Aquí estoy

Mons. Jaume Pujol              Con motivo de la 55 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, el Papa ha publicado un mensaje que se inicia diciendo: «También en estos tiempos inquietos en que vivimos, el misterio de la Encarnación nos recuerda que Dios siempre nos sale al encuentro y es el Dios-con-nosotros, que pasa por los caminos a veces polvorientos de nuestra vida y, conociendo nuestra ardiente nostalgia de amor y felicidad, nos llama a la alegría.»

Francisco prosigue: «En la diversidad y la especificidad de cada vocación, personal y eclesial, se necesita escuchar, discernir y vivir esta palabra que nos llama desde lo alto y que, a la vez que nos permite hacer fructificar nuestros talentos, nos hace también instrumentos de salvación en el mundo y nos orienta a la plena felicidad.»

Fijémonos en tres palabras que emplea el Papa: escuchar, discernir y vivir.

Escuchar es lo primero. A veces, en la vida cotidiana, alguien está distraído y oye a quien le habla como quien oye llover, hasta que aquel, levantado un poco la voz le pregunta: ¿Me escuchas? Dios nos habla con voz suave, nos susurra algo que espera de nosotros y que no oiremos si estamos demasiado centrados en nosotros mismos o dispersos en las múltiples solicitudes informativas y publicitarias. Hemos de encontrar momentos de silencio y contemplación para escuchar la voz de Dios.

Discernir es la segunda etapa, para las elecciones fundamentales de nuestra vida, desde la carrera o el trabajo hasta el estado de vida. Hemos de rezar para que haya vocaciones también al sacerdocio o al estado religioso. Personas —la mayoría serán jóvenes— que digan «Aquí estoy» al Señor, cuando sientan la llamada, sin miedo, sabiendo que no hay una compañía de seguros que nos garantice la felicidad, sino que es Jesucristo mismo quien nos habló del ciento por uno y la vida eterna.

Por fin, lo tercero es vivir esta entrega que hemos discernido, sea la que sea, siendo personas de fe, que saben que la elección no la hemos hecho por nuestra cuenta, sino que la llamada es de Dios, habitualmente a través de terceras personas de las que tomamos consejo.

Cada día se produce este misterio gozoso de la entrega. Pienso en la ordenación diaconal, que celebraré este domingo, día 22, en El Vendrell, de un tarraconense, Antonio Rodríguez, que después de varios años de servicio público en la política, se prepara para el sacerdocio. Al tiempo que doy gracias, pido que me ayudéis a pedir para que surjan muchas vocaciones para la Iglesia de Tarragona.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei. CARGOS PASTORALES Fue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad. Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión. Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc. El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004. Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.