A ver si al final, ¡tenía razón mi abuela!

Mons. Ángel Pérez Pueyo         ¡Quién no ha participado, cuando era niño, en algún juego colectivo! Antes de comenzar se recordaban las reglas. Si el juego transcurría sin incidentes nadie hacía mención de ellas. En cambio, cuando alguien se las saltaba, dependiendo de la gravedad de la infracción, el jugador era penalizado o incluso expulsado. Lo mismo sucede en nuestra vida personal, familiar, profesional o social.

A ver si al final tenía razón mi abuela: que robar, matar, tontear con la mujer del amigo, calumniar, ningunear a tus padres… no traía nada bueno! Cuenta la Escritura, a la que ingenuamente tachamos a veces de arcaica y retrógrada, que la primera tentación del ser humano fue eliminar a Dios de su vida, silenciarlo, ignorarlo, ridiculizarlo, ningunearlo… en definitiva, para poder suplantarlo y constituirse cada uno en el dios de un ‘Olimpo’ fabricado a su medida. Lo que nunca imaginaron es que podrían matar a Dios pero jamás acallar su voz que seguiría resonando, cuando menos lo esperasen, en el interior de sus conciencias.

El ordenamiento legal del mundo, esto es, las reglas de juego (diez mandamientos) que Dios confió a Moisés, visibilizaban y cristalizaban la relación de amor (alianza) que Dios había establecido con su pueblo para que nadie se «perdiese» y participasen eternamente de su gloria. Se trataba de un código con los principios fundamentales y eternos que llenaban de descanso el alma de cualquier ser humano. Los tres primeros hacían referencia a las relaciones de cada persona con Dios: Él será tu único Dios (no hay posible rival); «con su nombre no se juega»; y te regalarás un día de descanso para disfrutar de Él. Los siete restantes hacen referencia a las relaciones de cada persona con sus semejantes: el respeto a los padres, a la vida (amordazada hoy impunemente y que, a buen seguro, la historia juzgará más adelante), a la relación hombre-mujer, a los bienes y a la fama. ¡A ver si después de los años mil, como reza nuestro refrán, las aguas vuelven por donde solían ir! ¡A ver si lo más humanizador y liberador sigue siendo la ley de Dios! Lo más triste que puede ocurrirnos es que quienes han sido elegidos como ‘árbitros’, esto es, como garantes de la legalidad, se la salten o impongan su propia normativa, a veces injusta.

Jesús vuelve a descolocarnos en el evangelio de este domingo. Sorprende su enfado morrocotudo con los judíos en el Templo. Sus paisanos no habían entendido nada. Jesús, refiriéndose al ‘templo de su cuerpo’, instaura un modo nuevo de relacionarse con Dios: «en espíritu y en verdad». A partir de ahora el pueblo fiel puede no sólo entrar en comunión con el misterio de la divinidad sino participar en su propia vida. Con la venida del Reino de Dios Jesús instaura la nueva alianza y el nuevo culto que Jeremías anunció: «Haré con la casa de Israel y la casa de Judá una alianza nueva: Meteré mi ley en su pecho, la escribiré en sus corazones. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo”. Sin minusvalorar las múltiples formas religiosas y litúrgicas, hay que dar la primacía al espíritu, a la fe y al corazón. Y, sobre todo, llevar el culto a la vida y la vida al culto, asumiendo la dimensión religiosa de nuestra existencia personal, familiar, laboral y social.

Hay quienes identifican la práctica religiosa con participar en el culto cada semana o cada día, o bien tan sólo acudiendo a la celebración de bautizos, primeras comuniones, bodas y funerales. Otros cifran su religiosidad en ser cofrade, en llevar encima objetos piadosos o tenerlos en casa. Finalmente otros se creen ya religiosos por tener sentimientos de respeto a lo sagrado o conocimientos de la religión. Todo esto tiene relación con la religiosidad pero, según Jesús, no constituye el culto verdadero.

El culto verdadero es nuestra respuesta de fe a la revelación de Dios. Y tiene dos direcciones: una vertical que va de Dios al hombre y viceversa, y otra horizontal, que pasa del creyente y de la comunidad cultual a los demás hombres. Por eso, el culto completo, en espíritu y en verdad, es la religión de la vida entera vivida con fidelidad a la voluntad de Dios y en solidaridad con nuestros hermanos más débiles y necesitados.

Cristo Jesús es nuestro modelo. Él fue el gran adorador del Padre en espíritu y en verdad con su oración, con su predicación, con su testimonio, con sus obras y, sobre todo, con su pasión y muerte para la liberación humana. Él es el gran sacerdote y la víctima de la nueva alianza y del nuevo culto.

