El catolicismo popular

Mons. Juan del Río          Cuando en un pueblo ha inculturado el Evangelio, como es el caso de España, llegado el tiempo de las celebraciones de la pasión, muerte y resurrección de Cristo, la gente no necesita convocatoria alguna para llenar templos, calles y plazas para celebrar los Santo Oficios y ver las imágenes de su advocación personal o familiar.

La piedad popular de estos días, es la respuesta de la fe de los sencillos frente a los ideólogos sociales, que desearía silenciar el sentimiento religioso y ocupar solo ellos la “plaza pública”. Se puede decir que la sociedad se ha secularizado, pero el individuo no. Porque son los simples ciudadanos, los que en cada lugar, época y generación recrean permanentemente los sucesos finales de la vida de Jesús de Nazaret.

Las expresiones multitudinarias de Semana Santa no deben ser valoradas como algo superficiales y costumbristas. Ellas, no están vacías de contenidos, sino que se viven y expresan más por la vía simbólica que por el uso de la razón instrumental. Se trata de una verdadera espiritualidad encarnada en la idiosincrasia de nuestro pueblo, que encierra una gran carga misionera para comunicar a las nuevas generaciones los elementos nucleares del cristianismo.

Digamos que es una manera legítima de vivir la fe cristiana, una forma de sentirse parte de una gran muchedumbre de pueblos y naciones que están en el seno de la Iglesia católica. Su expresividad, arte y colorido a través de signos, símbolos y ritos han configurado el tejido social, cultural y hasta culinario, en los siglos de historia de cualquier pueblo de nuestra geografía española.

Esta religiosidad popular, es presentada en muchos medios de comunicación, dominados por una mentalidad secularista, como cosas pintorescas y de otros tiempos. Pero la demanda de información y retrasmisiones de los diversos actos de semana santeros, es altísima. El secreto de su éxito se encuentra en que: desde las más sencillas procesiones hasta las más conocidas de las grandes ciudades, tocan el corazón, los sentimientos y los vínculos más insondables del ser humano. Esos ingredientes, no dejan  indiferente al espectador por muy alejado que se encuentre de esta fenomenología religiosa. Ello es así, porque cada pueblo es el creador de su cultura y protagonista de su historia.

Ahora bien, algunos pueden pensar que en este mundo del catolicismo popular español no es todo “oro lo que reluce”, que tiene muchos elementos que purificar desde la praxis cristiana, y que tiene el peligro de quedarse reducido a lo puramente cultural y folclórico. Pero no se debería de olvidar que en esta vida nada es perfecto, toda expresión y acto humano, aunque sea una manifestación religiosa de siglos, es mejorable. Sin embargo, como dice el Papa Francisco: “Para entender esta realidad hace falta acercarse a ella con mirada del Buen Pastor, que no busca juzgar sino amar. Sólo desde la connaturalidad afectiva que da el amor podemos apreciar la vida teologal presente en la piedad de los pueblos cristianos, especialmente en sus pobres. Pienso en la fe firme de esas madres al lado del lecho del hijo enfermo que se aferran a un rosario aunque no sepan hilvanar la proposiciones del Credo, o en tanta carga de esperanza derramada en un vela que se enciende en un humilde hogar para pedir la ayuda a María, o a esas miradas de amor entrañable al Cristo crucificado” (EG 125).

+ Juan Del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

Mons. Juan del Río
Acerca de Mons. Juan del Río 117 Articles
Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma. Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla. Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana. CARGOS PASTORALES En los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992). El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año. El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares. OTROS DATOS DE INTERÉS En la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017. El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".