Semana Santa: bendito el que viene en nombre de la Misericordia

Mons. Francesc Pardo i Artigas              Cada Domingo de Ramos recordamos y celebramos la entrada de Jesús en Jerusalén acompañado de sus seguidores y por el pueblo, con alabanzas y cantos de acción de gracias. Hoy no solamente queremos recordar aquel hecho, sino también reconocer en Jesús al Hijo de Dios, el que viene lleno de misericordia, y que murió y resucitó para asegurar y mostrar su amor y darnos la Salvación.

Necesitamos que también entre en nuestras vidas de niños y niñas, de jóvenes, de padres y madres de familia, y de abuelos, de instituciones… para que nos ofrezca afecto, perdón, paz, fortaleza, esperanza, vida…

Al inicio de la Semana Santa reflexiono como vivirla junto a Cristo crucificado, contemplando nuestra vida cargada también con las cruces que todos nosotros llevamos.

Puede parecer una propuesta dirigida a los que son creyentes, a quienes están más acostumbrados a participar en las celebraciones de la fe, a los piadosos, a los miembros de las cofradías… Pero vivir esta Semana Santa es una propuesta para todo aquel que esté dispuesto a ello. Por ello deseo despertar tu interés para vivirla tal como nos lo propone la sabiduría de la Iglesia, porque es importante para tu vida.

Estoy seguro de que, ante las experiencias vividas, te has formulado y te sigues formulando ciertas preguntas. Cito algunas como muestra: ¿Cómo afrontar el sufrimiento? ¿Puedo esperar algo más si la muerte, aparentemente y humanamente, es el último capítulo de la vida? ¿Por qué la cruz se ha convertido en un signo de amor, de salvación… cuando era un instrumento de muerte y de condena? ¿La Pasión de Jesucristo ofrece algo importante a la “pasión o sufrimiento personal y de la humanidad”? ¿Qué significado tiene la muerte de Jesús, hombre justo y entregado? ¿Cómo me afecta su pasión y muerte en la cruz? ¿Por qué debemos participar en las celebraciones de Semana Santa?

Las celebraciones de estos días no solo son un recuerdo de algo lejano en el tiempo, sino que son actualizaciones –dirigidas a cada uno de nosotros– de la pasión, muerte y resurrección de Jesús y, por ello, también son la respuesta a mis preguntas.

  • El Martes Santo por la tarde, en una celebración poco conocida y que denominamos Misa Crismal, los sacerdotes renovamos nuestros compromisos. También se bendicen los santos óleos y se consagra el crisma, elementos que se utilizan en la celebración de algunos sacramentos.
  • El Jueves Santo nos convertimos en comensales invitados por el Señor a su Cena. Vivimos los dos grandes signos de su amor permanente: la Eucaristía y el lavatorio de los pies, es decir, el Cuerpo del Señor para alimentarnos, y su deseo de purificarnos, de lavarnos, porque, como Él, servimos a los demás.
  • El Viernes Santo hay que permanecer junto a Jesús al pie de la cruz. Porque queremos que su sangre nos purifique, ya que no somos inocentes del mal y del sufrimiento de las personas. Porque queremos pedir que sus brazos extendidos en la cruz nos abracen a todos, a los que creemos, a los que no creen, a los que se han alejado de la fe, a los que buscan, a los que sufren, a los enfermos, a los que padecen violencia, a los más necesitados de recursos materiales… Estamos al lado del Señor crucificado con la esperanza de vivir y celebrar la Pascua, su resurrección, el triunfo de la vida, la victoria sobre el mal y la muerte.

Vive esta Semana Santa junto a Jesús en las celebraciones litúrgicas y en los actos de piedad popular.

 

+ Francesc Pardo i Artigas

Obispo de Girona

Mons. Francesc Pardo i Artigas
Acerca de Mons. Francesc Pardo i Artigas 403 Articles
Francesc Pardo i Artigas nació en Torrellas de Foix (comarca del Alt Penedès, provincia de Barcelona), diócesis de Sant Feliu de Llobregat, el 26 de junio de 1946. Ingresó en el Seminario Menor de Barcelona y siguió estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor, de la misma diócesis. Se licenció en Teología, en la Facultad de Teología de Cataluña. Es autor de diversos artículos sobre temas teológicos publicados es revistas especializadas. Recibió la ordenación presbiteral en la basílica de Santa María de Vilafranca del Penedès, el 31 de mayo de 1973, de manos del cardenal Narcís Jubany. El 16 de julio del 2008, el Papa Benedicto XVI lo nombró Obispo de Girona. Recibió la Ordenación Episcopal el dia 19 de octubre del 2008 en la Catedral de Girona, tomando posesión de la diócesis el mismo día.