Un «mala» entre los dedos

Mons. Antonio Gómez          Esta tarde lluviosa produce una cierta melancolía. En la televisión, al declinar el día, entrevistan al grupo musical Izal, que presentan su nuevo disco: Autoterapia. Al parecer de la crítica, hacen buena música. El líder del grupo, vocalista y compositor, Mikel Izal, vestido estilo indie, responde a las preguntas de la entrevistadora mientras va haciendo discurrir entre sus dedos, una a una, las cuentas de una pequeña pulsera de madera.

Surfeo por las redes y descubro que este treintañero, que mide uno noventaicinco de cuerpo entero, es ingeniero de telecomunicaciones y trabajó cinco años en un proyecto europeo para el Boeing 747. Dejándolo todo se dedicó a la música. El vídeo del primer single, “El pozo”, se hizo viral: “He despertado en el fondo de este pozo sin saber quién soy, ¿cómo he llegado?”, canta intentando huir de sus infiernos.

Las yemas del índice y pulgar acarician suavemente cada cuenta de madera que trascurren en un ritmo acompasado, de una a otra, hasta dar la vuelta. Creo que se trata de un “mala” o rosario tibetano, simplificado en su forma de pulsera. Se reza, repitiendo un “mantra” o especie de jaculatoria, hasta llegar al final, para volver a repetir el recorrido hacia atrás, y así incesantemente. La meditación con un “mala” comienza a ser frecuente entre los occidentales.

Sin querer he recordado mi primera juventud, cuando me empapé de “El peregrino ruso” y de su itinerario espiritual, que le condujo hacia la oración interior, ininterrumpida, como las cuentas de un “mala”. A mí no. Pero recuerdo que comencé a hacer la oración del corazón, con un rosario de cuentas de madera: “Jesús, mío, ten misericordia de mi”. Aún llevo otro en el bolsillo del pantalón, muy parecido, también de cordones y de madera. Me sirve en muchos momentos. Orar de ésta manera hace que desvíe el eje rotatorio de mi persona y pongo la de Cristo. Ya no es mi pastoral, mi plan, mi espiritualidad, mi vida. Desmenuzo el tiempo con una pequeña jaculatoria entre los dedos y encuentro el sosiego y a veces la paz.

No es una huida, es un puerto, un pequeño refugio de descanso. Después está la navegación, el día a día, la lucha contra las tormentas, las redes, el mar embravecido y también las noches vacías de pesca, que son muchas. Aun así, busco acariciar las pequeñas cuentas y rezar sosegadamente, con un ritmo acompasado que me ayude a decelerar la respiración y acurrucarme en su regazo. Sin más.

Cuando termino de escribir estas líneas he pensado en volver a leer, después de tantos años, ese pequeño librito, “Strannik. El peregrino ruso”, que tiene un impactante comienzo: “Por gracia de Dios soy cristiano; por mis acciones, un gran pecador; y por mi oficio, un humilde peregrino sin domicilio, perpetuamente errante” .

¡Ánimo y adelante!

+ Antonio Gómez Cantero
Obispo de Teruel y Albarracín

 

Mons. Antonio Gómez Cantero
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Antonio Gómez Cantero nació en Quijas (Cantabria) el 31 de mayo de 1956. Cursó estudios de bachillerato en el seminario menor de Carrión de los Condes y eclesiásticos en el seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 17 de mayo de 1981. Obtuvo la licenciatura en Teología Sistemática-Bíblica en el Instituto Católico de París, en 1995. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Palencia, donde ha desempeñado distintos cargos pastorales: en 1982 fue nombrado vicario parroquial de San Lázaro y vocal del Consejo Presbiteral por consiliarios; además de consiliario diocesano del Movimiento Junior A.C. y coordinador de consiliarios de Castilla y León. En 1983 fue nombrado delegado diocesano de Pastoral Juvenil y Vocacional; en 1984, párroco solidario de San Lázaro; en 1985, formador del seminario mayor de Palencia; en 1986, delegado para el acompañamiento vocacional para el presbiterado; en 1990, delegado de Pastoral Juvenil-Vocacional y miembro del Consejo de Consultores; en 1992, consiliario internacional del MIDADEN (Acción Católica de Niños) en París, cargo que ocupó hasta 1995; en 1995, vice-rector y profesor del seminario menor; en 1996, rector del seminario menor y delegado diocesano de Pastoral de Vocaciones; en 1998, rector del seminario mayor, en el que permaneció hasta 2004; en el 2000, profesor extraordinario del Instituto Teológico del seminario mayor de Palencia y miembro del consejo de consultores; en 2001, administrador del seminario mayor y de la casa sacerdotal, y desde 2008 miembro del Colegio de Consultores. Desde el año 2004 es párroco de San Lázaro de Palencia y desde 2008 el vicario general y moderador de curia. Del 8 de mayo de 2015 hasta el 18 de junio de 2016 fue el administrador diocesano de Palencia. El 21 de enero de 2017, se celebró su Ordenación Episcopal y toma de posesión de Don Antonio Gómez Cantero como Obispo de la Diócesis de Teruel y Albarracín.