Con mi afecto y bendición

+ Ángel Pérez Pueyo

Obispo de Barbastro-Monzón

Mons. Ángel Pérez Pueyo
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- Mons. Ángel Javier Pérez Pueyo, natural de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), nace el 18 de agosto de 1956. Es el segundo hijo del matrimonio (+) Rodrigo Pérez Fuertes (1.III. 1924 – 1.III.2012) y (+) Carmen Pueyo (21.II.1929 – 19.IV-2005). Su hermana, (+) Mª Concepción (19.V.1954 – 27.VII.1998), se queda paralítica cuando tenía catorce meses como consecuencia de una poliomielitis aguda.- A los 10 años de edad ingresa en el Seminario Metropolitano de Zaragoza. De 1966 a 1971 cursa sus estudios de bachillerato en el Seminario Menor. En 1972 pasa al Seminario Mayor donde estudia COU y como es demasiado joven para iniciar los Estudios Eclesiásticos los formadores le recomiendan que inicie la Etapa Introductoria y estudie Magisterio en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado de Educación General Básica “Virgen del Pilar” que se hallaba ubicada en el mismo edificio del Seminario. En 1974 inicia sus Estudios Eclesiásticos en el Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA).- En 1977 va a Salamanca al Aspirantado “Maestro Ávila”, ¾casa de formación que los Sacerdotes Operarios tienen en España¾, donde cursa los tres últimos años de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca. Posteriormente realiza estudios de licenciatura en Filosofía y Ciencias de la Educación en la Universidad Civil de Salamanca.- A los 23 años, el día 19 de marzo de 1980, es ordenado sacerdote por Mons. Antonio Vilaplana Molina en Plasencia (Cáceres) donde había sido enviado por los Superiores de la Hermandad para realizar la Etapa de Pastoral como formador y profesor en el Seminario Menor de dicha Diócesis.- Al finalizar el curso 1979/80 es destinado al Seminario de Tarragona. Desde 1980 a 1985 desempeña su labor formativa en el Seminario Menor como responsable de los seminaristas y como tutor y profesor del Colegio-Seminario.- En 1985 es nombrado Rector del Aspirantado Menor de Salamanca. Colabora como profesor y tutor en el Colegio “Maestro Ávila” impulsando el trabajo de pastoral juvenil y vocacional con los alumnos y profesores del mismo colegio.- En julio de 1990, en la XVIII Asamblea General, es elegido miembro del Consejo Central y se le responsabiliza de la Coordinación Pastoral de la Hermandad. Durante este tiempo coordina la preparación y dirección de los Cursos para Formadores de Seminarios que se impartieron en Buenos Aires (Argentina), en Caracas (Venezuela), en Lima (Perú); colaboró en el diseño del Curso para Formadores de Seminarios organizado por la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española que se viene celebrando durante el verano en Santander; y colabora como profesor en el Curso para Formadores de Seminarios de lengua española-portuguesa, organizado por la Congregación para la Educación Católica, que se imparte en el Pontificio Colegio Español de San José y en el que participan formadores de diferentes países Lati­noamericanos. En 1994 participa en Itaicí (Brasil) en el I Congreso Continental Latinoame­ricano de Vocaciones.- En julio de 1996, en la XIX Asamblea General es elegido Director General de la Hermandad de Sacerdotes Operarios hasta el año 2002. En 1997 participa en el Congreso sobre secularidad del presbítero diocesano organizado por la Comisión Episcopal del Clero de la Conferencia Episcopal Española.– En julio de 2002, en la XX Asamblea General, celebrada en el Pontificio Colegio Español de San José de Roma (Italia) es reelegido por mayoría absoluta en primera votación.−El pasado 22 de mayo de 2008 la Hermandad ha recibido de la Santa Sede la aprobación como Asociación Sacerdotal de Derecho Pontificio, tal como soñó desde el comienzo Mosén Sol. Y en julio de 2008, por coincidir con el 125 aniversario de la Fundación de la Hermandad y el I Centenario de la muerte del Beato Manuel Domingo y Sol, se celebrará en Tortosa la XXI Asamblea General.– En septiembre de 2008, al concluir su mandato como Director General, es nombrado Director del Secretariado de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española.– El 2 de agosto de 2013 es nombrado Rector del Pontificio Colegio Español de San José en Roma por la Congregación del Clero.– El 27 de diciembre de 2014 es nombrado por el Papa Francisco Obispo de Barbastro-Monzón.