Paz a vosotros

Card. Antonio Cañizares            En este tiempo de Pascua en el que escuchamos el saludo del Resucitado: «Paz a vosotros», el saludo de un mundo nuevo al que trae y acompaña la paz con su victoria sobre toda muerte, sentimos la urgencia de unirnos, como eco, a la plegaria ardiente y vigorosa del Papa Francisco: «hoy, nosotros pedimos frutos de paz para el mundo entero, comenzando por la amada y martirizada Siria”, tan rota desde hace siete años y tan gravemente amenazada en las últimas jornadas a nivel mundial. En esta hora crucial que estamos viviendo en el mundo, que nos llena de inquietud ante una eventual guerra de amplias e imprevisibles consecuencias desastrosas, necesitamos elevar e intensificar nuestra plegaria en todas las partes a Dios, Padre de misericordia, y rogarle por este mundo nuestro para que cese la guerra, la tensión, la violencia, las amenazas contra la humanidad; se restablezca la paz en la justicia y cese toda suerte de violencia y tensión que genera destrucción y muerte, siembra el terror y abre divisiones y odios. Dios quiere la paz. Ha enviado a su Hijo único al mundo para traer la paz. Él ha venido a traer vida, y ha derramado su sangre para la reconciliación y el perdón; Él es nuestra paz.

Necesitamos la paz que Dios da, conforme a su designio. Es hora de intensificar cada uno de los fieles cristianos -de cualquier estado y condición- la oración por la paz. Es hora de que las comunidades cristianas oren con fe viva y corazón anhelante por la paz. Por esto pido a toda la comunidad diocesana esta oración filial y clamorosa ante Dios, el Padre, por medio del Príncipe de la Paz, y de su Madre amantísima, Reina de la Paz, que, en las parroquias y comunidades cristianas, que en la adoración perpetúa o en la adoración permanente, que en encuentros o vigilias de oración se ore por la paz. Como nos pide Dios y su Iglesia, por medio del Papa y los pastores, recemos todos los días por la paz, singularmente, en este año centenario de la aparición de la Virgen en Fátima, y como ella pidió, recemos el Santo Rosario por la paz.

Pido que en todas las Eucaristías que se celebren, -sin olvido ni omisión-, en la oración de los fieles, se eleven preces por el cese del terrorismo y de la guerra, y el establecimiento de la paz.

Creamos en la fuerza de la oración y que la oración nos haga a todos sentir conforme al querer de Dios, Padre de todos, que quiere la paz entre sus hijos, convierta nuestros corazones y nos haga trabajadores incansables de la paz en este mundo tan necesitado de ella. Que Él con la luz de Cristo Resucitado ilumine la conciencia de todos los responsables políticos y militares, especialmente de las principales potencias mundiales, para que por la vía del diálogo, de la verdad y la justicia y la superación de todo interés que no sea el del acuerdo y el bien común, procedan a establecer la paz. Pidamos que la paz del Resucitado sane las heridas que han llevado a situaciones como en las que estamos y que abra las inteligencias y los corazones a la concordia y a la búsqueda de soluciones justas; que nunca falte la solidaridad y la benevolencia, signo de humanidad, para las gentes que tienen que dejar sus tierras y huir en medio de grandes penalidades y para las naciones víctimas de odios e injusticias; que no olvidemos a las víctimas sobre todo a los niños y a las mujeres y a tantísimos que están sufriendo ya los horrores de la guerra y la violencia en Siria, en Oriente Próximo y en tantas otras partes del mundo, como también en Venezuela.

Oremos incesantemente y llenos de fe y confianza, asentados por la esperanza del resucitado, para que se encuentren las vías justas, pacificas y humanas a los diversos y grandes conflictos que afligen hoy a la humanidad entera. Necesitamos invocar el auxilio de lo alto, de Dios, y que conceda sabiduría e inteligencia, cordura y razón a los que en todo el mundo tiene responsabilidades políticas para que respeten siempre la dignidad humana, se esfuercen con dedicación y acierto al bien común, garanticen el desarrollo y la seguridad a los propios y se esfuercen hasta la extenuación por construir la paz para todos. NO A LA GUERRA, SÍ A LA PAZ.

