Orar sin desfallecer

Mons. Juan del Río           El domingo cuarto de Pascua, coincidiendo con la fiesta del Buen Pastor, la Iglesia celebra la LV Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones que lleva por lema: Tienes una llamada. Responde. El fin de esta Jornada es pedir a Dios que suscite vocaciones en su Iglesia para el ministerio ordenado y para la vida consagrada. Hacemos realidad aquel deseo del Señor: “la mies es abundante, pero los trabajadores son pocos, rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies”(Mt 9,38). Esto lo debemos realizar dentro de un marco referencia cultural de una sociedad secularizada, con alto rechazo hacia el catolicismo y viviendo grandes aprietos eclesiales internos. Pero cuantos mayores sean los desafíos, más intensa ha de ser la plegaria de la Iglesia.

El Maestro, sabía desde el principio, que no contaría con mucho personal consagrado para el anuncio del Evangelio por todo el mundo. La carencia vocacional no es sólo de hoy, sino de todos los tiempos. Tener esto presente, nos evita a no caer en angustias por la escasez de vocaciones a entrar en los seminarios o en los noviciados. Cristo sabe que necesita su Iglesia en cada momento. ¡El Señor de la Viña es Él! A lo mejor lo que nos está diciendo en esta crisis de personal consagrado es que: No cuenta tanto la cantidad, como la calidad. Es todo el pueblo de Dios quién evangeliza, donde los laicos tienen también su papel. No son los números los que hablan de santidad, sino los frutos de buenas obras que testimonien los discípulos de Jesús para que el mundo crea (cf. Mt 5,16).

Sin embargo, no debemos quedarnos con los brazos cruzados, la boca cerrada y el corazón endurecido. El futuro de la fe cristiana y de la Iglesia nos debe preocupar. Mucho de su porvenir viene de cómo sean los pastores y los religiosos del mañana. No sabemos por donde nos saldrá Dios en estos tiempos convulsos que esta viviendo la Iglesia y la sociedad, de lo único que estamos seguro es, que debemos orar sin desfallecer (cf. Lc 18,8).

La oración del cristiano mira siempre a Cristo y al mundo. Hay que estar convencido de que la plegaria dirigida a Dios, con humildad, confianza y constancia, “mueve montañas” (Mt 21,22). “Lo que es imposible para los hombres, es posible para el Señor” (Lc 18,27). Lo nuestro, como dice el Papa Francisco es: “escuchar, discernir y vivir la llamada del Señor”. Las vocaciones sacerdotales y religiosas, llegarán cuando Dios lo tenga determinado, porque esto no es cuestión de estrategias o marketing, sino que es don del Señor y libertad generosa de aquellos que se sientan interpelados para continuar con la misión de Cristo de salvar al mundo. Hoy como ayer, la Iglesia tiene una inmensa necesidad de sacerdotes que celebren la Eucaristía e impartan el perdón, de hombres y mujeres consagrados que sirvan a los pobres y que lleven la Buena Noticia hasta los confines del mundo. Tengamos confianza de que, como dice santa Teresa de Jesús: “El Señor da más de lo que pedimos”.

+ Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".