«Orar es imprescindible para el cristiano»

Card. Juan José Omella           Uno de los pilares que sostienen la vida de un cristiano es la oración. En este tiempo de gracia que es la Cuaresma, la Iglesia nos invita a intensificar la oración. ¿Qué es la oración? Santa Teresa del Niño Jesús nos dice que «la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada hacia el cielo, un grito de reconocimiento y de amor tanto desde dentro de la prueba como desde dentro de la alegría». (Manuscrito autobiográfico, cap. 25)

Mirada y grito de amor. Sólo quien ama está en disposición de entender estas palabras de santa Teresa. Quien ha descubierto que Dios es amor y le ama personalmente, quien ha descubierto que Dios se interesa por todos los seres que poblamos la tierra, tratará de responder a esa manifestación de amor. Y esa respuesta de amor se puede hacer de muy diversas maneras: en forma de alabanza, de petición, de pregunta, de queja… y Dios escucha siempre el «clamor de su pueblo». (cf. Ex 3, 7)

¿Qué actitudes debemos cuidar para orar bien? En el diálogo personal con Dios es preciso cuidar de manera especial el silencio, tanto el exterior como el interior. Vivimos en una sociedad muy ruidosa, nosotros mismos somos muy ruidosos. Necesitamos hacer silencio. Silencio mientras estamos en el templo, vamos de paseo o mientras estamos en nuestro rincón de oración. Pero necesitamos hacer sobre todo silencio interior, acallar las voces internas que nos hacen estar excesivamente pendientes de nosotros mismos, de manera que podamos escuchar con atención y respeto la Palabra de Dios que es viva y eficaz y que calienta el corazón, como a los discípulos de Emaús.

Otro aspecto al que debemos prestar atención es la sinceridad. La incoherencia, la doblez de corazón, la impureza, el mal trato a los hermanos, el abuso y rechazo a los otros… impiden el encuentro con el Dios del Amor, del perdón, de la fidelidad, de la santidad.

En cambio, el buen ladrón confiesa con sinceridad: «Nosotros, en verdad, recibimos el justo pago de lo que hicimos; en cambio este no ha hecho nada malo»; y añadía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu Reino.» (Lc 23, 41-42). En ese diálogo en clima de verdad y de sinceridad pudo escuchar la palabra liberadora y salvadora de Jesús: «En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso.» (Lc 23, 43)

Hermoso ejemplo de una oración escuchada cuya respuesta fue, ciertamente, más allá de lo que el buen ladrón podía sospechar. Dios no se deja ganar nunca en amor y en generosidad.

Durante esta Cuaresma intensifiquemos los tiempos de escucha personal y de diálogo amoroso con Dios, nuestro Padre, y dejemos que sea el Espíritu Santo quien guíe y acompañe nuestra oración, ya que «el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables.» (Rm 8, 26)

† Cardenal Juan José Omella
Arzobispo de Barcelona

Card. Juan Jose Omella
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Mons. Juan José Omella Omella nació en la localidad de Cretas, provincia de Teruel y archidiócesis de Zaragoza, el 21 de abril de 1946. Estudió en el Seminario de Zaragoza y en Centros de Formación de los Padres Blancos en Lovaina y Jersualén. El 20 de septiembre de 1970 recibía la ordenación sacerdotal. En su ministerio sacerdotal, trabajó como Coadjutor y como Párroco y entre 1990 y 1996 como Vicario Episcopal en la diócesis de Zaragoza. Durante un año fue misionero en Zaire.El 15 de julio de 1996 fue nombrado Obispo auxiliar de Zaragoza. Fue ordenado Obispo el 22 de septiembre de ese mismo año. El 27 de octubre de 1999 fue nombrado Obispo de la diócesis de Barbastro-Monzón, de la que tomó posesión el 12 de diciembre de 1999. Entre el 24 de agosto de 2001 y el 19 de diciembre de 2003 fue Administrador Apostólico de Huesca y entre el 19 de octubre de 2001 y el 19 de diciembre de 2003, también Administrador Apostólico de Jaca. El día 8 de abril de 2004 es nombrado Obispo de la diócesis de Calahorra y La Calzada-Logroño.Es miembro de la Comisión Episcopal de Pastoral Social desde febrero de 2002. Con anterioridad, desde 2000 fue Presidente en funciones de esta misma Comisión Episcopal. Es también Consiliario Nacional de Manos Unidas.