Cuaresma

Mons. Gerardo Melgar         De nuevo, estamos en el tiempo litúrgico de la Cuaresma, tiempo de gracia y de conversión.

El papa Francisco, en su mensaje de este año para la Cuaresma, nos advierte partiendo del texto del Evangelio de San Ma­teo: «Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría» (Mt 24, 12).

Hace el Papa una llamada a to­dos los cristianos y a todos aquellos que no lo son, pero son personas de buena voluntad, a que hagan una re­flexión sobre su vida, y nos demos cuenta, todos, de lo que nos rodea, del mal que va creciendo en el mun­do, presentándosenos, a veces, como un bien. Es muy propio de los falsos profetas que, ante acontecimientos dolorosos, engañan a la gente lleván­dolos por el camino del mal como si fuera el bien que les conviene.

¿Quiénes son esos falsos profetas? Se pregunta y nos responde: son los «encantadores de serpientes», que se aprovechan de las emociones huma­nas para esclavizar a las personas y llevarlas por los caminos que ellos quieren. Presentan placer momen­táneo como lo más importante y que les va a hacer felices. La ilusión del dinero, logrando que se conviertan en esclavos del lucro y de intereses mezquinos. Se consideran autosufi­cientes, se bastan a sí mismos y caen en la total soledad.

Falsos profetas son también los charlatanes, que ofrecen soluciones sencillas a los sufrimientos y reme­dios que son completamente inúti­les para solucionar los problemas; la vida completamente virtual que al final resulta sin sentido ninguno; la oferta del falso remedio de la droga, o de las relaciones sexuales de usar y tirar, o el enriquecimiento rápido pa­sando por encima de todos los prin­cipios, usurpando lo más valioso de la vida humana como es la dignidad, la libertad y la capacidad de amar.

Ofrecen el mal como bien, lo falso como verdadero. Por eso todos debe­mos hacer un discernimiento para sa­ber si nos estamos dejando llevar en nuestra vida por estos falsos profetas.

¿Cómo se enfría en nosotros la cari­dad? ¿Cuáles son los síntomas y las se­ñales que nos marcan que el amor co­rre el riesgo de apagarse en nosotros?

Los síntomas que señalan este apagarse de la caridad son las si­guientes:

  • La avidez por el dinero.
  • El rechazo de Dios.

La caridad y el amor se enfrían también en nuestras comunidades, como indicaba el Papa en Evangelii Gaudium:

  • La Apatía egoísta.
  • El pesimismo estéril.
  • Las guerras entre nosotros los cristianos.
  • La mundanidad.

Frente a todo esto debemos pre­guntarnos: ¿qué podemos hacer?

En la Cuaresma se nos indica el remedio a todos estos males que po­nen en peligro el amor y la caridad:

  • La oración.
  • La limosna.
  • El ayuno.

La ora­ción, por­que desde ella vamos a descubrir los engaños que se nos ofrecen y va a orientarnos a buscar el consuelo en Dios, que como Padre desea para no­sotros la vida.

La limosna: porque nos libera de la avidez del dinero para descubrir que el otro es mi hermano y con él debo compartir porque el dinero nunca es solo mío

El ayuno: porque debilita nues­tra violencia, nos desarma y consti­tuye una buena ocasión para crecer. Además, nos permite experimentar cómo se sienten los que carecen de lo indispensable y conocen el aguijón del hambre. Expresa nuestro espíritu hambriento de bondad y sediento de la vida de Dios.

Todos debemos emprender este camino de la Cuaresma, sostenidos por la oración, la limosna y el ayuno, porque nos preservarán de los males que enfrían la caridad y nos harán vivir desde la verdad y el amor de Dios.

 

