¡Apúntate a clase de Religión Católica!

Mons. Abilio Martínez           Queridos diocesanos:               Como todos los años en estas fechas, comienza el período de matriculación en los centros educativos de la provincia de Soria. Todos los padres quieren, y hacen bien, lo mejor para sus hijos; se preocupan de que estudien, aprendan y lleguen a ser buenas personas. Año tras año muchos padres ejercen el derecho que tienen de elegir la clase de Religión Católica. Según los últimos datos aportados por la Conferencia Episcopal Española, la demanda social de la clase de Religión está por encima del 60% de la población escolar en España, en los distintos niveles de Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato. Esto significa que cursan libremente la enseñanza religiosa escolar 3,5 millones de alumnos. No es un privilegio de la Iglesia sino el derecho de los padres reconocido por nuestras leyes; os animo y os felicito por buscar lo mejor para vuestros hijos. ¡Seguid así!

En una Audiencia a los miembros de la Congregación para la educación católica, el Papa Francisco habló de 3 claves a tener en cuenta en el mundo de la educación: “Humanizar la educación”“cultura del diálogo” y “sembrar esperanza”. Permitidme que me detenga en estos tres puntos de los que habla el Papa porque nos ayudan a ver la importancia de la clase de Religión Católica:

1. Humanizar la educación: La escuela debe educar personas íntegras, formar en todas las dimensiones a aquellos que en el futuro serán los que tomarán las riendas de nuestra sociedad. El individualismo que nos rodea sólo logra deshumanizarnos y empobrecernos; encerrarnos en nosotros mismos no hace más que limitarnos. La escuela, en general, y la clase de Religión, en particular, deben abrir horizontes hacia los otros y, por qué no, hacia la transcendencia. Por eso, es clave mostrar la importancia de valores como el respeto, la honradez, la atención al débil o el sentido crítico. Necesitamos educar a nuestros niños y jóvenes para que sean capaces de dar respuesta al sentido de su propia vida y sepan buscar el bien del resto de la sociedad. ¡Padres, ayudad a que vuestros hijos logren ser personas íntegras!

2. Cultura del diálogo: Cada día es más frecuente oír expresiones como “aldea global” o términos como “globalización”; por ello, no podemos encerrarnos en nuestro entorno soriano. Muchos de nuestros niños y jóvenes pasan horas en internet, en verano van a estudiar fuera o concluyen sus estudios en el extranjero. Se hace cada vez más necesario educarles en la cultura del diálogo, de la apertura a los demás y del conocimiento de otras tradiciones. Para ello, primero es necesario conocer nuestra propia cultura e identidad, cultura soriana que hunde sus raíces en el cristianismo. Son múltiples las tradiciones que tenemos en Soria de profundo sentido religioso: las fiestas de nuestros pueblos, la Semana Santa, el rico y amplio patrimonio de ermitas e iglesias, etc. Desconocer este aspecto es limitarles el conocimiento. Nunca hay que confrontar la fe y la cultura; al contrario, hay que buscar el diálogo entre ambas, revalorizando todo lo que aporta el aspecto religioso al resto de saberes. ¡Niños y jóvenes, sed valientes, elegid una formación religiosa que os ayude a poder integraros plenamente en vuestra cultura!

3. Sembrar esperanza: Como dijo el Papa Francisco, “el hombre no puede vivir sin esperanza”. Y eso es lo que hace la clase de Religión Católica: ayuda a crecer, a hacer personas, a ver el sentido de la vida. El profesor de Religión Católica ofrece a sus alumnos la capacidad de optar siempre por la búsqueda de la verdad, la bondad y la belleza. Da las herramientas que permiten ser personas más felices, más alegres y que luchan por un mundo mejor. Transmite una vida presente que se orienta hacia un futuro lleno de esperanza. ¡Profesores de Religión Católica, ánimo con vuestra tarea! ¡No desfallezcáis! Vuestra labor es muy importante y hacéis un gran bien a nuestra sociedad.

Queridos diocesanos, el Papa Francisco hace resonar en su última Exhortación Apostólica Gaudete et Exsultate la llamada a la santidad cotidiana en el actual contexto social: “Me gusta ver la santidad en el pueblo de Dios paciente: a los padres que crían con tanto amor a sus hijos…” (GE 7). Todos estamos llamados a la santidad. Vosotros, padres, vivís la santidad día a día, buscando lo mejor para vuestros hijos. Por eso, ¡apuntadles a clase de Religión Católica!

† Abilio Martínez Varea
Obispo de Osma-Soria

Mons. Abilio Martínez Varea
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El obispo electo de Osma-Soria nació en Autol (La Rioja) el 29 de enero de 1964. Ingresó en el seminario diocesano de Logroño, donde estudió Filosofía y Teología entre los años 1982 y 1987. Después se trasladó a Roma, donde obtuvo la licenciatura en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1989). Fue ordenado sacerdote el 30 de septiembre de 1989. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño. Su primer destino fue como vicario parroquial de la parroquia de San Barlotomé de Aldeanueva de Ebro (La Rioja) (1989-1994). Entre 1994 y 1996 realizó los cursos de doctorado en la Universidad Pontificia de Salamanca. A su regreso, fue nombrado vicario parroquial de San Pío X de Logroño. Ha desempañado los cargos de delegado de Apostolado Seglar, profesor en el instituto diocesano de Ciencias Religiosas y delegado de Enseñanza. Desde el año 2005 es vicario episcopal de Pastoral y Enseñanza.