Parroquia y familia

Mons. Luis Quinteiro           Colmado de experiencia en los años finales de su vida, afirma Platón en su diálogo. Las Leyes que el ciudadano será incapaz de cumplir las leyes si en la sociedad en la que vive la vida doméstica no está armónicamente ordenada. Es decir, la vida social rectamente ordenada es imposible si, a la vez, no hay una vida familiar adecuadamente organizada.

Que la familia es la célula fundamental de toda sociedad es, hasta el día de hoy, uno de los pocos hechos indiscutidos de la historia de la convivencia humana. Es algo que pone de relieve el Papa Francisco en el primer capítulo de su Exhortación Apostólica Postsinodal “ Amoris Laetitia “ cuando nos dice “ La Biblia está poblada de familias, de generaciones, de historias de amor y de crisis familiares, desde la primera página, donde entra en escena la familia de Adán y Eva con su peso de violencia pero también con la fuerza de la vida que continúa, hasta la última página donde aparecen las bodas de la Esposa y el Cordero” ( A. L., 8 ).

En consonancia con lo dicho, la Iglesia afirma en su doctrina que el bien de la familia es decisivo para el futuro del mundo y de la Iglesia. El cuidado de la familia ha sido una dedicación permanente de toda la Iglesia a lo largo de la historia. En nuestros días, la Iglesia considera que la atención a la familia ha de ser una prioridad en su vida pastoral. En esa atención pastoral hemos de volcar nuestros mejores medios humanos e instrumentales. Así nos lo viene diciendo el Papa Francisco desde el comienzo de su pontificado, habiendo dedicado a la familia
dos Sínodos consecutivos, cosa absolutamente excepcional.

Nuestra Diócesis, en comunión con toda la Iglesia, siente la urgente llamada del Papa Francisco que proclama que la Iglesia quiere llegar a las familias. Y nos advierte: “No basta incorporar una genérica preocupación por la familia en los grandes proyectos pastorales.” A.L.,200 ). Más adelante añade: “ Esto exige a toda la Iglesia una conversión misionera : es necesario no quedarse en un anuncio meramente teórico y desvinculado de los problemas reales de las personas. La pastoral familiar debe hacer experimentar que el Evangelio de la familia responde a las expectativas más profundas de la persona humana.” ( A.L.,201 ).

¿Cómo podemos llevar a cabo esta llamada de la Iglesia ? ¿ Dónde y de qué manera ?

La respuesta clarividente nos la da el mismo Papa: “ La principal contribución a la
pastoral familiar la ofrece la parroquia, que es una familia de familias, donde se armonizan los aportes de las pequeñas comunidades, movimientos y asociaciones eclesiales” ( A.L.,202).

Esta propuesta del Papa muestra un realismo y una genialidad sorprendentes. Si en
nuestra Diócesis somos capaces de centrar en nuestras parroquias la atención hacia las familias, toda nuestra vida diocesana se transformará en todos los ámbitos.

Con todo mi afecto

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.