Todos contribuimos

Mons. Juan del Río          Estamos en plena campaña de la declaración a Hacienda. Como cristianos y ciudadanos debemos cumplir este deber social que a todos beneficia (cf.GS 43). La Iglesia Católica a través de su Memoria Anual de Actividades da cuenta cumplidamente y con transparencia del buen uso de los recursos económicos, humanos y sociales que sostiene su labor religiosa en España. No somos ninguna carga pesada, ni para el Estado ni para aquellos que no pertenecen a la fe cristiana. Los católicos sabemos que hay un quinto mandamiento de la Iglesia que pide: “ayudar a la Iglesia en sus necesidades”, mediante la limosna, donaciones, ayudas y colaboraciones personales.

Participar activamente en la campaña www.portantos.es marcando la casilla de la Iglesia Católica en tu declaración de la renta, es una manera más que tenemos los católicos de no ser “gravoso a nadie”, de sentirnos libres y de no claudicar frente a campañas anticlericales. También a esta acción benefactora, están llamados hombres y mujeres de buena voluntad, que con gran altura de miras, valoran positivamente la labor social de la Iglesia. Todas sus instituciones docentes, sanitarias y samaritanas tienen como principales objetivos, socorrer a los más pobres y favorecer al bien de la sociedad mediante el anuncio del Evangelio de Cristo. Teniendo siempre presente, que todos somos “pecadores perdonados” (PP. Francisco), con nuestros aciertos y errores en cada tiempo. La razón de ser de los discípulos del Señor, no es otra que hacer presente el amor de Dios en este mundo a través de las buenas obras (cf. Jn 13,34-35).

Por eso mismo, la Iglesia es un bien social no basado en privilegios, sino en algo tan perceptible como son las muchas y variadas fundaciones dedicadas a la ayuda y promoción social de todos los que llaman a sus puertas, sin distinción alguna. Además, de esta “caridad corporativa” existe otra realidad menos visible como es la “caridad personal”, que no busca notoriedad (cf. Mt 6,3-13) y que es “levadura de humanidad” en medio de la masa de nuestra sociedad. Nos referimos a tantos católicos que en su vida cotidiana realizan gestos sencillos de caridad en favor del prójimo, contribuyendo de esta manera a la paz social. Piénsese simplemente, lo que significa ejercitar en cristiano las Obras de Misericordia y sus repercusiones personales, comunitarias e institucionales.

La práctica de la caridad no se realiza sólo con el dinero, ni exclusivamente a través de las grandes organizaciones caritativas. Igualmente se da, por el testimonio individual de solidaridad y entrega a los demás, al estilo de Jesús: “cada vez que lo hicisteis con uno de estos, mis hermanos más pequeños, conmigo lo hicisteis” (Mt 25,40). De ahí, que el Concilio Vaticano II afirmara taxativamente: “Las energías que la Iglesia puede comunicar a la actual sociedad humana radica en esa fe y en esa caridad, aplicadas a la vida práctica. No radican en el mero dominio exterior ejercido con medios puramente humanos” (GS 42).

 

+ Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".