La Visita Pastoral

Mons. Gerardo Melgar         Estamos en plena visita Pastoral a las parroquias del arciprestazgo de Ciu­dad Real.

La Visita Pastoral del obispo a un arciprestazgo y a cada una de las parroquias del mismo tiene un gran contenido de fe. Es un acontecimiento de fe, una experien­cia de comunión, y un motivo de re­novación.

Un acontecimiento de fe: las perso­nas necesitamos que se produzcan en nuestra vida determinados aconteci­mientos que nos ayuden a vivir más consciente y responsablemente, de­terminados sentimientos, vivencias o experiencias de nuestra vida normal.

También nosotros en la vida de fe necesitamos igualmente de determi­nados acontecimientos y momentos que nos ayuden a reanimar, actuali­zar y expresar nuestra fe, a purificar nuestra fe y vivirla con más entrega y dedicación.

La Visita Pastoral es y debe ser un acontecimiento importante en la vida de fe de la comunidad y de cada uno de los que la forman.

Nos ayuda a vivir de una manera más consciente nuestra vida de fe y nuestro planteamiento cristiano.

Nos hace sentir y expresar con más claridad nuestro «ser Iglesia». Nuestra fe no la vivimos en solitario, sino que la vivimos, alimentamos y expresamos en la comunidad.

Nos ayuda a replantearnos nues­tra fe, porque a veces nos sentimos cansados: cansados de luchar en un mundo adverso a la fe y a la impor­tancia de Dios en la vida del hombre, y necesitamos nueva ilusión, nuevas ganas de seguir luchando.

Nos ayuda también a plantearnos nuestra pertenencia a la Iglesia, descu­briendo cómo estamos siendo miem­bros vivos y activos de nuestra comu­nidad; cómo debemos implicarnos en la evangelización de nuestro mundo, de nuestro ambiente; y cómo no po­demos seguir siendo cristianos acom­plejados, que viven su fe casi pidiendo perdón por ser y vivir desde la fe.

La Visita Pastoral un momento es­pecialmente significativo para que el obispo ejerza su misión; que conozca a sus ovejas, se acerque a la vida de los fieles a conocer sus problemas, sus ale­grías y tristezas, sus esperanzas y des­alientos. Esto mostrándose como un verdadero padre que se distingue por el amor a todos, especialmente a los más pobres, a los enfermos, a los mas necesitados de ayuda y de ánimo; que viene a animar más de cerca vuestra fe y vuestra vivencia cristiana.

La Visita Pastoral es un momento muy especial para que los fieles ten­gan la oportunidad de conocer al pas­tor de cerca, le aprecien, valoren su tarea, comprueben que no es un ex­traterrestre llovido del cielo, sino que es una persona cercana, que comparte nuestras preocupaciones y problemas y nos alienta en la vivencia de los mis­mos con espíritu cristiano.

La Visita Pastoral del obispo es un momento propicio para compartir con las co­munidades cristianas las dificul­tades y pro­blemas de la diócesis. Haciéndonos a todos una llamada a la colaboración, a la disponibilidad para colaborar en dicha tarea, al compromiso para que la Iglesia pueda cumplir con la misión encomendada por el Señor de anunciar a todos los hombres de nuestro tiempo la buena noticia de la salvación.

Esto es lo que es y significa la Vi­sita Pastoral del obispo a las parro­quias.

Esta visita pide de vuestra parte unas actitudes también importantes:

Una actitud muy importante es la oración. Oración por el obispo, para que el Señor le dé acierto en la tarea episcopal.

Oración del obispo y de las co­munidades por las mismas comuni­dades parroquiales, para que sean vivas y misioneras, para que vivan la Visita Pastoral como un aconteci­miento de gracia.

Pide de todos nosotros una revi­sión de nuestra vida cristiana: la vi­vencia de nuestra vida cristiana de una forma más exigente, renovando nuestro compromiso evangelizador. Y una vez acabada, encarnando y vi­viendo aquellas actitudes que hemos descubierto con motivo de la visita Pastoral.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
Acerca de Mons. Gerardo Melgar 281 Articles
Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.