+ Gerardo Melgar

Obispo de Ciudad Real

Mons. Gerardo Melgar
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Mons. Gerardo Melgar Viciosa nació el 24 de Septiembre de 1948 en Cervatos de la Cueza, Provincia y Diócesis de Palencia. Cursó la enseñanza secundaria (años de Humanidades) en el Seminario Menor Diocesano de Carrión de los Condes y los estudios de Filosofía y Teología en el Seminario mayor de San José de Palencia. Fue ordenado sacerdote el 20 de Junio de 1973 por el entonces Obispo de la sede palentina, Mons. Anastasio Granados García. Fue nombrado Párroco -de 1973 a 1974- al servicio de las parroquias de Vañes, Celeda de Roblecedo, San Felices de Castillería, Herreruela de Castillería y Polentinos. Al terminar ese curso pastoral, fue enviado a Roma, donde estudió Teología en la Universidad Gregoriana, licenciándose en Teología Fundamental el 14 de junio de 1976. A su regreso a Palencia fue nombrado Coadjutor de la parroquia de San Lázaro de la capital palentina durante un año. En 1977, y hasta 1982, desempeñó el cargo de Formador y Profesor del Seminario Menor Diocesano en Carrión de los Condes, del que sería, más tarde, Rector (1982-1987). En 1983 fue nombrado miembro del equipo de Pastoral Vocacional de la Delegación Diocesana de Pastoral Juvenil y Vocacional. Al dejar el Seminario de Carrión de los Condes fue destinado, como Vicario Parroquial, a la Parroquia de San José de Palencia durante seis años (de 1987 a 1993). En 1993 fue elegido por Mons. Ricardo Blázquez Pérez para desempeñar el oficio de Vicario Episcopal de Pastoral de la Diócesis palentina, cargo en el que permanecería hasta 1998. También durante diez años (de 1995 a 2005), fue Párroco solidario de la Parroquia de San José Obrero y Coordinador de la Cura pastoral de la misma, miembro del Colegio Diocesano de Consultores (1995-2000) y vocal, por designación del Sr. Obispo, del Consejo Presbiteral Diocesano (2001-2005). En el año 2000 fue nombrado Delegado Diocesano de Pastoral Familiar hasta que, en 2005, Mons. Rafael Palmero Ramos lo eligió para desempeñar el cargo de Vicario General de la Diócesis. De 2004 a 2005 fue, además, confesor ordinario del Seminario Menor Diocesano “San Juan de Ávila” así como, de 2005 a 2008, miembro del Colegio de Consultores de la Diócesis y Profesor de Teología del Matrimonio en el Instituto Teológico del Seminario Mayor de San José (2007). En enero de 2006, y hasta septiembre de 2007, durante el periodo de sede vacante producida por el traslado de Mons. Rafael Palmero Ramos a la Diócesis de Orihuela-Alicante, fue nombrado por la Santa Sede Administrador Apostólico de la Diócesis de Palencia. El 1 de Mayo de 2008, momento en el que desempeñaba el cargo de Vicario General de la Diócesis de Palencia y era el Capellán del Noviciado de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados, se hizo público su nombramiento como Obispo de Osma-Soria. El 6 de Julio de 2008 recibió de manos del entonces Nuncio Apostólico de Su Santidad en España, Mons. Manuel Monteiro de Castro, la ordenación episcopal y tomó posesión canónica de la Diócesis oxomense-soriana. Ha publicado varios libros sobre el matrimonio y la familia: “Juntos cuidamos nuestro amor. Convivencias para matrimonios jóvenes”, “Madurando como Matrimonio y como Familia”, “Nos formamos como padres para educar en valores a nuestros hijos” y “Llenos de ilusión preparamos nuestro futuro como matrimonio y familia”, además de múltiples artículos y materiales de trabajo sobre la familia y la pastoral familiar. De su Magisterio episcopal, pueden destacarse las siguientes Cartas pastorales: “Sacerdotes de Jesucristo en el aquí y el ahora de nuestra historia” (2009) con motivo del Año sacerdotal, “Juan de Palafox y Mendoza. Un modelo de fe para el creyente del siglo XXI” (2010), con motivo de la beatificació, “La nueva evangelización y la familia” (2011), “Carta pastoral sobre el Seminario diocesano” (2012), “Itinerario para la evangelización de la familia” (2013), Carta pastoral “Después de la Misión diocesana Despertar a la fe” (2014). Además, ha publicado otros escritos: “La Pastoral Familiar, un proceso continuo de acompañamiento a la familia” (2009), “Los grupos parroquiales de matrimonios jóvenes” (2010), “Unidades de Acción Pastoral. Instrumentos de comunión al servicio de la evangelización” (2010). El 8 de abril de 2016, el papa Francisco lo nombró obispo de Ciudad Real, en sustitución de Antonio Ángel Algora, que renunció por edad. El 21 de mayo del mismo año tomó posesión canónica en la catedral de Santa María del Prado.