Comparte lo que importa. Sé solidario

Mons. Àngel Saiz Meneses       La campaña de Manos Unidas de este año apunta de una manera especial a lo esencial, al compartir, a la solidaridad. Conviene recordar que el punto de partida de nuestra acción caritativa y social es previo tanto a la búsqueda de soluciones concretas como a la elaboración de proyectos para la promoción de personas y pueblos; y también precede a la denuncia profética de los males estructurales. Jesús comienza su predicación haciendo una llamada a la conversión « El tiempo se ha cumplido y el Reino de Dios está cerca; convertíos y creed en la Buena Nueva » (Mc 1, 15).

La llamada a la conversión se refiere a una dimensión personal e interior, y también a la dimensión exterior, de las relaciones humanas, interpersonales. Es una llamada a la conversión personal y a la conversión social. Ahora bien, ¿cómo podremos verificar esa conversión social? La respuesta está en el hecho de que ambas dimensiones muestran sus frutos en la transformación que se ha de producir en las relaciones humanas, en el ámbito de la sociedad. En los libros de los Profetas encontramos textos iluminadores: “¿No es éste el ayuno que quiero: desatar las cadenas inicuas, romper las ataduras del yugo, volver a liberar a los oprimidos y deshacer todo tipo de sometimiento? ¿No consiste acaso en compartir el pan con el hambriento, en meter en la propia casa a los que carecen de techo, en el vestir a quien veas desnudo?” (Is 58, 6-7). También en la parábola del juicio final: “En verdad os digo que cuanto hicisteis a unos de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis” (Mt 25, 40).

Además de la llamada a la conversión, tiene lugar una llamada a la promoción de las personas y de los pueblos, al desarrollo. Es una vocación para todo cristiano. Todos y cada uno de los seres humanos están llamados a crecer, a desarrollar los dones recibidos, en primer lugar orientando la vida hacia Dios, y también desde su pertenencia a la Iglesia y a la humanidad. Somos herederos de lo que nos han legado las generaciones anteriores y estamos llamados a aportar nuestra colaboración al desarrollo de la familia humana haciendo fructificar los talentos y capacidades que Dios nos ha dado, al servicio de los demás, sintiendo muy viva la llamada al desarrollo social.

En nuestro mundo globalizado, cada vez somos más conscientes de la interdependencia que hay entre personas, instituciones y pueblos. Dicha interdependencia reclama como respuesta una actitud moral y social, una virtud que llamamos solidaridad. En palabras de san Juan Pablo II, es la “determinación firme y perseverante de empeñarse por el bien común; es decir, por el bien de todos y cada uno, para que todos seamos verdaderamente responsables de todos (…) La Iglesia, en virtud de su compromiso evangélico, se siente llamada a estar junto a esas multitudes pobres, a discernir la justicia de sus reclamaciones y a ayudar a hacerlas realidad sin perder de vista al bien de los grupos en función del bien común”. Para ello hay que reconocer al “otro” como persona, sentirse responsable de los más débiles, luchar por la justicia y estar dispuesto a compartir los bienes con ellos.

El prójimo, contemplado desde los ojos de la solidaridad, no es simplemente un ser humano con sus derechos y deberes correspondientes y su igualdad fundamental, sino que se convierte en alguien que ha sido creado a imagen de Dios, que ha sido redimido por Jesucristo y que ha sido puesto bajo el dinamismo renovador del Espíritu Santo. Por consiguiente, debe ser amado con el mismo amor con que es amado por el Señor. La máxima expresión de solidaridad es la vida y misterio de Jesús de Nazaret , la Palabra eterna de Dios que se encarnó y habitó entre nosotros, asumiendo una naturaleza igual en todo a la nuestra excepto en el pecado. El prójimo no es un extraño, es mi hermano.

+ Josep Àngel Saiz Meneses
Obispo de Terrassa

Mons. Josep Àngel Saiz Meneses
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Mons. Josep Àngel Saiz Meneses nació en Sisante (Cuenca) el 2 de agosto de 1956. En el año 1965 la familia se trasladó a Barcelona y se instaló en el barrio de Sant Andreu de Palomar. Ingresó en el Seminario Menor Nostra Senyora de Montalegre de Barcelona en el 1968. Posteriormente realizó estudios de Psicología en la Universidad de Barcelona entre los años 1975 y 1977. Participó activamente como miembro del Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Jóvenes. Posteriormente estudió en el Seminario Mayor de Toledo los cursos de filosofía, espiritualidad y teología (1977- 1984) y fue ordenado presbítero en la Catedral de Toledo el 15 de julio de 1984. El mismo año obtuvo el Bachillerato en Teología por la Facultad de Teología de Burgos. En la archidiócesis toledana tuvo diversos destinos, primero como párroco en Los Alares y Anchuras de los Montes (1984-1985) y después como vicario de Illescas (1986-1989). El curso 1985-1986 fue capellán soldado en el Hospital de Valladolid. Entre otros servicios realizados en Toledo fue también consiliario de zona de los Equipos de la Madre de Dios (1986-1989), consiliario de zona del Movimiento de Maestros y profesores Cristianos (1986-1989) y profesor de religión en la Escuela de F.P. La Sagra de Illescas (1986-1989). El año 1989 regresó a Barcelona y fue nombrado vicario en la parroquia de Sant Andreu del Palomar, y el 1992 rector de la Iglesia de la Mare de Déu del Roser en Cerdanyola y Responsable de la Pastoral Universitaria en la Universitat Autònoma de Barcelona. También el mismo año 1992 fue nombrado responsable del SAFOR (Servei d'Assistència i Formació Religiosa) de la Universitat Autònoma de Barcelona y Responsable del CCUC (Centre Cristià d'Universitaris de Cerdanyola del Vallès). El año 1995 fue nombrado Consiliario Diocesano del Movimiento Cursillos de Cristiandad. Obtuvo la licenciatura en la Facultad de Teologia de Catalunya el año 1993 con la tesina: “Génesis y teología del Cursillo de Cristiandad”, dirigida por el Dr. Josep M. Rovira Belloso, y publicada el año 1998. En la misma Facultat de Teologia ha realizado los cursos de doctorado. Ha publicado diversos artículos sobre la evangelización y la pastoral en el mundo juvenil, en especial en la revista Ecclesia, y comenzó la elaboración de la tesis doctoral sobre “Agents i institucions d'evangelització”. El 6 de mayo del año 2000 fue nombrado Secretario General y Canciller del Arzobispado de Barcelona y el 10 de abril del 2001 miembro del Colegio de Consultores de la misma archidiócesis. El 30 de octubre de 2001 fue nombrado Obispo titular de Selemsele y Auxiliar de Barcelona y consagrado el 15 de diciembre del mismo año en la Catedral de Barcelona. El 15 de junio de 2004 fue nombrado primer obispo de la nueva diócesis erigida de Terrassa y Administrador Apostólico de la archidiócesis de Barcelona y de la nueva diócesis de Sant Feliu de Llobregat. El 25 de julio tomó solemne posesión en la S. I. Catedral Basílica del Sant Esperit en Terrassa. En la Conferencia Episcopal Española es el Presidente de la Comisión de Seminarios y Universidades.