Educar para acoger el don de la vida – Jornada por la Vida, 29 de abril de 2018

Mons. Francisco Cerros Chaves         La vida es el mejor don que podemos recibir de Dios porque nos abre a conocerle, a vivir la alegría de una familia, a compartir con todos los gozos y esperanzas de nuestra existencia. La vida es un regalo que debemos custodiar desde que es engendrada hasta el último suspiro. La vida es bella y es tan grande el vivir que podemos, parafraseando, decir que existe vida después de la muerte y vida antes de la muerte.

 

No podemos instalarnos en la cultura de la muerte, como dice el papa Francisco, del descarte, del excluir de la vida que es el mayor don y el mayor derecho humano, a nadie. ¿Quiénes somos nosotros para excluir de la vida a los que no nos interesan y, casi siempre, como único motivo el económico?

Tenemos que educar para que todos acojan y defiendan el don de la vida. Empezando por los niños, los jóvenes, los adultos. Educar por la vida es apostar por una sociedad distinta donde se dé el diálogo, el encuentro, el respeto, el desarrollo y la potenciación en todos los aspectos de la dignidad humana.

Todo comienza con el don de la vida y todo acaba cuando nos cerramos a la vida. No somos dueños de la vida, somos administradores, custodios de una vida que, como dice Jesús, “se nos ha dado para que la tengamos en abundancia”. El Señor de la Vida es siempre “un derroche de amor” por todos nosotros que somos capaces de transmitir esa vida, de ser portadores de ella.

Eduquemos en la clave de una vida nueva. Transmitamos a las generaciones a través de la familia, de la escuela, de la catequesis, que el principio fundamental es la vida como don que se nos ha regalado para custodiarla y hacerla fructificar.

Que Santa María, Madre de Jesús, Madre de la Vida, nos llene de esperanza para que seamos capaces de acoger el don de la vida.

† Francisco Cerro Chaves,

Obispo de Coria-Cáceres

Mons. Francisco Cerro Chaves
Acerca de Mons. Francisco Cerro Chaves 206 Articles
Nació el 18 de octubre de 1957 en Malpartida de Cáceres (Cáceres). Cursó los estudios de bachillerato y de filosofía en el Seminario de Cáceres, completándolos en el Seminario de Toledo. Fue ordenado sacerdote el 12 de julio de 1981 en Toledo, desempeñó diversos ministerios: Vicario Parroquial de "San Nicolás", Consiliario de Pastoral Juvenil, Colaborador de la Parroquia de "Santa Teresa" y Director de la Casa Diocesana de Ejercicios Espirituales. En la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma se licenció y doctoró en Teología Espiritual (1997), con la tesis: "La experiencia de Dios en el Beato Fray María Rafael Arnáiz Barón (1911-1938). Estudio teológico espiritual de su vida y escritos". Es doctorado en Teología de la Vida Consagrada en la Universidad Pontificia de Salamanca. Autor de más de ochenta publicaciones, escritas con simplicidad y dirigidas, sobre todo, a la formación espiritual de los jóvenes. Miembro fundador de la "Fraternidad Sacerdotal del Corazón de Cristo". Desde 1989 trabajó pastoralmente en Valladolid. Allí fue capellán del Santuario Nacional de la Gran Promesa y Director del Centro de Formación y Espiritualidad del "Sagrado Corazón de Jesús", Director diocesano del "Apostolado de la Oración", miembro del Consejo Presbiteral Diocesano; delegado Diocesano de Pastoral Juvenil y Profesor de Teología Espiritual del Estudio Teológico Agustiniano. El 2 de septiembre de 2007 fue ordenado Obispo de Coria-Cáceres en la ciudad de Coria. En la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar, departamento de Pastoral de Juventud, y de la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada.