La escuela católica, al servicio de la persona

Los procesos de escolarización de los niños y la elección de determinadas asignaturas, como es el caso de Religión, centra estos meses la atención de miles de familias.

Si el curso pasado la noticia estaba en las aulas suprimidas en la escuela concertada –católica en su gran mayoría–, este año el foco se ha situado en el número de alumnos con necesidades específicas de apoyo educativo (acneaes) que se escolarizan en cada una de las dos redes de centros educativos. ¿De verdad los centros con ideario católico tratan de esquivar la matriculación de estudiantes que precisan algún tipo de ayuda especial? El abogado José Manuel Murgoitio, representante de Escuelas Católicas en el Consejo Escolar de Aragón y profesor de la Universidad San Jorge, aporta luz sobre el tema con dos consideraciones clave.

La primera reflexión es externa a la propia escuela católica y me lleva a denunciar la hipocresía de aquellos que lanzan soflamas contra la escuela concertada católica por no escolarizar a más alumnos acneaes y, sin embargo, no están dispuestos a defender igualmente la adecuada dotación de esta, de tal modo que cuente con los recursos necesarios, materiales y personales, para hacer frente a las necesidades de estos alumnos. Por lo tanto, no basta con pretender el adecuado equilibrio en la distribución de este tipo de alumnos si no se defiende al mismo tiempo el equilibrio en la distribución de los recursos necesarios para su atención.

La segunda clave, a nivel interno, me lleva a reafirmar nuestro compromiso con este tipo de alumnado, fieles a nuestra misión. Como nos recordó Juan Pablo II, “la persona de cada uno, en sus necesidades materiales y espirituales, es el centro del magisterio de Jesús; por esto el fin de la escuela católica es la promoción de la persona humana”. De ahí que, como dice A. de Gregorio, el signo de Dios en la escuela católica se haga presente en una concepción personalizadora de la educación.

Lo relevante no debe ser el conjunto de conocimientos que nuestros alumnos lleguen a adquirir tras el paso por nuestros centros, sino el efecto que esos conocimientos pueden llegar a tener en la construcción de su propia personalidad. Una personalidad que les permita ser dueños y guías de sí mismos. Por esta razón, deberíamos ver a todos y cada uno de nuestros alumnos como alumnos necesitados de atención educativa especial. Porque todos y cada uno de ellos tiene necesidades específicas según su propia situación personal y familiar.

Es importante llamar a nuestros alumnos por su nombre. Sacarlos del anonimato propio de aquella educación que solo ve en los alumnos meros ciudadanos. Y cuando digo por su nombre, quiero decir que detrás de su nombre está el conocimiento de sus auténticas necesidades personales y específicas. Es decir, la persona de cada uno, con sus necesidades materiales y espirituales.

Por ello, tal vez deberíamos tener presente la actuación de Jesús con Zaqueo. Cuando, a la entrada de Jericó, camino de Jerusalén, cerca de aquel árbol en el que estaba encaramado Zaqueo, lo llama por su nombre. Y lo saca del anonimato. Aquel hombre, como nos recuerda Francisco, “pequeño de estatura, rechazado por todos y distante de Jesús, que estaba como perdido en el anonimato”, pero con el que Jesús hace un claro gesto de salvación. Todo un ejemplo.

10 razones para elegir clase de Religión

Quedan cerca de cinco meses para septiembre, pero los trámites de las prematriculaciones para el curso 2018-2019 ya están aquí. Un proceso en el que, desde la libertad y responsabilidad personal, los padres pueden solicitar para sus hijos enseñanza religiosa. A continuación, incluimos diez razones que podrían ayudar a decantarse por la clase de Religión:

1) Nos ayuda a comprender y amar por igual a todos los hombres y mujeres.

2) Nos permite comprender otras asignaturas.

3) Nos permite conocer y apreciar otras culturas y religiones y su importancia en nuestra sociedad.

4) Nos enseña cómo viven y se relacionan los cristianos.

5) Nos ayuda a conocer la cultura y los valores de nuestro pueblo.

6) Podemos pensar y expresarnos con libertad.

7) Nos acerca a ese Jesús del Evangelio capaz de cambiar el mundo y al ser humano.

8) Nos anima a creer que la justicia y la paz son posibles.

9) Ofrece una manera agradable y divertida de aprender el mensaje cristiano.

10) Nos invita a ser solidarios con los que más sufren.

www.meapuntoareligion.com

(José María Albalad – Iglesia en Aragón)

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