La medida del amor, es amar sin medida.

Mons. Ángel Pérez Pueyo              ¡Quién no ha jugado, alguna vez, al «tres en raya»! Antonio Peña, sacerdote operario, nacido en Huesca, ha sabido sintetizar magistralmente la nueva Exhortación Apostólica del Papa Francisco «alegraos y regocijaros» en este sugerente «juego» que consiste en intentar que gane siempre el amor. La Madre Teresa, como ya os he comentado en alguna otra ocasión, me lo expresó de forma similar: «amar hasta que duela». En un caso y en otro la medida del amor es amar sin medida, esto es, vivir el espíritu de las bienaventuranzas.

Es todo un proceso, como pude descubrir, en mi primer viaje a Venezuela. Allí aprendí que en la vida había cuatro tipos de personas: el «vivo», el «justo», el «bueno» y el «santo». De los tres últimos sabía. Hoy, el primero, lamentablemente, ya se ha estandarizado en muchos países:

1) El «vivo» es aquel que, bajo apariencia de bondad y de legalidad, trata de engañarte en beneficio propio sin que tú te des cuenta. Si lo enganchan deja de ser «vivo» para ser un «…….» (adjetivo que omito por respeto a nuestros lectores). También en nuestro argot popular tenemos diversos epítetos que lo definen. El engaño y la corrupción, desgraciadamente, permean buena parte de la sociedad. Y damos por bueno aquel refrán venezolano que tanto me costó comprender: «¡A mí que no me den, que me pongan donde ‘haiga’…!».

2) El «justo» es aquel que aplica la ley del talión, «ojo por ojo, diente por diente», esto es, puedes vengarte sólo en la medida en que has sido ofendido. La ley del talión, que se encontraba en el código de Hammurabi en Babilonia, fue una ley de moderación, pues trataba de poner límite a la venganza, tanto a nivel de sentencia judicial como a nivel de individuos o de familias. El castigo legal no podía ser ilimitado sino que debía ser igual al daño recibido. Hay que reconocer que este espíritu, aunque sea legal,  sigue estando vigente en nuestros días. Y muchas veces  puede resultar tan inhumano como obsoleto.

3) El «bueno» es aquel cuya medida del amor es él mismo: «amarás a tu prójimo como a ti mismo» No está mal. Estas palabras se hallan recogidas ya en el libro del Levítico. Para los maestros del judaísmo, el amor al prójimo deriva del amor a Dios que creó al hombre a su imagen y semejanza, por lo que no se puede amar a Dios sin amar a su criatura. Jesús, según se recoge en el evangelio de San Mateo, agrega que el mandamiento de amar al prójimo es semejante al primero, esto es, «amar a Dios con todo el corazón, con la mente y el alma».

4) El «santo» es aquel cuya medida del amor no es uno mismo sino el amor con que Dios nos ama, según refiere el evangelista Juan: «amaos los unos a los otros como yo os he amado». Esta es la novedad que Jesús nos ofrece, amar con la misma gratuidad, radicalidad, universalidad y ternura como Él nos ha amado a cada uno.

Hemos vaciado el alma de valores y ahora queremos reemplazarla con leyes que subyugan el corazón. ¡No te conformes con menos que la excelencia (santidad)! La mediocridad, no engancha a nadie. Dejemos de mirarnos el ombligo, levantemos la vista y descubramos al próximo (prójimo), tendámosle la mano, ayudémosle a recuperar su verdadera dignidad, a restablecer su rostro desfigurado… y nos sentiremos más auténtico, libres, felices, plenos, fecundos y responsables! Nuestro mundo no anda mal por la picardía de los «vivos» sino por la apatía de los que nos conformamos con ser «justos» y si me apuras, con ser «buenos» y no aspiramos a la excelencia, esto es, a ser «santos».

Lo novedoso hoy, lo más «in», es ser como el Maestro. No olvidemos, como nos recuerda el Papa, que todo contribuye a tu santidad: los días buenos, te aportarán felicidad; los días malos, en cambio, te ofrecerán experiencia; los intentos que tengas que hacer, te mantendrán fuerte; las pruebas que tengas que soportar por los demás, te harán más humano; las caídas te ayudarán a ser más humilde. Sólo Dios puede mantenernos en pie. Sólo dando vida y alegría y amando con el amor con que Dios nos ama, viviremos y participaremos de la alegría vital de Cristo.

Pidamos al Señor  una buena dosis de paz y de alegría pascual ¡La necesitamos tanto!

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.