Nueva Pasión

Mons. Juan del Río          Cuaresma, es un tiempo para penetrar con mayor ímpetu en el corazón del Evangelio que son los pobres, los predilectos del Reino de Dios. Redescubramos su profundo sentido a la luz del pontificado de Jorge Mario Bergoglio, no solo en su magisterio y viajes, sino también cómo ésta preocupación ha entrado en la estructura visible de la Iglesia, en la misma reforma de la Curia, creando un Dicasterio para el servicio del Desarrollo Humano Integral: “La Iglesia está llamada a promover el desarrollo integral del hombre a la luz del Evangelio…Competente en las cuestiones que se refieren a las migraciones, los necesitados, los enfermos y los excluidos, los marginados y las víctimas de los conflictos armados y de las catástrofes naturales, los encarcelados, los desempleados y las víctimas de cualquier forma de esclavitud y de tortura”. (Motu propio, Vaticano 17.8.2017). Ningún sufrimiento pues, es ajeno al ser y a la misión de la Iglesia.

En la actualidad, hay más de 250 millones de personas que viven fuera del país de origen, de los que 22 millones y medio son refugiados. Esto representa un gran desafío para la humanidad y para la tarea de la Iglesia Católica. Ellos son el rostro permanente de las guerras y de las injusticias, pero a la vez simbolizan el anhelo que todo ser humano tiene de “vivir en un lugar estable y en paz”.

La perspectiva cristiana interpreta la tragedia de los excluidos de la tierra, desde la lógica de la centralidad de la persona humana creada por Dios, única e irrepetible y de la fe en Dios Redentor, que se hizo hombre por nosotros (cf. Ef 2,3-11). Jesús de Nazaret, nace en pobreza, vivió entre los pobres y muere en la cruz, abandonado. Esta revelación originaria, tiene como consecuencia, que la Iglesia sea el cuerpo encarnado de Cristo en la historia. Por lo tanto, está llamada a ser: “una Iglesia pobre para los pobres”, “una Iglesia en salida”, “una Iglesia que debe salir de sí misma e ir hacia las periferias” (PP. Francisco).

El Obispo de Roma cuando habla de los descartados, enfermos, migrantes, refugiados y demás pertenecientes a la cultura del descarte, lo hace de manera realista, valiente y evangélica. No oculta la cara de horror, pobreza, persecución etc…que encierra todo el fenómeno de los desheredados. Sin embargo, siempre hará una llamada a la acogida con “espíritu de misericordia”, como lo hacía en el último Mensaje de la Jornada de Paz: “Os invito, al contrario, a contemplarlo con una mirada llena de confianza, como una oportunidad para construir un futuro de paz”. Con esta actitud positiva, la humanidad puede transformarse cada vez más en la familia de todos, “casa común”, donde las armas se convierten en instrumentos de paz, nuestros temores en confianza y nuestras tensiones en perdón. Trabajemos por tener esta nueva sensibilidad, ternura y compasión hacia el que sufre en el alma o el cuerpo.

Durante este tiempo cuaresmal aprendamos a mirar a los ojos de los pobres, como lo hizo Jesús, el Buen Samaritano. Ellos nos hablaran de que no son meros objetos de campañas humanitarias donde depositar unas limosnas, sino seres humanos, hermanos nuestros, que se vieron golpeados por los poderosos “salteadores” de turnos. Ahora, en este período de gracia y conversión, demandan una “posada” y el “bálsamo” de la caridad.  (cf. Lc 10,25-37).

 

+Juan del Río Martín

Arzobispo Castrense de España

 

1.III.2018.

Mons. Juan del Río
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Mons. D. Juan del Río Martín nació el 14 de octubre de 1947 en Ayamonte (Huelva). Fue ordenado sacerdote en el Seminario Menor de Pilas (Sevilla) el 2 de febrero de 1974. Obtuvo el Graduado Social por la Universidad de Granada en 1975, el mismo año en que inició los estudios de Filosofía en el Centro de Estudios Teológicos de Sevilla, obteniendo el título de Bachiller en Teología en 1979 por la Universidad Gregoriana de Roma.Es doctor en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma (1984). Su ministerio sacerdotal lo desarrolló en la diócesis de Sevilla.Comenzó en 1974 como profesor en el Seminario Menor de Pilas, labor que ejerció hasta 1979. De 1976 a 1979 regentó la Parroquia de Sta. María la Mayor de Pilas. En 1984, una vez finalizados los estudios en Roma, regresó a Sevilla como Vice-rector del Seminario Mayor, profesor de Teología en el Centro de Estudios Teológicos, profesor de Religión en el Instituto Nacional de Bachillerato Ramón Carande y Director espiritual de la Hermandad de los Estudiantes de la Universidad sevillana.CARGOS PASTORALESEn los últimos años como sacerdote,continuó su trabajo con los jóvenes e inició su labor con los Medios de Comunicación Social. Así, desde 1987 a 2000 fue capellán de la Universidad Civil de Sevilla y Delegado Diocesano para la Pastoral Universitaria y fue, desde 1988 a 2000, el primer director de la Oficina de Información de los Obispos del Sur de España (ODISUR). Además, colaboró en la realización del Pabellón de la Santa Sede en la Expo´92 de Sevilla, con el cargo de Director Adjunto, durante el periodo de la Expo (1991-1992).El 29 de junio de 2000 fue nombrado obispo de Jerez de la Frontera y recibió la ordenación episcopal el 23 de septiembre de ese mismo año.El 30 de junio de 2008, recibe el nombramiento de Arzobispo Castrense de España y Administrador Apostólico de Asidonia-Jerez. Toma posesión como Arzobispo Castrense el 27 de septiembre de 2008. El 22 de abril de 2009 es nombrado miembro del Comité Ejecutivo de la CEE y el 1 de junio de 2009 del Consejo Central de los Ordinarios Militares.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro del Consejo de Economía y de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social desde marzo de 2017. Ya había sido miembro de esta Comisión de 2002 a 2005 y su Presidente de 2005 a 2009, año en que fue elegido miembro del Comité Ejecutivo, cargo que desempeñó hasta marzo de 2017.El 20 de octubre de 2011, en la CCXXI reunión de la Comisión Permanente, fue nombrado miembro de la "Junta San Juan de Ávila, Doctor de la Iglesia".