Según las Escrituras

Mons. Francisco Conesa            Queridos diocesanos: El acontecimiento de la resurrección del Señor fue algo tan extraordinario que los discípulos necesitaron un tiempo para ir asimilándolo y, sobre todo, fue necesaria la luz que procede de la Sagrada Escritura para entenderlo. Es significativo que ya en el texto más antiguo que proclama la resurrección se diga que todo sucedió “según las Escrituras” (1 Cor 15, 4). Es la luz de la Escritura del Antiguo Testamento la que les ayudó a comprender lo sucedido.

En el pasaje de los discípulos de Emaús leemos cómo la “lentitud del corazón” de aquellos discípulos fue iluminada por la Palabra de Dios. Aquel peregrino al que en principio no reconocieron les fue declarando “todo lo que en la Escrituras se decía de él” (Lc 15, 27). Al final del camino los de Emaús advertirán que mientras les explicaba las Escritura se iba abriendo su corazón (v. 32). San Lucas continúa el relato contando cómo los discípulos retornaron donde los Once, momento en que aconteció una nueva aparición de Jesús. Ellos se quedaron espantados y atemorizados y Jesús “les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras” (Lc 15, 45).

Realmente, el acontecimiento de la resurrección sólo es comprensible en su sentido como “cumplimiento” de la promesa divina de la que dan testimonio las Escrituras. El anunciado perdón de Dios, su amor incondicional y su poder sobre el mal y la muerte se han realizado en la persona de Jesús de Nazaret. Con la ayuda del Espíritu, también nosotros podemos descubrir el testimonio coherente de la Escritura. Así nos enseña a hacerlo la Iglesia durante la Vigilia solemne de Pascua. En ella, partiendo de la primera página de la Escritura (que habla de la creación del mundo) y recorriendo los acontecimientos fundantes de la historia de la salvación, con la ayuda de la palabra de los profetas, somos llevadosa comprender y saborear el admirable misterio de la resurrección. Se trata de un itinerario de escucha en oración que pretende provocar que nuestro corazón arda mientras se lee la Escritura y que alcance la consoladora certeza de la verdad.

El camino que traza la liturgia es un modelo de lo que el creyente está invitado a realizar durante el año entero, durante toda la vida. Se trata de pasar de la gracia que se revela en el antiguo testamento a la plenitud que aparece en el nuevo. El antiguo testamento es prefiguración profética y luz que ayuda a comprender los acontecimientos del nuevo testamento y, especialmente, la muerte y resurrección de Jesús. En la vigilia pascual, la lectura y escucha de los textos de la antigua alianza conducen al anuncio gozoso de que Jesús ha resucitado. El gran pensador Blas Pascal escribió: “Toda la Biblia gira alrededor de Jesucristo: el Antiguo Testamento lo considera como su esperanza, el Nuevo como su modelo, y ambos como su centro”. Por eso, en la lectura de la Sagrada Escritura podemos encontrar las claves que nos ayudan a penetrar en el misterio gozoso de la Resurrección de Jesucristo.

† Francesc Conesa Ferrer

Obispo de Menorca

Mons. Francisco Conesa Ferrer
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Rector de la Basílica de Santa María de Elche desde 2014 Francisco Simón Conesa Ferrer nació en Elche el 25 de agosto de 1961. Cursó estudios eclesiásticos en el seminario diocesano y fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1985. Es doctor en Teología (1994) y en Filosofía (1995) por la Universidad de Navarra. Su ministerio sacerdotal lo ha desarrollado en la diócesis de Orihuela-Alicante, donde ha desempeñado los siguientes cargos: vicario parroquial de la parroquia ilicitana de Nuestra Señora del Carmen (1985-1987), de la Inmaculada de San Vicente del Raspeig (1994-1996) y de Nuestra Señora de Gracia de Alicante (1997). Desde 1998 al 2014 fue el vicario general de la diócesis. En la actualidad es profesor del seminario diocesano, donde imparte Filosofía del Lenguaje y Teología Fundamental, desde 1992; profesor asociado de la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra, desde 1994; canónigo magistral de la Catedral de Orihuela, desde 2001; y rector de la Basílica de Santa María de Elche, desde 2014. Fue nombrado prelado de honor de su Santidad en el año 2012.