El sacrificio tiene un pleno sentido que nos cuesta entender

Mons. Rafael Zornoza                ¿Puede haber algo por encima del amor de Dios? El que no ha perdonado a su propio Hijo, sino que lo ha entregado por nosotros (Cf. Rom 8, 32) ¿Cómo no nos va a defender? ¿Quién nos va a acusar o será capaz de juzgarnos? El cristianismo no es un mero ideal de conducta, ni fundamentalmente una serie de normas morales aplastantes. Su verdad más profunda reside en que Dios, con un amor infinito, ha entregado a su Hijo. Y lo ha entregado definitivamente, a la muerte, por nosotros. El sacrificio, por tanto, tiene un sentido que a nosotros nos cuesta entender. Dios lo comprende y entra en la propia dinámica de la vida humana: para ganar tenemos que perder, y para vivir tenemos que morir. Entregando a su Hijo, nos da la clave, no solo de este amor infinito de Dios que lo da todo por nosotros, sino de su propio Hijo, que dando la vida nos ofrece la salvación, en la dinámica de nuestra vida: en el vivir y en el morir, en la pérdida y en la ganancia.

La Cruz es la piedra de tropiezo donde se estrellan los hombres, antes que el evangelio: ¿Cómo creer en este Dios que permite el sufrimiento? Jesús no ha querido dar respuestas filosóficas sobre el valor del sacrificio. Sencillamente siendo Dios -porque siendo Dios se puede entender el valor de nuestro sacrificio unido al suyo- Jesús acepta la Cruz para llegar a la Resurrección. Desde ese momento es nuestro compañero de camino que va por delante de nosotros enseñándonos a vivir, a sufrir, a morir, pero sobre todo a resucitar. Nos enseña, como tantas veces repetirá San Pablo, la centralidad del conocimiento de Cristo, que más que teoría, es relación e identificación con su Pasión, Muerte y Resurrección para ser capaces de dar nosotros mismos la propia vida. La Transfiguración ilumina su muerte, y su resurrección, porque es el Hijo de Dios el que va a dar la vida por nosotros, y es Dios el que Resucitado nos lleva con Él a la gloria, y nos invita a escuchar la voz del Padre: “este es mi Hijo el amado, escuchadle”.

Nuestra trayectoria en la vida ha de ser escucharle hasta empaparnos de sus sentimientos para vivir con Él, sufrir con Él, resucitar con Él y dar la vida con Él. “Este es mi Hijo amado, escuchadle”.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
Acerca de Mons. Rafael Zornoza 240 Articles
RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid.Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología.Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad.Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado.Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal.En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores.Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales.Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006.Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña.Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización.Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero.Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13).El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.