La clase de religión en la escuela

Mons. Jaume Pujol              Cuando Jesús subió al cielo dijo a sus Apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado» (Mateo 28, 19-20). Los obispos somos los sucesores de los Apóstoles, y por tanto tenemos como primera misión evangelizar, es decir, predicar la buena nueva de Jesús.

Al llegar como arzobispo de Tarragona hace ahora ya más de trece años, me propuse escribir todas las semanas una glosa, un escrito para difundir el evangelio y me parece que no he fallado ninguna semana, y con ésta suman setecientos escritos. Se publican en la Hoja dominical, en algunos periódicos, se emiten por radios y televisiones, se pueden encontrar en la página web del Arzobispado… Transmitir las enseñanzas de Jesús no es sólo misión del obispo: todos los cristianos tienen esta obligación, y de modo especial los sacerdotes y diáconos, colaboradores indispensables de los obispos. Pero la educación cristiana se realiza en primer lugar en la familia y también en la parroquia y en la escuela.

Esta semana quiero dedicar esta glosa a hablar de la clase de religión en la escuela, ya que próximamente empezará la época de preinscripción y será el momento en que los padres –o los alumnos cuando son mayores— la pueden elegir, pues esta asignatura es optativa. Nadie puede decir que se impone a los alumnos la clase de religión en la escuela.

La enseñanza de la religión no es contraria a la escuela ni a las finalidades y objetivos que ella persigue, pues cuando falta esa enseñanza, la formación de los alumnos queda empobrecida e incompleta; y si se elimina de la escuela, se produce un grave daño a aquellos alumnos que desean conocer de forma crítica y sistemática su religión, un conocimiento que sólo la enseñanza escolar puede dar.

Además, la enseñanza de la religión tiene un gran poder humanizador, porque educa los valores profundos y es un factor importante de identidad personal. También da respuestas a las principales preguntas que se hace el alumno en sus distintas edades. No podemos olvidar que la enseñanza religiosa escolar se presenta como un saber científico, igual que los demás saberes que se enseñan en la escuela; sus contenidos se traducen en expresiones de valor universal. Por último, podemos decir que esta enseñanza tiene una dimensión pedagógica, como las demás asignaturas, es decir, educa a las personas.

Además, dada la escasa cultura religiosa que se observa en bastantes ambientes, permite entender buena parte de la cultura, del arte y de las tradiciones en las que vivimos.

Muchas razones para que los padres –o los alumnos en su caso- se apunten a la clase de religión en su escuela.

 

† Jaume Pujol Balcells
Arzobispo metropolitano de Tarragona y primado

Mons. Jaume Pujol
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Nace en Guissona (Lleida), el 8 de febrero de 1944. Cursó los estudios primarios en los colegios de las Dominicas de la Anunciata y de los Hermanos Maristas de Guissona. Amplió sus estudios en Pamplona, Barcelona y Roma. Realizó el doctorado en Ciencias de la Educación en Roma, donde cursó estudios filosóficos y teológicos. Es doctor en Teología por la Universidad de Navarra. Fue ordenado sacerdote por el cardenal Vicente Enrique y Tarancón, en Madrid, el 5 de agosto de 1973, incardinado en la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei.CARGOS PASTORALESFue profesor ordinario de Pedagogía Religiosa en la Facultad de Teología de la Universidad de Navarra. Desde el año 1976 y hasta su consagración episcopal, dirigió el Departamento de Pastoral y Catequesis, y desde el 1997, el Instituto Superior de Ciencias Religiosas, los dos de la misma Universidad.Ocupó distintos cargos en la Facultad de Teología: director de estudios, director del Servicio de Promoción y Asistencia a los Alumnos, secretario, director de la revista Cauces de Intercomunicación (Instituto Superior de Ciencias Religiosas), dirigida a profesores de religión.Durante sus años en Pamplon dirigió cursos de titulación, formación y perfeccionamiento de catequistas, profesores de religión y educadores de la fe, y tesis de licenciatura y de doctorado. Su trabajo de investigación se ha centrado en temas de didáctica y catequesis; ha publicado 23 libros y 60 artículos en revistas científicas, obras colectivas, etc. También ha desarrollado otras tareas docentes y pastorales con jóvenes, sacerdotes, etc.El día 15 de junio de 2004 el Papa Juan Pablo II lo nombró Arzobispo de Tarragona, archidiócesis metropolitana y primada, responsabilidad que, hasta hoy, conlleva la presidencia de la Conferencia Episcopal Tarraconense, que integran los obispos de la provincia eclesiástica Tarraconense y los de la provincia eclesiástica de Barcelona. El día 19 de septiembre de 2004, en la Catedral Metropolitana y Primada de Tarragona, fue consagrado obispo y tomó posesión canónica de la archidiócesis. El día 29 de junio de 2005 recibía el palio de manos del Papa Benedicto XVI, en la basílica de San Pedro del Vaticano.OTROS DATOS DE INTERÉSEn la Conferencia Episcopal Española es miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis y Seminarios y Universidades. Cargo que desempeña desde 2004.Además, ha sido miembro de la Comisión Permanente entre 2004 y 2009.