Gaudete et exultate (y 2)

Mons. Àngel Saiz Meneses            La semana pasada reflexionábamos  sobre la primera parte de la nueva Exhortación del papa Francisco y veíamos como el Santo Padre señala que la vivencia de las Bienaventuranzas es el camino para llegar a la santidad. En el capítulo cuarto del texto recuerda en primer lugar los medios de santificación fundamentales que conocemos: la importancia de la oración, los sacramentos de la Eucaristía y la Reconciliación, la ofrenda de sacrificios, las diversas formas de devoción, la dirección espiritual, etc; después señala cinco grandes manifestaciones del amor a Dios y al prójimo que considera de particular importancia, en el contexto social y cultural de hoy, tan marcado por la ansiedad nerviosa y violenta, por la negatividad y la tristeza, por la acedia cómoda, consumista y egoísta, y finalmente, por el individualismo, acompañado por tantas formas de espiritualidad falsa y difusa, y carente del encuentro personal con Dios.

La primera de estas grandes notas, de estas  manifestaciones del amor a Dios y al prójimo es el aguante, la paciencia y la mansedumbre, que es consecuencia de vivir centrado, fundamentado en Dios; así se pueden soportar las contrariedades, los vaivenes e imprevistos de la vida, y también las agresiones, infidelidades y defectos de los demás; así se puede alcanzar la humildad, que sólo crece a base de humillaciones, y que es el camino de la verdadera santidad. La segunda es la alegría, porque el santo ha de ser capaz de  vivir con alegría y sentido del humor, sin perder realismo, pero ayudando a los demás con un espíritu positivo y esperanzado. Es la alegría de la salvación que se percibe desde las primeras páginas del Evangelio: en la Anunciación; en la Visitación, cuando la Virgen María expresa su gozo con el cántico del Magníficat. La alegría, que es un fruto del Espíritu Santo, como el amor y la paz.

La santidad es también audacia y fervor, es la parresía en término griego; este es el tercer aspecto. Porque  el mismo Jesús nos dice: «No tengáis miedo» (Mc 6,50). «Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos» (Mt 28,20). La parresía es la  confianza inquebrantable en la fidelidad de Cristo, que nos da la seguridad de que nada «podrá separarnos del amor de Dios» (Rm 8,39). En cuarto lugar, la dimensión comunitaria, porque no se puede vivir de forma individualista la fe  ni el camino de la santificación, y sobre todo porque Dios nos llama a vivir la fe en familia, en comunidad, en Iglesia. Por último, la oración constante, una profunda espiritualidad que se distingue por la vida de oración intensa, que se alimenta fundamentalmente de la Palabra de Dios y de los sacramentos, en particular de la Eucaristía.

La Exhortación termina con un capítulo dedicado al combate, la vigilancia y al discernimiento. Recuerda que la vida cristiana es como un combate permanente  contra el mundo y la mentalidad mundana, contra la propia fragilidad, y también contra el diablo, que es real, es el principio del mal. Para ese combate estamos pertrechados con  armas poderosas que el Señor nos da: la fe, que se expresa en la oración incesante; la meditación de la Palabra de Dios, que ilumina todas las facetas de nuestra vida; la celebración de la Santa Misa, centro de la vida cristiana y de la vida de la Iglesia; la adoración eucarística; la reconciliación sacramental, para recibir el perdón y la gracia del Señor; las obras de caridad, la vida comunitaria, y el celo evangelizador. Para resistir en el combate, para no relajarse en la vigilancia y para acertar en el camino, es preciso el hábito del discernimiento, que no consiste sólo en una buena capacidad de razonar o de sentido común, sino que sobre todo es un don que hay que pedir con confianza al Espíritu Santo. María es la Madre y Maestra que nos enseñará a poner en práctica las bienaventuranzas y nos acompañará en nuestro camino de la santidad.

 

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.