Apóstoles para los jóvenes

Mons. Julían Barrio             Queridos diocesanos:          El Día del Seminario nos motiva a mirar a nuestros seminarios, mayor y menor, instituciones diocesanas cuya finalidad es acompañar y preparar a los jóvenes que han sentido la llamada del Señor para el ministerio sacerdotal. No pueden ser algo ajeno al dinamismo vital de la Diócesis y todos los diocesanos hemos de sentirnos implicados en esta realidad.

Iglesia apostólica

Este año el lema de la Jornada propuesto a nuestra reflexión es: “Apóstoles para los jóvenes”. Vivimos y creemos en la Iglesia fundada en los Apóstoles, testigos oculares de Cristo, asumiendo el estilo de vida de la Iglesia apostólica significado por la escucha de la Palabra, los sacramentos, la comunión, la misión… En la Iglesia Papa y Obispos son de forma específica sucesores de los apóstoles, y por tanto última instancia para el discernimiento de la apostolicidad y consiguientemente de la autenticidad eclesial. Así “los presbíteros junto con los obispos participan del único y mismo sacerdocio y ministerio de Cristo, de manera que la unidad misma de consagración y misión exige su comunión jerárquica  con el orden episcopal… Los obispos los tienen como colaboradores y consejeros necesarios en el ministerio y función de enseñar, santificar y apacentar al Pueblo de Dios” (PO 7).

Sacerdotes para los jóvenes

En este sentido los sacerdotes son considerados como “apóstoles para los jóvenes”. Bien está recordar que el apóstol es antes discípulo, condición esta que jamás debe perder. Entrar a formar parte del discipulado lo determina no el voluntarismo humano sino el llamamiento de Cristo. “Jesús subió al monte, llamó a los que quiso y se fueron con él” (Mc 3,13). Y estos son   llamados desde las diferentes circunstancias en que se encuentran. Es curioso porque en el momento de la llamada no dicen una palabra. Simplemente siguen al Señor, “sorprendidos y con temor” (Mc 10, 24.26.32). El carácter permanente del discípulo es el seguimiento: ir detrás de Jesús, ir con él, seguirle. Aquí encuentran eco aquellas palabras de Jesús: “Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” (Mc 8,34). No se puede olvidar que confesar a Cristo es arriesgar la vida y que su seguimiento conlleva sufrimiento y glorificación: “El que quiera servirme, que me siga, y donde esté yo, allí estará mi servidor; a quien me sirva, el Padre lo honrará” (Jn 12,26).

Esta enseñanza de Jesús exige a los apóstoles conformar su vida con él, perdonando como él perdonó, mostrándose sinceros y humildes, no buscando la propia gloria o el propio interés, despojándose de sí mismos como él “que se despojó de sí mismo, tomando la condición de esclavo, hecho semejante a los hombres. Y así, reconocido  como hombre por su presencia, se humilló a sí mismo, hecho obediente hasta la muerte, y una muerte de cruz” (Fil 2,7-8). El apóstol ha de administrar bien lo que ha recibido, siendo virtud esencial la fidelidad.  La mundanidad y la infidelidad dificultan la transmisión del mensaje de la fe. En la humildad percibimos que llevamos este tesoro en vasijas de barro “para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros” (2Cor 4,7). Los apóstoles están en el mundo pero no son del mundo (cf. Rom 1,1ss). Esto lo refleja san Pablo cuando escribe: “Atribulados en todo, pero no aplastados: apurados, más no desesperados; perseguidos, pero no abandonados; derribados, más no aniquilados, llevando siempre y en todas partes en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo” (2Cor 4,8-10).

El apóstol para los jóvenes

Normalmente les preguntamos a los jóvenes pero es necesario dejarnos preguntar por ellos a la hora de acompañarles y cuidarles mediante la Palabra de Dios y la celebración de los sacramentos. Escucharles y conocer sus aspiraciones e inquietudes es imprescindible para servirles. No son pocos los prejuicios que tienen hacia la Iglesia aunque manifiestan que la desean fiel a Cristo y al evangelio y quieren pastores que den a conocer a Dios cercano, que dejen ver el rostro materno y misericordioso de la Iglesia y que sean comprensivos y alegres. Permitidme que rompa una lanza en favor de las vocaciones jóvenes al sacerdocio. No desanimemos a éstos cuando el Señor los llama. Caminar junto a Jesús es la mejor escuela de vida. ¡Cuántas vocaciones han quedado en nada porque no tuvimos la valentía de acompañarlas en su momento!

 Exhortación final

Queridos diocesanos, queridos jóvenes, tampoco vosotros tengáis miedo de acercaros a vuestros sacerdotes. Os animo a pedir por las vocaciones al ministerio sacerdotal y a ayudar económicamente a nuestros Seminarios Mayor y Menor, colaborando también de este modo a la mejor formación humana, intelectual, espiritual, comunitaria y pastoral de nuestros seminaristas, a quienes ponemos bajo el  patrocinio del Apóstol Santiago, de San José y de María, Reina de los Apóstoles.

Os saluda con todo afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

Mons. Julián Barrio Barrio
Acerca de Mons. Julián Barrio Barrio 145 Articles
D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).