Carta de nuestro obispo a toda la Diócesis

Mons. José Luis Retana            Queridos sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos, diocesanos de Plasencia: hoy hace un mes, durante mi participación en los Ejercicios Espirituales para Obispos (se conoce que el Espíritu Santo se pasó un poquito), me apareció una diplopía (visión doble; al menos que suene bien), que me ha impedido estar presente en varios actos de carácter diocesano. Muchos me habéis escrito, llamado o preguntado, interesándoos por mi salud. Después de numerosas pruebas, todo parece normal.

Estos acontecimientos a veces no los entendemos y nos descolocan. ¿Cómo, tras un conocimiento primero de la Diócesis, cuando comenzábamos una relación hermosa y en el momento en que había que iniciar actividades y decisiones importantes, me sorprende esta dificultad, que, sin ser grave, me limita para muchas cosas?

Para mí supone un serio ejercicio de paciencia. Pido al Señor fortaleza y saber afrontarlo de buen grado, incluso con alegría; y está resultando una purificación grande, consciente de que son ciertas las palabras que Tomás Moro escribe desde la cárcel a su hija Margarita: “Ten, pues, buen ánimo, hija mía y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera.

Y todo lo que él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor”. Esta es mi convicción. Quizá el Señor nos quiere recordar una vez más que es Él el que hace las cosas, contando con nuestra pobreza y debilidad, como en el caso de María.

Desde el primer día de mi episcopado os dije que venía decidido a serviros. Pero el ministerio objetivo, que nos ha aferrado con la ordenación, requiere no tanto el empeño de algo nuestro, cuanto el ser tomados para servir, según una célebre expresión de von Balthasar. En una intervención de 1961, recuerda un episodio sucedido en el verano de 1927, durante un retiro ignaciano, en el que brota la semilla de la vocación: «Todavía hoy, treinta años después, podría volver a aquel sendero de la Selva Negra, no lejos de Basilea, y hallar de nuevo el árbol bajo el cual sentí el impacto de algo así como un rayo… lo que entonces me vino a la cabeza de repente fue sencillamente esto: “Tú no tienes que elegir nada. Tú has sido llamado. Tú no tendrás que servir. Tú serás tomado para servir. No tienes que hacer planes de ningún tipo; eres sólo una piedrecilla de un mosaico preparado desde hace mucho tiempo”. Todo lo que yo tenía que hacer era simplemente dejarlo todo y seguir, sin hacer planes, sin el deseo de experimentar intuiciones particulares.

Sólo debía estar allí, para ver a qué tenía que servir». Por otra parte estoy ciertamente conmovido, comprobando cómo todo un pueblo se pone a mendigar del Señor la salud de su Obispo, no con una petición formal, sino verdadera. Una vez más comprobamos que lo que más desea nuestro corazón no nos lo podemos dar nosotros mismos, por eso lo pedimos al único que puede concederlo. Que Él os lo pague.

Yo os lo agradezco de corazón. Esto tardará un tiempo en corregirse. A mí el primero se me pide paciencia. Mientras tanto, os ruego que cada uno desde su responsabilidad eclesial, trabaje en la medida de sus fuerzas por el bien de su comunidad y de la entera Iglesia diocesana. Estoy convencido de que lo haréis así y doy gracias al Señor por ello.

Os envío mi saludo afectuoso y agradecido y mi bendición.

+ José Luis Retana Gozalo

Obispo de Plasencia

Mons. José Luis Retana Gozalo
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José Luis Retana nació en Pedro Bernardo (Ávila) el 12 de marzo de 1953. Ingresó en el seminario menor de Ávila en 1964 para ingresar después, en 1968, en el seminario mayor. En 1971 entró en el Teologado que la diócesis de Ávila tiene abierto en Salamanca, para realizar los estudios de Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca (1971-76), donde se graduó en Bachiller de Teología el año 1977. Posteriormente marchó a Friburgo (Suiza) para ampliar sus estudios de licenciatura (1976-78). En 1979 obtuvo la Licenciatura en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca. Fue ordenado sacerdote el 29 de septiembre de 1979.En la actualidad es vicario episcopal para las instituciones de enseñanza de la diócesis de Ávila (desde 2012). Es deán de la catedral de Ávila (desde 2015) y adjunto a la dirección de Patrimonio (desde 2002); director del centro de educación especial Santa Teresa de Martiherrero para enfermos psíquicos y consiliario del Movimiento Comunión y Liberación (desde 2002); párroco de San Pedro Bautista de Ávila y arcipreste del arciprestazgo de la ciudad de Ávila (desde 2012). Es miembro del colegio de consultores y del consejo presbiteral (desde 1998).En su ministerio sacerdotal, desarrollado en la diócesis de Ávila, ha desempeñado, entre otros, los siguientes cargos: formador y profesor en el colegio diocesano “Asunción de Nuestra Señora” (1979-1993); rector del seminario diocesano de Ávila en Salamanca (1993-1999/2003-2012); vicario parroquial en la parroquia del Inmaculado Corazón de María en la ciudad de Ávila (1999-2003) y vicario episcopal para las relaciones con las instituciones diocesanas de Enseñanza y secretaría particular del obispo (1997-2006).También durante su ministerio sacerdotal ha atendido las comunidades cristianas de Albornos, Muñomer, Narros de Saldueña, Villanueva de Ávila, Aldeaseca, Tornadizos de Arévalo y Donvidas