¡No es un fantasma, es Cristo que vive en tu corazón!

Mons. Ángel Pérez Pueyo         Desde León, Guanajuato, en México, donde he venido a dirigir una tanda de ejercicios espirituales a la comunidad de las Esclavas de la Santísima Eucaristía y de la Madre de Dios, me gustaría invitaros a todos los hijos del Alto Aragón a que «encendieseis vuestra sonrisa» para que se perpetuase en cada uno, durante todo el año, la resurrección de Cristo.

Él sigue vivo. No es un fantasma. Y cuenta contigo para humanizar-divinizar el entorno en el que vives. Así lo han testificado durante siglos tantos hombres y mujeres de nuestros pueblos. Ellos nos dejaron como herencia su fe. El mayor de los regalos posibles. La fe no te exime de las contrariedades o sufrimientos que la vida nos depara. Simplemente nos permite verlos con la mirada de Dios y encontrar su verdadero sentido. La fe nos ayuda a descubrir esa dimensión de trascendencia que se halla en el corazón de cada persona. Haz la prueba. Actívala y vivirás en plenitud.

Así lo expresaba también Luis Gil al concluir la procesión del santo entierro, en la plaza del mercado de Barbastro, quien acompañado de su esposa Sol González, nos retaba a los cristianos a no convertirnos SOLO en espectadores de un hermoso cuadro histórico… sino en partícipes del plan de Dios para la salvación de todos los hombres. Lo que más le IMPACTÓ, nos confesaba, era saber que en todo el mundo se estaba celebrando este mismo MISTERIO de redención y que millones de personas estábamos participando del mismo sentir. En esta emblemática plaza, concluía, nos hemos reunido, al igual que hicieran nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros antepasados para celebrar el mismo acontecimiento de GRACIA. Los laicos, que somos mayoría en la Iglesia, tenemos que estar «en primera línea»… Cristo, que murió por ti y por mí, vive, es real, sigue transformando la vida de las personas, está esperando que tomemos una decisión para que junto a Él cambiemos el mundo.

No tengáis miedo. No os resistáis, como muchos, a constatar la evidencia, a creer lo que están viendo vuestros ojos.  Para quien no cree, mil argumentos no llegarán nunca a constituir una certeza. Para quienes tenemos la suerte de creer, de haber sido agraciados con este don inmerecido, todo nos habla de Dios y de su amor misericordioso.

Jesús resucitado mostró a las mujeres y a sus discípulos los estigmas, señal inequívoca de que era el crucificado. En un primer momento tampoco los discípulos lo reconocieron. El encuentro personal con el Señor fue el que les llevó a reconocer que era  el mismo Jesús de Nazaret, su Maestro,  el que murió en una cruz y que ahora vivía en sus corazones.

Ante la perplejidad de los discípulos por la aparición de Cristo resucitado vemos que su fe se sitúa entre la duda y la entrega confiada, y que está compuesta de riesgo y de seguridad al mismo tiempo.  Para nosotros hoy la fe en Cristo y en Dios, por una parte, es seguridad y,  por otra, es riesgo,  compensado con la certeza absoluta de que un día llegará lo que esperamos, nuestra plena liberación.

Con la aparición de hoy Cristo Jesús aporta una base para la fe de sus discípulos,  que es fruto de nuestra experiencia pascual y de nuestro encuentro en profundidad con Él, lo cual nos da una seguridad absoluta que condicionará toda nuestra vida.

Creer es también «razonable»  aunque no se llegue a la fe por deducciones lógicas, sino por la entrega, por la confianza, por el encuentro personal y por la aceptación de Dios a través de su Palabra. La fe no es algo irracional, ya que estaría en contradicción con la estructura humana de seres racionales. La fe no es ciertamente fruto del raciocinio ni una conclusión evidente de una demostración; pero es una actitud «razonable», libre y, en definitiva, don personal de Dios. Aunque no se basa en seguridades palpables, la fe no es absurda ni ciega ni fanatismo visceral. El que cree en Dios sabe de quién se fía y renuncia a los propios proyectos para asumir como suyos los planes de Dios, al igual que hiciera Cristo.

Creer es vivir toda nuestra vida con espíritu pascual, es decir,  como resurrección perenne y nacimiento constante a la vida nueva de Dios; y es atreverse, como los apóstoles y los primeros creyentes, a convertirnos radicalmente cambiando el rumbo de nuestra vida y dando razón de nuestra esperanza a pesar de la duda y del egoísmo, de la injusticia y el desamor, de la vulgaridad y de la muerte. Porque la conversión, como el creer, es tarea de todo tiempo, incluido el tiempo pascual.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda. - A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). - En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca. - A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis. - Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario. - En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio. - En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones. - En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española. – En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación. −El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General. – En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. – El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero. – El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.