Recuperar el corazón

Mons. Mario Iceta             Berpiztu daigun karidadea gure bihotzetan           En su mensaje de Cuaresma del Papa Francisco para este año, titulado “Al crecer la maldad se enfriará el corazón de la mayoría” (Mt 24, 12), se nos previene contra los falsos profetas y el paulatino enfriamiento de la caridad. Ante esta realidad, la oración, la limosna y el ayuno se nos vuelven a proponer como antídotos necesarios que reavivan el amor y recuperan el corazón. La oración descubre los engaños y mentiras secretas que anidan en nosotros. La limosna nos libera de la avaricia y nos hace ver al hermano como alguien con el que estoy llamado a compartir los bienes que Dios nos ha dado. El ayuno nos desarma de nuestra violencia y nos ayuda a crecer. El mes de marzo, sumergido plenamente en la Cuaresma, es el tiempo propicio para ejercitar estos antídotos que reaviven la caridad en nuestros corazones.

Garizumea, bihotza arakatzeko sasoi egokia

En este clima de oración, la Cuaresma tiempo propicio para examinar el corazón. Cómo se sitúa ante las distintas realidades y circunstancias que tejen mi existencia. En la Escritura se nos proponen las Bienaventuranzas como la forma de vida del cristiano, el Decálogo como las señales que marcan el camino del amor, las obras de misericordia que componen las entretelas del juicio sobre la calidad del amor, las virtudes teologales y cardinales, así como los dones del Espíritu Santo que deben fructificar en nosotros.

Amoris Laetititak argibide onak emoten deuskuz

En la exhortación postsinodal “Amoris laetitia”, el Papa Francisco iniciaba el capítulo dedicado al amor verdadero vivido en lo cotidiano de nuestra vida, con el himno a la caridad de San Pablo, recogido en su primera carta a los Corintios: “El amor es paciente, es servicial, no tiene envidia, no hace alarde ni es arrogante…Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta” (1 Cor 13, 4-7). Y nos ofrece una reflexión profunda de cada una de las características de este amor. Constituye un hermoso chequeo para ver si realmente nos esforzamos en vivir cotidianamente en el amor o sencillamente nos auto engañamos y todo se queda en buenos propósitos que, en último término, no mueven nuestra vida ni la comprometen.

Jaungoikoarengana eta besteengana hurreratzeko aldia

El tiempo de Cuaresma es tiempo para volver a Dios, para examinar la realidad del pecado que hace opaca la realidad y que también atenaza nuestra vida. No minusvaloremos el poder del mal y del pecado. El mismo Jesús, en el Padrenuestro, nos indica dos peticiones que debemos incorporar a nuestra oración diaria: “No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal”. La gracia de Dios antecede nuestra vida y sostiene nuestra existencia, que se ve amenazada por estas realidades que siembran división y muerte. Pidamos la gracia para no entrar en la tentación ni someternos al mal, porque ahora es el tiempo propicio para la conversión y para volvernos a Dios y al servicio del prójimo.

San Josek bidea erakusten deusku

La celebración del día de San José viene a ser como un descanso en este camino bautismal y penitencial hacia la Pascua. En el santo esposo de la Virgen María encontramos un modelo admirable de discipulado. Su humildad, entrega, esfuerzo, discreción, bondad, vida interior, castidad, confianza, esperanza son ejemplo luminoso para nosotros. La víspera de San José tendré el gozo de ordenar diácono al seminarista Fran Pinilla. Os ruego que lo tengáis muy presente en la oración personal y comunitaria y que le acompañéis en el día de la ordenación e inicie su ministerio con profundo agradecimiento, alegría y disponibilidad para servir.

Martxoaren 19, Misioen Eguna

También en la fiesta de San José celebramos el día de las Misiones Diocesanas. Nuestra presencia actual en diócesis hermanas de América y de África, aunque se ha reducido en número, no por ello debe reducirse en empeño y compromiso. Este año queremos subrayar la colaboración con las diócesis hermanas de África. Queremos situar este Continente maravilloso, pero tan probado y sufrido, en el centro de nuestra dedicación y colaboración. Hagamos que sea realmente el continente de la esperanza  con futuro luminoso y esperanzador.

 

Onartu daigun maitasunaren misterioa

Y el mes concluye con la celebración del fundamento de nuestra fe: el Triduo Pascual de la muerte y resurrección de Cristo. Vivamos con intensidad estos días. Dejémonos sumergir en la perenne fuente de vida y amor a la que el Señor nos convoca. Muramos con Él en nuestra vieja humanidad para resucitar a la nueva, capaz de extender hasta los confines de la tierra el Reino de Dios. El Señor pasará por nuestras vidas. Acojamos agradecidos este misterio de amor. Con gran afecto.

+ Mario Iceta Gabicagogeascoa

Obispo de Bilbao

Mons. Mario Iceta Gabicagogeascoa
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Es Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Navarra (1995), con una tesis doctoral sobre Bioética y Ética Médica. Es Doctor en Teología por el Instituto Juan Pablo II para el estudio sobre el Matrimonio y Familia de Roma (2002) con una tesis sobre Moral fundamental. Es Master en Economía por la Fundación Universidad Empresa de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Madrid (2004) y miembro correspondiente de la Real Academia de Córdoba en su sección de Ciencias morales, políticas y sociales desde 2004. Así mismo es miembro de la Academia de Ciencias Médicas de Bilbao desde junio de 2008. Fundador de la Sociedad Andaluza de Investigación Bioética (Córdoba, 1993) y de la revista especializada Bioética y Ciencias de la Salud (1993). Ha participado como ponente en diferentes cursos y conferencias de Bioética tanto en España como en el extranjero y posee numerosos artículos en revistas especializadas en Bioética y Teología Moral, así como colaboraciones en diversas publicaciones y diccionarios. Entre sus publicaciones destacan: Futilidad y toma de decisiones en Medicina Paliativa (1997), La moral cristiana habita en la Iglesia (2004), Nos casamos, curso de preparación al Matrimonio (obra en colaboración, 2005). En el campo de la docencia ha ejercido como profesor de Religión en Educación Secundaria (1994-1997); Profesor de Teología de los Sacramentos, Liturgia y Canto Litúrgico en el Seminario Diocesano de Córdoba (1994-1997); Profesor de Moral fundamental y de Moral de la Persona y Bioética en el mismo Seminario, así como en el Instituto Superior de Ciencias Religiosas de la Diócesis (2002-2008). Profesor asociado de Teología Moral fundamental y Bioética en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra desde 2004 hasta la actualidad. Por último, también pertenece a la Subcomisión de Familia y Vida de la Conferencia Episcopal Española.