A los niños que celebran la Primera Comunión

Mons. Carlos Escribano        Querido niño y niña que este año celebras la Primera Comunión:        Quedan pocos días para la celebración de tu Primera Comunión, que con tanta ilusión has preparado en la catequesis y en tu familia. Te felicito y te animo a que la vivas con un corazón bien preparado, y la recibas con sincero amor y verdadera alegría.

Qué suerte tienes de ser amigo de Jesús y de poder tenerle dentro ti para siempre. El regalo más grande que vas a recibir en tu vida es el Pan de la Eucaristía, que te alimentará y te dará fuerza para llegar a ser un buen cristiano y una gran persona.

Antes del día de la Primera Comunión te invito a que hagas algo importante. Cuando estés a solas en tu habitación (sin prisas, en silencio, sin nada que te distraiga), dedica un tiempo a recordar todo lo que has aprendido en la catequesis sobre Jesús, y escríbeme una carta con las parábolas, milagros o enseñanzas del Evangelio que te hayan quedado grabadas, junto a una pequeña oración de petición o acción de gracias. La leeré con mucho interés y rezaré por ti y tu familia, para que el Señor os bendiga y os acompañe todos los días de vuestra vida.

Ahora te invito a que pienses en los demás. ¿Sabes que en el mundo hay muchos niños que no tienen tantas cosas como tú?

Te hago una propuesta: haz felices a unos niños que no tienen casi nada para vivir. ¿Cómo?, me dirás. Lo tienes fácil, sólo te hace falta ser generoso y no pensar sólo en ti. Te propongo que entregues un donativo, de los muchos que vas a recibir, para ayudar a unos niños de El Congo que viven en un orfanato donde trabaja una misionera de La Rioja, llamada Luz Divina Martínez, que pertenece a las Franciscanas Misioneras de María.

Con tu donativo y el de otros niños de La Rioja, vas a ayudar a estos niños africanos a poder recibir el alimento necesario para crecer sanos y a pagar sus gastos de escolarización (profesorado, material escolar, libros, pupitres, etc…).

Estoy seguro de que quieres ser un buen amigo de Jesús. No te olvides de que esa amistad hay que cuidarla, como haces con tu grupo de amigos o tus compañeros del colegio. Seguro que vas a jugar a sus casas, que celebráis juntos los cumpleaños, y que te gusta hablar con ellos para contarles tus cosas y hacer planes juntos… Pues con Jesús, también. Cuando le contamos nuestras cosas, ya estamos haciendo oración, y cuando vamos a la parroquia, Él nos recibe en su casa con los brazos abiertos, especialmente los domingos, el día en el que celebramos su Resurrección.

Hay muchos niños que después de celebrar su Primera Comunión han seguido en la catequesis y se han comprometido a tres cosas que te quiero proponer, para que también tú sigas creciendo en la amistad con Jesús:

  1. Que no faltes cada domingo a esa gran fiesta a la que nos invita el Señor, para seguir recibiéndole en el Sacramento de la Eucaristía. Y, como te gusta ir guapo o guapa por fuera, acuérdate también de serlo por dentro, en tu alma y tu corazón, acudiendo al Sacramento de la Confesión donde Jesús nos perdona y nos anima a hacer siempre el bien
  2. Que formes parte de [email protected], que es el gran grupo de niños que rezan diariamente por las vocaciones sacerdotales y religiosas. ¿Conoces el Seminario y los seminaristas de nuestra Diócesis? Decid a los catequistas que os lleven al encuentro de niños que hacemos cada año en el Seminario. Podréis conocer a los jóvenes que viven allí y se preparan para ser sacerdotes.
  3. Que te preocupes más de colaborar en casa, de querer siempre a tus padres, de visitar a los abuelos y de ayudar a los amigos que lo estén pasando mal. No seas un niño mimado, sino más bien haz todo lo posible para servir a todos y en todo lo que te pidan.

Me despido deseándote que disfrutes con tu familia y la parroquia de un feliz día de Primera Comunión. Rezaré por ti y tus seres queridos. Que la mamá de Jesús os proteja y os ayude a ser cada día más amigos suyos.

Os bendigo con afecto:

 

+ Carlos Escribano Subías

Obispo de Calahorra y La Calzada-Logroño

 

Mons. Carlos Escribano Subías
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Monseñor Carlos Manuel Escribano Subías nació el 15 de agosto de 1964 en Carballo (La Coruña), donde residían sus padres por motivos de trabajo. Su infancia y juventud transcurrieron en Monzón (Huesca). Diplomado en Ciencias Empresariales, trabajó varios años en empresas de Monzón. Más tarde fue seminarista de la diócesis de Lérida -a la que perteneció Monzón hasta 1995-, y fue enviado por su obispo al Seminario Internacional Bidasoa (Pamplona). Posteriormente, obtuvo la Licenciatura en Teología Moral en la Universidad Gregoriana de Roma (1996). Ordenado sacerdote en Zaragoza el 14 de julio de 1996 por monseñor Elías Yanes, ha desempeñado su ministerio en las parroquias de Santa Engracia (como vicario parroquial, 1996-2000, y como párroco, 2008-2010) y del Sagrado Corazón de Jesús (2000-2008), en dicha ciudad. En la diócesis de Zaragoza ha ejercido de arcipreste del arciprestazgo de Santa Engracia (1998-2005) y Vicario Episcopal de la Vicaría I (2005-2010). Como tal ha sido miembro de los Consejos Pastoral y Presbiteral Diocesanos. Además, ha sido Consiliario del Movimiento Familiar Cristiano (2003-2010), de la Delegación Episcopal de Familia y Vida (2006-2010) y de la Asociación Católica de Propagandistas (2007-2010). Ha impartido clases de Teología Moral en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón desde el año 2005 y conferencias sobre Pastoral Familiar en diferentes lugares de España. Finalmente, ha formado parte del Patronato de la Universidad San Jorge (2006-2008) y de la Fundación San Valero (2008-2010). Benedicto XVI le nombró obispo de Teruel y de Albarracín el 20 de julio de 2010, sucediendo a monseñor José Manuel Lorca Planes, nombrado Obispo de Cartagena en julio de 2009. Ordenado como Obispo de Teruel y de Albarracín el 26 de septiembre de 2010 en la S. I. Catedral de Teruel.