Ahí tienes a tu hijo… Ahí tienes a tu Madre

Mons. Enrique Benavent             El pasado día 11 de febrero se celebró en toda la Iglesia la jornada mundial del enfermo. En nuestra diócesis se celebrará la Eucaristía con enfermos en la Catedral, preparada por la Hospitalidad de la Virgen de Lourdes, este domingo 18 de febrero. Aunque este año no podré estar presente en la celebración, quiero manifestar mi agradecimiento a todos los que, año tras año, preparáis esta celebración, porque con vuestro trabajo hacéis posible que los enfermos y sus familias se sientan acompañados por la Iglesia y experimenten la cercanía del Señor, que les da esperanza y fortaleza en el momento del sufrimiento. No os podéis imaginar el gran bien espiritual que esta jornada es para todos ellos.

Los enfermos son un gran tesoro de la Iglesia. En la Visita Pastoral a las parroquias de la diócesis dedico el tiempo necesario a visitarlos. En muchos casos me he encontrado con testimonios sorprendentes de fe en situaciones de enfermedades graves y he podido comprobar que, en medio del sufrimiento, esa fe mantiene viva la alegría cristiana. Os aseguro que muchos días he regresado a mi casa después de algunos encuentros con los enfermos y sus familias con la sensación de que ellos me habían evangelizado a mí. Quiero dar gracias a Dios por tantos testimonios de fe auténtica que he visto a lo largo de mi vida sacerdotal y de mi ministerio episcopal.

El papa Francisco, en el mensaje de este año, recuerda la larga historia de servicio a los enfermos que se ha vivido en la Iglesia como un motivo de alegría para la comunidad cristiana, y nos pide que no olvidemos este hecho, porque puede enriquecer mucho la vida eclesial y fortalecer el anuncio del Evangelio en el momento actual. Esta jornada nos recuerda, en primer lugar, que el acompañamiento pastoral a los enfermos y a sus familias no puede ser un aspecto opcional de la vida de nuestras parroquias, sino que debe ser una prioridad fundamental que no debería faltar en ninguna de ellas.

El Papa nos invita también a contemplar a la Madre del Señor sufriente al pie de la Cruz, y a ver cómo el sufrimiento de María no la encierra en sí misma. Al confiarle Jesús al discípulo amado para que cuide de él, la Virgen ha recibido una vocación materna hacia la humanidad entera, que consiste en amar a todos con el mismo amor de Cristo, que cargó con nuestros sufrimientos y curó nuestras dolencias; y en generar hijos “capaces de amar según el mandato de Jesús”. La vocación materna de María, que consiste en amar de corazón a los que más sufren y necesitan ser amados, debe inspirar la vida de toda la Iglesia.

En el acompañamiento pastoral a los enfermos no solo nos tenemos que preguntar qué hacemos. También nos hemos de plantear cómo lo hacemos. El Papa nos da una indicación valiosa en su mensaje: con el mismo amor de Cristo y de María. La Hospitalidad de Nuestra Señora de Lourdes, que tanto bien hace a tantos enfermos de nuestra diócesis y a sus familias, no quiere ser otra cosa que un instrumento para que entre nosotros no se apague este amor maternal de María que los enfermos deben sentir como una fuente de alegría y de esperanza.

A todos los enfermos y sus familias mi bendición y afecto; y a todos los que trabajáis con ellos mi agradecimiento más sincero.

+ Enrique Benavent Vidal
Obispo de Tortosa

Mons. Enrique Benavent Vidal
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Nació el 25 de abril de 1959 en Quatretonda (Valencia. Cursó los estudios eclesiásticos en el Seminario Diocesano de Moncada (Valencia), asistiendo a las clases de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” donde consiguió la Licenciatura en Teología (1986). Es Doctor en Teología (1993) por la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Valencia de manos de Juan Pablo II el 8 de noviembre de 1982, durante su primera Visita Apostólica a España. CARGOS PASTORALES En su ministerio sacerdotal ha desempeñado los cargos de: coadjutor de la Parroquia de San Roque y San Sebastián de Alcoy (provincia de Alicante y archidiócesis de Valencia) y profesor de Religión en el Instituto, de 1982 a 1985; formador en el Seminario Mayor de Moncada (Valencia) y profesor de Síntesis Teológica para los Diáconos, de 1985 a 1990; y Delegado Episcopal de Pastoral Vocacional, de 1993 a 1997. Durante tres años, de 1990 a 1993, se trasladó a Roma para cursar los estudios de doctorado en la Pontificia Universidad Gregoriana. Es profesor de Teología Dogmática en la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia”, desde 1993; profesor en la Sección de Valencia del Pontifico Instituto “Juan Pablo II” para Estudios sobre Matrimonio y Familia, desde 1994; Director del Colegio Mayor “S. Juan de Ribera” de Burjassot-Valencia, desde 1999; Decano-Presidente de la Facultad de Teología “San Vicente Ferrer” de Valencia, desde 2004, y Director de la Sección Diócesis de la misma Facultad, desde 2001; además, desde 2003, es miembro del Consejo Presbiteral. Fue nombrado Obispo Auxiliar de Valencia el 8 de noviembre de 2004. El 17 de mayo de 2013 el Papa Francisco le nombró Obispo de Tortosa. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE, desde 2008 es miembro de la Comisión Episcopal para la Doctrina de la fe y desde 2005 de la de Seminarios y Universidades.