se encargan los estratagemas de las grandes empresas tecnológicas de las redes, estudiar a qué publico interesa llegar y cuales son los réditos a obtener. Para ello, desfiguran la verdad de las noticias y de los hechos, de tal manera que el auditorio escuche aquello que le guste escuchar y que piensan que solucionarán su malestar social. Estas actuaciones tienen lo que el Papa Francisco llama “la lógica de la serpiente, capaz de camuflarse en todas partes y morder al que sea, con tal de desacreditar al otro, presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos” (Mensaje para 52 Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales).

Para que se produzca una comunicación de calidad en la verdad, se necesita un tiempo para contrastar e investigar y las fake news se caracterizan por lo apremiante e impactante según lo calculado. Esta calamidad de la proliferación de “las noticias falsas” ponen en peligro la democracia y la libertad, crean un tipo de ciudadano acrítico, manipulan la opinión pública, y hacen perder reputación a los medios. En definitiva, es un elemento tóxico que contamina el espíritu de las personas y la convivencia social.

¿Cómo librarnos de esta plaga? El antídoto más eficaz contra el virus de la falsedad es intensificar el amor a la verdad. Que es mucho más que permanecer en lo puramente conceptual sobre el juicio de las cosas, o quedarse satisfecho con sacar “cosas sucias a la luz pública”. El amor y búsqueda de la verdad es conquistar aquello que da apoyo, solidez y confianza a la existencia humana, haciéndonos libres y capaces de relacionarnos con los otros. El fundamento último no es otro que Dios como suma Verdad. Desde esa fe que profesará san Pablo dirá: “por lo cual, dando de lado a la mentira, hable cada uno verazmente con su prójimo”(Ef 4,25). Desde una perspectiva social, tienen razón aquellos que afirman: “Si no prevalece la verdad, perderemos la democracia”.

¿Cómo ayudar a los jóvenes de la generación de Internet a descubrir la belleza de la verdad? La clave está en la educación en la cultura digital. No hay que demonizar las nuevas tecnologías de la comunicación, porque ellas están abriendo una nueva era donde debe seguir prevaleciendo el bien de la persona sobre otros intereses. Para ello, se debe enseñar a utilizarlas con inteligencia, oportunidad e información sobre las implicaciones éticas y morales de ser internautas. Esta es tarea de la familia en primer lugar, de la escuela y de la propia comunidad cristiana. Así, los jóvenes aportan su capacidad en las nuevas tecnologías de la comunicación y a esto se une la experiencia del discernimiento de sus mayores y formadores. De modo que entre todos, sepamos combatir las noticias falsas, fake news, que tanto daño hacen a los más jóvenes y perjudican gravemente a la sociedad.

 

+Juan Del Río Martín
Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".