Por la urgencia que vivimos, invito apremiantemente a toda la diócesis de Valencia a la vigilia de oración por la paz que se celebrará, D.m., el próximo sábado, día 21, a las ocho de la tarde en la Catedral. Quienes no puedan asistir, por favor, háganlo en sus parroquias, a ser posible a la misma hora. Una plegaria unánime ha de ser elevada hasta el cielo por la paz.

Que Dios os lo pague a todos. Cordialmente en el Señor que nos da la paz.

+ Antonio Cañizares Llovera
Arzobispo de Valencia

Card. Antonio Canizares
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Emmo. y Rvmo. Sr. Antonio CAÑIZARES LLOVERA El Cardenal Antonio Cañizares, nombrado el 28 de agosto de 2014 por el papa Francisco arzobispo de Valencia, nació en la localidad valenciana de Utiel el 15 de octubre de 1945. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Valencia y en la Universidad Pontificia de Salamanca, en la que obtuvo el doctorado en Teología, con especialidad en Catequética. Fue ordenado sacerdote el 21 de junio de 1970. Los primeros años de su ministerio sacerdotal los desarrolló en Valencia. Después se trasladó a Madrid donde se dedicó especialmente a la docencia. Fue profesor de Teología de la Palabra en la Universidad Pontificia de Salamanca, entre 1972 y 1992; profesor de Teología Fundamental en el Seminario Conciliar de Madrid, entre 1974 y 1992; y profesor, desde 1975, del Instituto Superior de Ciencias Religiosas y Catequesis, del que también fue director, entre 1978 y 1986. Ese año, el Instituto pasó a denominarse «San Dámaso» y el Cardenal Cañizares continuó siendo su máximo responsable, hasta 1992. Además, fue coadjutor de la parroquia de "San Gerardo", de Madrid, entre 1973 y 1992. Entre 1985 y 1992 fue director del Secretariado de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española. Creado Cardenal en marzo de 2006 El papa Juan Pablo II le nombró Obispo de Ávila el 6 de marzo de 1992. Recibió la ordenación episcopal el 25 de abril de ese mismo año. El 1 de febrero de 1997 tomó posesión de la diócesis de Granada. Entre enero y octubre de 1998 fue Administrador Apostólico de la diócesis de Cartagena. El 24 de octubre de 2002 fue nombrado Arzobispo de Toledo, sede de la que tomó posesión el 15 de diciembre de ese mismo año. Fue creado Cardenal por el Papa Benedicto XVI en el Consistorio Ordinario Público, el primero de su Pontificado, el 24 de marzo de 2006. Cargos desempeñados en la CEE y en la Santa Sede En la Conferencia Episcopal Española ha sido vicepresidente (2005-2008), miembro del Comité Ejecutivo (2005-2008), miembro de la Comisión Permanente (1999-2008), presidente de la Subcomisión Episcopal de Universidades (1996-1999) y de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis (1999-2005). El Papa Juan Pablo II lo nombró miembro de la Congregación para la Doctrina de la Fe el 10 de noviembre de 1995. El 6 de mayo de 2006, el Papa Benedicto XVI le asignó esta misma Congregación, ya como Cardenal. También como Cardenal, el Papa le nombró, el 8 de abril de 2006, miembro de la Comisión Pontificia “Ecclesia Dei”. El Cardenal Cañizares ha sido fundador y primer Presidente de la Asociación Española de Catequetas, miembro del Equipo Europeo de Catequesis y director de la revista Teología y Catequesis. Es miembro de la Real Academia de la Historia desde el 24 de febrero de 2008. Igualmente, el Papa nombró al Cardenal Cañizares Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos en diciembre de 2008. De otro lado, el cardenal fue nombrado en 2010 “Doctor Honoris Causa” por la Universidad Católica de Valencia “San Vicente Mártir” (UCV) Nombrado Arzobispo de Valencia el 28 de agosto de 2014. Tomó posesión de la Archidiócesis el 4 de octubre de 2014