Convivencias para matrimonios

Mons. Gerardo Melgar       Queridos diocesanos:        Por segundo año ofrecemos las Convi­vencias para Matri­monios.

El curso pasado, estas convivencias tuvieron una aco­gida estupenda. Cerca de 300 matri­monios participaron de las mismas. Este curso tendremos tres tandas en vez de dos, para no tener que decir que no a nadie y que participen to­dos los que quieran; las fechas son: el 25 de febrero en la Casa de Espiri­tualidad de Herencia; el 11 de marzo en el Seminario de Ciudad Real y el 18 de marzo en el pabellón municipal de Membrilla.

Tengo que decir que el matri­monio que prueba, repite, porque realmente les viene estupendamen­te para centrar mucho más su vida como matrimonio y como familia y salen encantados de haber participa­do.

La convivencia siempre tiene dos partes: la mañana, que está específi­camente dedicada a la fe y al cultivo de la misma, facilitando al encuentro con Jesucristo a través de la oración, para ponerse en paz con el Señor y los hermanos por medio del sa­cramento del perdón. La tarde está totalmente dedicada al encuentro entre el esposo y la esposa para re­visar pausadamente su matrimonio, qué es lo que están necesitando sobre todo, que van consiguiendo y dónde tendrían que poner mayor esfuerzo e hincapié para sentirse más a gusto y realizados ambos en el mismo y en la familia que han formado.

Es una tarde de diálogo entre los dos esposos. Diálogo al que se les ayuda por medio de una pistas de reflexión, pero solo hablarán entre ellos y solo ellos, desde lo que van descubriendo, van a hacer un peque­ño proyecto de objetivos a conseguir en adelante.

Suponen, para los matrimonios que participan, una auténtica reno­vación personal, matrimonial, fami­liar y religiosa.

Los que tienen niños pequeños saben que disponemos de guardería, y que se cuida de ellos en el mismo lugar donde se realiza el encuentro. Mientras los padres aprovechan lo propio para ellos de la convivencia, los niños están cuidados y entreteni­dos en otros espacios.

A las dos de la tarde tenemos la comida en la que están también los niños, lo mismo que en la eucaristía, que es el acto final y broche de oro de la convivencia. La celebramos con la presencia y participación de todos, padres e hijos.

Desde aquí os hago una invitación personal y llena de cariño a que aque­llos que no habéis probado, lo hagáis un año, seguro que en los venideros no tengo que animaros porque vo­sotros mismos lo estaréis esperando por lo bien que os viene y lo mucho que os ayuda en todos los sentidos: humano, religioso, matrimonial y fa­miliar. Es una forma muy importante de renovar todos estos a s p e c t o s y salir un poco «como nuevos», con nuevas fuerzas e ilusio­nes renovadas de poner cada uno de su parte todo lo mejor para ser feliz en el matrimonio y hacer feliz tam­bién a la otra persona con quien se vive la vida matrimonial y familiar.

La convivencia quiere ayudaros a conseguir todo eso tan necesario para vuestra convivencia matrimo­nial y familiar. Por eso, yo os espero. Espero que hagáis un año la prueba y participéis con otros matrimonios que tienen experiencia de otros años y con ellos podáis también compar­tir vuestra experiencia, vuestra fe y vuestras dificultades para senti­ros robustecidos a seguir buscando vuestra felicidad juntos como espo­sos y como familia.

Os espero. Apuntaos en vuestras parroquias o directamente en la De­legación Diocesana de Pastoral Fa­miliar. Se os dará el tríptico que las anuncia, la hora de comienzo, lo que hay que pagar por pareja por la co­mida (los niños no pagan nada por la comida), la hora de terminar y el lugar donde se desarrolla, etc.

Interesaos por ellas y os informa­rán de todo. Un saludo. Hasta el día que vengáis a la convivencia.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia.Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976.A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional.Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993).En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia.El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana.Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar.De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010).El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.