“Gaudete et exultate”: la llamada universal a la santidad contextualizada en el mundo actual

Mons. Rafael Zornoza          El papa Francisco acaba de regalarnos una nueva exhortación sobre la santidad. Se titula «Gaudete et exsultate». Estas palabras pertenecen al evangelio (Mt 5,12) pero son también una invitación, casi un mandato, a que la alegría sea un signo de la llamada a la santidad. La alegría, e incluso el sentido del humor, son signos que acompañan a los caminantes de la ruta de la santidad cristiana.

Mi humilde objetivo –escribe el Pontífice– es hacer resonar una vez más la llamada a la santidad, procurando encarnarlo en el contexto actual con sus riesgos, desafíos y oportunidades. Porque a cada uno de nosotros el Señor nos eligió para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor». «Dios nos quiere santos y no espera que nos conformemos con una existencia mediocre, aguada, licuada». El cristiano corriente encontrará en esta exhortación apostólica que los caminos de la santidad no pasan lejos de las situaciones más normales de la existencia.

Todo el documento está dirigido en primera persona al lector. Incluso lanza una serie de preguntas para implicarle directamente. «¿Eres consagrada o consagrado? Sé santo viviendo con alegría tu entrega. ¿Estás casado? Sé santo amando y ocupándote de tu marido o de tu esposa, como Cristo lo hizo con la Iglesia» o «¿Tienes autoridad? Sé santo luchando por el bien común y renunciando a tus intereses personales», son algunas de ellas.

«Todos estamos llamados a ser santos viviendo con amor y ofreciendo el propio testimonio en las ocupaciones de cada día». No es necesario ser obispos, sacerdotes o religiosos, ni quedarse con la idea —que a veces nos parece irrealizable—, de pensar en los santos «ya beatificados o canonizados». Hemos de pensar en una santidad «de la puerta de al lado», «la clase media de la santidad»—dice el—, como la de aquellos que viven a nuestro alrededor y son un reflejo de la presencia de Dios.

Como las anteriores cartas del Papa, también esta, relativamente breve, contiene numerosas propuestas concretas para vivir «una vida diferente, más sana y más feliz»: desde no reducir el catolicismo a respetar una serie de normas éticas, o cultivar el sentido del humor, hasta no dejarse jugar «una mala pasada por el consumismo que termina convirtiéndonos en pobres insatisfechos que quieren tenerlo todo y probarlo todo». La santidad que traza Francisco a lo largo del texto es optimista y cambia la vida de las personas, pero se presenta a la mano de cualquiera porque se construye a través de lo que llama «pequeños gestos», desde no ser agresivos en Internet, hasta escuchar con paciencia a los hijos, no dar importancia a los defectos de los demás, o tratar con delicadeza a los pobres.

La santidad, nos dice también el Papa, se enfrenta a varios enemigos en el mundo actual: el gnosticismo, que posee “una superficialidad vanidosa”, y el pelagianismo. Dos actitudes que en lugar de evangelizar lo que hacen es “analizar y clasificar a los demás”. “Dos sutiles enemigos” que, advierte el Papa, se encuentran también dentro de la Iglesia. Tenemos el peligro de “ideologizar” la santidad por una parte, o, por otra, de transformar el cristianismo «en una especie de ONG», y no faltan quienes consideran el compromiso social de los demás como algo «superficial».

Es evidente que las bienaventuranzas evangélicas son la carta de identidad del cristiano, las reglas de comportamiento por las que entramos en la defensa de la vida, así como la defensa de los excluidos, de las periferias del mundo. La defensa del inocente que no ha nacido debe ser clara, firme y apasionada, porque allí está en juego la dignidad de la vida humana, siempre sagrada», pero también es sagrada «la vida de los pobres que ya han nacido, que se debaten en la miseria, el abandono, la postergación, la trata de personas, la eutanasia encubierta en los enfermos y ancianos privados de atención, las formas de esclavitud y en toda forma de descarte». Y ¡como no!, vivir en la verdad, siendo verdaderos y coherentes en esta sociedad de las apariencias y la corrupción, pero se ha de superar el “atontamiento” de la superficialidad de los medios de comunicación y las redes sociales, sin caer nunca en la difamación y la calumnia, respetando la fama con caridad, ni cómplices con la violencia verbal a través de Internet. Francisco advierte de que el camino a la santidad es «una lucha constante contra el diablo», que nos puede llevar a “la corrupción espiritual”, pues «la vida cristiana es un combate permanente».

Os animo a meditar la Exhortación Apostólica Gaudete et Exultate, para renovar el propósito de ser santos, pues Dios nos lo está pidiendo. En ello nos jugamos vivir con gozo en esta vida y abrazar la vida eterna.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.