Carta a los jóvenes

Mons. Fidel Herráez              Muy queridos jóvenes de nuestra Diócesis de Burgos:  Recibid todos y cada uno mi saludo cordial y cercano, con el deseo de que el tiempo pascual que estamos celebrando, llene vuestra vida de la alegría y la paz de Jesucristo Resucitado. Celebramos este día, llamado Domingo del Buen Pastor. Es una jornada que la Iglesia dedica a orar especialmente por las vocaciones. Permitidme por ello que os dirija hoy, especialmente a vosotros, este mensaje que semanalmente tengo la oportunidad de dirigir a todos los burgaleses.

 

Como ya sabréis, el próximo otoño, el Papa Francisco ha convocado un Sínodo en Roma centrado en el tema de los jóvenes, en concreto en la relación entre jóvenes, fe y vocación. Con tal motivo ha invitado a todos los jóvenes a participar en diferentes foros de encuentro y diálogo para que puedan hacer llegar su voz y su opinión sobre diferentes aspectos de la vida eclesial y social. Quizá alguno de vosotros también haya podido participar enviando sus aportaciones. Es su voluntad que en la asamblea sinodal resuene especialmente la voz de los jóvenes, para que la Iglesia pueda responder adecuadamente a vuestra realidad y a vuestras esperanzas.

La juventud siempre es vista con particular simpatía por todas las instancias sociales. En vosotros se tienen puestas enormes esperanzas e ilusiones. También la Iglesia, y particularmente nuestra Iglesia de Burgos, os miran con especial cariño e interés. Y no sólo porque seáis el futuro, sino porque quiere acompañaros ya en el presente de vuestra vida, en el crecimiento y en la respuesta a lo que buscáis y necesitáis. Me viene a la mente el pasaje de Jesús cuando se encontró con aquel joven rico que se le acercó, y al que miró con amor, proponiéndole un camino de vida y plenitud.

En vuestra juventud recibís innumerables llamadas: me estoy refiriendo no a las llamadas del teléfono móvil, sino otro tipo de llamadas a vivir, a disfrutar, a crecer, a gozar, a servir, a consumir… Son llamadas muy desiguales, que conviene discernir y acompañar para que os ayuden verdaderamente en vuestra vida. También entre esas llamadas, sin duda, está la llamada de Dios que, siempre cercano a nosotros, nos invita a vivir una vida plena en la entrega al servicio de los demás. Como dice el Papa Francisco, «todo cristiano debería desarrollar la capacidad de “leer desde dentro” la vida, e intuir hacia dónde y qué es lo que el Señor le pide para ser continuador de su misión». Son estas dos preguntas fundamentales a las que hay que dedicar un tiempo en la vida porque en su respuesta se encierra el secreto de la felicidad que todos buscáis.

Sin embargo, lo sabemos muy bien, «la llamada del Señor no es tan evidente como todo aquello que podemos oír, ver o tocar en nuestra experiencia cotidiana. Dios viene de modo silencioso y discreto, sin imponerse a nuestra libertad. Así puede ocurrir que su voz quede silenciada por el ruido de tantas cosas que nos rodean y por las numerosas preocupaciones y tensiones que llenan nuestra mente y nuestro corazón».

Para poder escucharle más nítidamente se requiere en especial del silencio y del acompañamiento, que os invito a buscar y a cultivar. Solo desde ahí podréis descubrir cuál es vuestro camino y conoceréis mejor si en vuestra vida el Espíritu Santo ha depositado la vocación al sacerdocio, al diaconado permanente, a la vida consagrada, al servicio misionero más allá de nuestras fronteras, a la formación de una familia como Iglesia doméstica… Cuando penséis en vuestro proyecto de vida, dejad que Dios entre también en vuestros planes. Escuchadle. Contad con Él.

Queridos jóvenes: ¡qué hermoso entender la vida como respuesta a una llamada de Dios! Eso nos da paz, alegría, generosidad… Comparto con vosotros vuestras preocupaciones e ilusiones por el futuro y os animo en vuestro caminar. Por fortuna, tenemos una certeza: Cristo Resucitado va siempre delante de nosotros: ¡no tengáis miedo!

+ Fidel Herráez

Arzobispo de Burgos

Mons. Fidel Herráez Vegas
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Fidel Herráez Vegas nació en Ávila el 28 de julio de 1944. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario de Madrid, donde ingresó en 1956. Fue ordenado sacerdote el 19 de mayo de 1968. Bachiller en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1968. Es Licenciado (1974) y Doctor (1977) en Teología Moral por la Pontificia Universidad Lateranense en Roma. Es autor de varias publicaciones sobre Teología Moral Fundamental. Ha desempeñado los siguientes cargos: 1968-1972: Formador, Secretario y Profesor de idiomas del Seminario Menor de Madrid. 1977-1995: Profesor de Teología Moral Fundamental en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequética “San Dámaso” de Madrid. 1977-1995: Director de la Formación Permanente de las Hermandades del Trabajo de Madrid y Consiliario de jóvenes de las mismas. 1977-1996: Capellán de las Religiosas Irlandesas (Instituto de la B.V. María). 1979-1996: Delegado diocesano de Enseñanza de Madrid. 1979-1995: Miembro Asesor de la Comisión Episcopal de Enseñanza. 1983-1995: Secretario Técnico de la diócesis de Madrid para las relaciones con la Comunidad Autónoma en los temas de Enseñanza Religiosa. 1986-1995: Presidente del Consejo diocesano de la Educación Católica. 1986-1995: Representante de los Delegados diocesanos de Enseñanza en el Consejo General de la Educación Católica. 1992-1997: Presidente del Forum Europeo para la Enseñanza Religiosa Escolar. 1993-1996: Catedrático de Teología Moral Fundamental en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. 1995-2015: Vicario General de la Archidiócesis de Madrid. Desde el año 2011 es el consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas. El 14 de mayo de 1996 fue elegido Obispo titular de Cedie y Auxiliar de Madrid, recibiendo la ordenación Episcopal el 29 de junio del mismo año. En la Conferencia Episcopal es miembro de la Comisión Permanente y pertenece a la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 1996. El 30 de octubre de 2015 el papa Francisco lo nombra arzobispo de Burgos, tomando posesión de la archidiócesis el 28 de noviembre del mismo año.