Acompañar a la familia en la enfermedad

Mons. Julián Ruiz Martorell            Queridos hermanos en el Señor:       Os deseo gracia y paz.                    El Domingo VI de Pascua se celebra la Pascua del Enfermo. Es importante acompañar a las familias que viven situaciones especialmente difíciles: enfermedades de larga duración, personas con problemas de salud mental o con importantes deterioros cognitivos, o personas con dependencias.

Los familiares que se convierten en cuidadores habituales necesitan nuestro apoyo y nuestra ayuda. El cuidado prolongado de algunos enfermos requiere un mayor esfuerzo y produce un consiguiente cansancio. En ocasiones, nos encontramos con “personas que están junto a los enfermos que tienen necesidad de una asistencia continuada, de una ayuda para lavarse, para vestirse, para alimentarse. Este servicio, especialmente cuando se prolonga en el tiempo, se puede volver fatigoso y pesado. Es relativamente fácil servir por algunos días, pero es difícil cuidar de una persona durante meses o incluso durante años, incluso cuando ella ya no es capaz de agradecer” (Papa Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo 2015).

Las familias nos dan un ejemplo de lo que el Papa Francisco denominaba en el Mensaje para la Jornada Mundial del Enfermo del año2015 “la sabiduría del corazón”. Allí explicaba que no se trata de un conocimiento teórico, abstracto, fruto de razonamientos, sino que es “un actitud infundida por el Espíritu Santo en la mente y en el corazón de quien sabe abrirse al sufrimiento de los hermanos y reconoce en ellos la imagen de Dios”.

Sabiduría del corazón es “servir al hermano”. Es un testimonio que se realiza no con las palabras, sino con una “vida radicada en una fe genuina”.

Sabiduría del corazón es “estar con el hermano”. Según el Papa Francisco, “el tiempo que se pasa junto al enfermo es un tiempo santo”. Es alabanza a Dios que nos configura con la imagen de su Hijo, el cual “no ha venido a ser servido sino a servir y a dar su vida en rescate por muchos” (Mt 20,28). El Espíritu Santo otorga a las familias la gracia de comprender el valor del acompañamiento, con frecuencia silencioso, para que los enfermos experimenten cercanía y afecto y se sientan más amados y consolados. Las vidas gravemente afligidas por enfermedades también son dignas de ser vividas.

Sabiduría del corazón es “ser solidarios con el hermano sin juzgarlo”. La caridad tiene necesidad de tiempo para curar y visitar, para estar incondicionalmente y sin buscar ningún interés.

El sufrimiento puede hacer tambalear la fe, pero también puede robustecerla y fortalecerla. La Iglesia se siente muy cerca de las familias para mirar a los enfermos con la misma mirada llena de ternura y de compasión con que Jesucristo mira a cada persona sufriente.

En las familias contemplamos grandes lecciones de generosidad hasta el sacrificio total; de atención constante y personalizada; de respeto a la persona enferma en su dignidad; de valoración del puesto central del enfermo en el proceso de curación; de miradas llenas de ternura; de acompañamiento sereno a las personas con enfermedades crónicas o graves discapacidades; de responsabilidad compartida que enriquece el servicio diario.

Familiares, personal médico, de enfermería y de farmacia, sacerdotes, consagrados, agentes de pastoral de la salud, voluntarios, personal de secretaría y de administración, participan de una gran tarea que es también una misión eclesial. La Iglesia se siente enviada para servir siempre con renovado vigor a los enfermos y a quienes cuidan de ellos.

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+ Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.