Vivir de aparencias

Mons. Juan del Río                El hombre tiende a buscar la recompensa y el aplauso fácil en esta vida. Cuando esto desborda los justos límites del deseo, se convierte en una forma de existencia. Es lo que está sucediendo en la actualidad, donde el cultivo de la imagen, en el marco de lo políticamente correcto, lo invade todo. La sociedad presente, es como un gran plató donde hay que mostrar el mejor perfil a costa de lo que sea. Se ha instalado la guerra de las vanidades sustentada por la supremacía de la mentira, llamada hoy “postverdad”. Ya no interesa tanto la honesta identidad, ni la verdad de los hechos, ni la satisfacción del deber cumplido. Lo único importante es situarse en la “cresta de la ola” de lo social, profesional o político, prescindiendo de cualquier referencia ética. Para esto, si es necesario, se manipula la propia realidad, se falsifica la histórica y se rompe la conexión entre la razón y el comportamiento.

Así tenemos que el individuo, se encuentra expuesto a un exhibicionismo social, representando en cada momento lo que verdaderamente no es. Las razones para vivir de las apariencias pueden ser muchas: ocultar errores, sacar beneficios económicos, búsqueda de honores, herir a otras personas, evitar explicaciones, etc. Estos bienes son superficiales y son comparables a la espuma, al humo o al sueño, ya que la vanidad anula el buen sentido, nos aleja del mundo real y es la causa principal de las corrupciones de todo tipo.

La vanidad y la mentira se convierten en armas políticas y económicas cuyos efectos han sido amplificados por las nuevas tecnologías. Los poderosos de turno, han hecho del mentir una nueva cultura, donde los expertos en “ingeniería social” estudian y maniobran los sentimientos de la gente, aún los más sagrados. Lo peor, es que cuando se vive de pura apariencia, uno termina creyéndose las propias mentiras y se resiste a la verdad edificante que se pueda presentar. En palabras del Papa Francisco, estamos ante una enfermedad social que es: “la osteoporosis del alma: los huesos desde afuera parecen buenos, pero dentro están todos corroídos. La vanidad nos lleva al engaño”.

Ya el sabio del Eclesiástico decía: “guardate de mentir y de añadir mentiras a mentiras, que eso no acaba bien” (7,12). La mentira acarrea enfrentamientos y hace imposible la vida social. Jesús nos alerta que no hay nada oculto que no salga a la luz (cf. Lc 8,12; Mc 4,22). Tengamos confianza, al final, más tarde o más temprano, el “esplendor de la verdad” ilumina la inteligencia y modela la libertad del hombre, para edificar una sociedad más libre, donde brille la verdad que conduce a la paz.

 

+ Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".