La fe de un pueblo

Mons. Alfonso Carrasco           Para ayudarnos a comprender y vivir mejor esta forma de “piedad popular” que es la celebración de nuestra Semana Santa, puede ser útil escuchar de nuevo al Papa Francisco, que, a este respecto, insiste en recordarnos que el Evangelio ha de encarnarse siempre en un pueblo y en una tierra, en una cultura; de hecho, en muchas tierras y en muchas culturas. Porque la cultura no se reduce a folklore; sino que abarca la totalidad de la vida de un pueblo, su forma de relacionarse con todas las cosas, con los hombres y con Dios. La dinámica propia de la Encarnación es la inculturación en el Pueblo de Dios en un tiempo y en un lugar determinado.

Subraya así Francisco, en continuidad con el Vaticano II, el protagonismo del Pueblo de Dios, de la experiencia vivida de todos sus miembros, de una fe abierta al mundo entero y a todas las culturas.

En este horizonte hemos de entender también nosotros esa gran expresión de “religiosidad” popular que es la tradición lucense de la Semana Santa. No se trata simplemente de un conjunto de ejercicios piadosos, complementarios a los grandes gestos litúrgicos de realización de la fe, sino de una forma de vivir el propio ser cristiano en todas sus dimensiones, privadas y públicas, y de manifestar el propio amor por el Evangelio.

Valoremos, pues, las celebraciones de nuestra Semana Santa como la expresión vital de un Pueblo con una identidad precisa y concreta, que no se celebra a sí mismo, sino que tiene en su centro y en su corazón al Señor Jesús y la fe en Él, cuyos pasos en el camino de la Pasión honra, medita y pone ante los ojos de toda nuestra ciudad: su entrega en la Última Cena, su sacrificio en la cruz, la Caridad de su Corazón, acompañado siempre por la Santísima Virgen María, su Madre, unida a Él también en los mayores dolores, la soledad y la angustia, hasta el día de la Resurrección gloriosa.

El conjunto de actos y procesiones que nos proponen estos días nuestras Cofradías tiene un gran valor. Son gestos cargados de fuerza misionera, que significan una presencia propositiva de la fe, de la experiencia y de la cultura cristiana en nuestra ciudad.

Que el Señor les premie su obra a todos los que nos han transmitido la vida de la Iglesia y, en particular, a aquellos que hacen posible esta expresión de nuestra “piedad popular” lucense. Y a nosotros nos dé saber vivir en la fe una Semana Santa más, unidos como Pueblo de Dios, para que nuestra presencia sea en nuestra tierra manifestación visible y palpable de vida buena, de una humanidad que la fidelidad al Evangelio renueva permanentemente en todas sus dimensiones: inteligencia, sensibilidad y corazón.

+ Alfonso Carrasco Rouco,

Obispo de Lugo

Mons. Alfonso Carrasco Rouco
Acerca de Mons. Alfonso Carrasco Rouco 36 Articles
Nació el 12 de octubre de 1956 en Vilalba (Lugo). Cursó la enseñanza secundaria en el Seminario de Mondoñedo y los estudios de Filosofía en la Pontificia Universidad de Salamanca (1973-1975). Después estudió Teología en Friburgo (Suiza), donde obtuvo la Licenciatura en 1980. Fue ordenado sacerdote el 8 de abril de 1985 en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol. De 1980 a 1981 realiza labores de investigación en el Instituto de Derecho Canónico de la Universidad de Munich. De 1982-1987: Profesor asistente de la Cátedra de Moral Fundamental de la Universidad de Friburgo. Becario del “Fondo nacional suizo para la investigación” de la Universidad de Munich (1987-1988). En 1989 se doctora en Teología en la Universidad de Friburgo, con la tesis titulada: “Le primat de l’évêque de Rome. Étude sur la cohérence ecclésiologique et cononique du primat de juridiction”. Entre los años 1989-1991 forma parte del equipo parroquial de Santa María de Cervo, encargado de seis parroquias, en la Diócesis de Mondoñedo-Ferrol, donde ejerce también como docente de la “Escuela Diocesana de Teología” . En 1992 se desplaza a Madrid como profesor agregado de Teología Sistemática del “Instituto Teológico San Dámaso”, convirtiéndose en catedrático en 1996. Este mismo año es nombrado consiliario del Centro de Madrid de la AcdP (Asociación Católica de Propagandistas). Desde 1994 a 2000 ejerce como director del “Instituto de Ciencias Religiosas” del Centro de estudios teológicos “San Dámaso” y vice-decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid desde 1998 a 2000. Decano de la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid, desde 2000 a 2003. Durante los años 2001-2006 colabora regularmente en las Teleconferencias de la Congregación para el Clero para la formación permanente del clero (www.clerus.org). En 2004 actúa como relator de la Cuarta Ponencia (“Cómo vivir la comunión en la Iglesia”), y miembro nato de la Asamblea y de la Comisión central del Tercer Sínodo Diocesano de Madrid, clausurado el día 14 de mayo de 2005. Es miembro, además, de la Comisión Teológica Asesora de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la Fe de la Conferencia Episcopal Española desde 1995; Miembro del Consejo de Redacción de la Revista Española de Teología y del Consejo Asesor de Scripta Theologica, Communio Nuntium (edición en español) (1992-2005). Fue también, hasta su ordenación episcopal, profesor de Teología dogmática en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid (desde 1996) y director del Departamento de Dogmática de la misma Facultad en 2006. Durante su estancia en Madrid colaboró pastoralmente en la Parroquia de “San Jorge, mártir de Córdoba”.
ut tristique vel, non elit. at libero dolor. ut quis, mi, ipsumUA-57383647-1