Cuaresma del homo viator

Mons. Àngel Saiz Meneses                 Hemos comenzado una nueva Cuaresma, tiempo privilegiado para la conversión, para la renovación del corazón. El camino cuaresmal de hecho es una peregrinación interior hacia Dios en la que Él mismo nos acompaña a través del desierto de nuestra pobreza y pequeñez, y nos sostiene en la esperanza de llegar a la celebración de la Pascua y de llegar un día a la Pascua eterna en la Jerusalén celestial. La cuaresma nos ayuda a mantener el sentido peregrinante de la vida, porque en definitiva, la vida humana es como un camino que va del nacimiento a la muerte. Llegamos al mundo como los más necesitados y desvalidos seres de cuantos se afanan por sobrevivir; seres absolutamente contingentes, causados. Es decir, como hombres que caminamos acogidos por unos padres que nos cuidan y acompañan mientras dura el período de crecimiento personal. Al nacer somos una pequeña realidad con la esperanza de que todas nuestras potencialidades se vayan desarrollando a lo largo de la vida; somos una maravilla en potencia, y a la vez somos pura dependencia.

La historia de la humanidad está entretejida y atravesada por el éxodo, por la itinerancia, por la peregrinación, y en esa historia el ser humano aparece como homo viator. Se trata de una dimensión constitutiva de la vida humana. Homo viator es el hombre que sigue un camino, el hombre que hace camino, el hombre que está en camino; un nómada, un viajero en esta tierra; por un lado, el camino material del viajero que se desplaza de un lugar a otro; por otro lado, el camino espiritual de quien hace de su vida una búsqueda de perfección y de desapego respecto al mundo, como un tránsito hacia la morada definitiva del cielo. Este concepto sintetiza y expresa la esencia antropológica del ser humano y del viaje. Nuestra vida es un largo camino, lleno de dificultades y encrucijadas, que transcurre entre el nacimiento y la muerte.

La especie humana se caracteriza por su condición viajera y por ser consciente de las expectativas y las oportunidades que ofrece el viaje. Las otras especies se desplazan puramente por instinto. El ser humano entiende y vive el desplazamiento como una búsqueda, como un camino hacia una meta concreta, como una experiencia que le afianza en la realidad de su propia existencia. A través de los tiempos, el ser humano aparece como el caminante que tiene sed de nuevos horizontes, que tiene hambre de justicia y de paz, que busca la verdad y el sentido de su existencia, que anhela el amor y vive en apertura existencial al absoluto, al trascendente.

El camino se ha convertido a lo largo de la historia en una reiterada metáfora filosófica que se inicia en los filósofos presocráticos y llega hasta la modernidad. El hombre se vio a sí mismo no sólo como animal creado, sino como caminante, con senderos que se abren bajo sus pies en todas las direcciones. La vida humana es camino porque la especie humana es un ser en camino, en tránsito fugaz antes de alcanzar su verdadero destino: la ciudad celeste. La fundamentación doctrinal de la vida como camino se la debemos, sobre todo, a san Agustín. Según él nuestro paso por el mundo no es un fin en sí mismo, es más bien un tránsito fugaz y efímero antes de llegar a nuestro verdadero destino. Según esta concepción, el ser humano es un homo viator, un ser cuya condición de caminante, de peregrino hacia un destino superior, es la que mejor lo define; una visión que es del todo armónica con la visión lineal del tiempo y de la historia del judeo-cristianismo. Con estas reflexiones os invito a caminar por los senderos de la Cuaresma de este año.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar.Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos.En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989).El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”.El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis.El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa.En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.