“Comparte lo que importa”

Mons. Julián Barrio              Queridos diocesanos:         Ha sido noticia alarmante el aumento de personas que están pasando hambre en el mundo. Son 815 millones. Un 11% de la población mundial. Sudán, Nigeria, Somalia, Yemen… son entre otros los países que describen la geografía del hambre. Hay más de 2.200 millones de personas atrapadas en las redes de la pobreza. 844 millones de personas no tienen acceso al agua potable. Estos son algunos de los aspectos que nos estremecen. Detrás de estos números están las personas. El hambre parece ese horizonte que se aleja cada vez más. Si buscamos causas entre otras podemos referirnos al déficit de solidaridad, al cambio climático, a los conflictos armados, etc.

Conversión y solidaridad

Este año la campaña de Manos Unidas nos interpela con el lema: “Comparte lo que importa”. Es esta una forma de plantar cara al hambre. Proteger la dignidad de la persona conlleva llamarla a participar de la mesa del bien común. Escribía san Juan Pablo II: “Este amor preferencial, con las decisiones que inspira, no puede dejar de abarcar a las inmensas muchedumbres de hambrientos, mendigos, sin techo, sin cuidados médicos, y sobre todo, sin esperanza de un futuro mejor: no se puede olvidar la existencia de esta realidad” (Ecclesia in Africa, 34).

Es una llamada acuciante a asumir nuestra responsabilidad ante la realidad descrita que se traduce en solidaridad que encuentra en “el nosotros” realización concreta. Compartir bienes y propuestas de cambios nos lleva a humanizar la vida de millones de personas que están malviviendo en unas condiciones de vida inaceptables. La conversión, el servicio, la solidaridad, el sentido de la trascendencia son los pilares para este puente que tenemos que atravesar hasta llegar a esas personas. Sobre estos valores habrá de fundamentarse y revitalizarse nuestro compromiso de caminar con la conciencia de que el hombre es realidad sagrada e inviolable y no se puede herir ni matar, despreciar, dejar morir; y de que el prójimo es aquel de quien cada uno es responsable, no pudiendo construir lo propio sin velar por el prójimo.

Compartir lo que importa

“Compartir lo que importa” es poner en común nuestra vida, nuestras posibilidades y nuestro compromiso por un mundo mejor que posibilite vivir en condiciones dignas. Esto exige planificar los alimentos no para la especulación y beneficio económico sino pensando en el consumo humano; buscar un sistema de producción medioambiental sostenible y no desperdiciar los alimentos por un afán puramente consumista. “El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo hombre, hacerle capaz de ser por sí mismo agente responsable de su mejora material, de su progreso moral y de su desarrollo espiritual” (Populorum progressio, 14.34). El papa Francisco nos recuerda frecuentemente que quiere una iglesia pobre para los pobres. En ella “estamos llamados a descubrir a Cristo en ellos, a prestarles nuestra voz en sus causas, pero también a ser sus amigos, a escucharlos, a interpretarlos y a recoger la misteriosa sabiduría que Dios quiere comunicarnos a través de ellos” (Evangelii gaudium, 198).

Nuestros modos de vida

Esta Jornada es una oportunidad para cuestionar nuestros modos de vida, favoreciendo la cultura del encuentro y de la solidaridad y erradicando  los lujos y los despilfarros. No podemos evadirnos ni buscar pretextos para no compartir. Se nos urge a trabajar por un bien común que lo será cuando todos colaboren en él y todos puedan participan en él. “Hoy, creyentes  y no creyentes estamos de acuerdo en que la tierra es esencialmente una herencia común cuyos frutos deben beneficiar a todos.  Para los creyentes, esto se convierte en una cuestión de fidelidad al Creador, porque Dios creó el mundo para todos. Por consiguiente, todo planteamiento ecológico debe incorporar una perspectiva social que tenga en cuenta los derechos fundamentales de los más postergados”[1]. Las instituciones económicas han de asegurar el acceso a la comida de manera regular y adecuada, y de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la negligencia humana.

Estamos llamados a ser custodios especialmente de los más pobres y débiles. El punto central siempre es el mismo: entender los valores fundamentales de la persona humana, la convivencia, el respeto de su dignidad y el derecho a la nutrición como parte integrante del derecho a la vida de cada ser humano. Todos los derechos humanos son universales, indivisibles e interdependientes, estando relacionados entre sí. ¡Hagamos la opción por los pobres!

Os saluda con afecto y bendice en el Señor,

+ Julián Barrio Barrio,
Arzobispo de Santiago de Compostela

 

[1] Laudato Si, 93.

Mons. Julián Barrio Barrio
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D. Julián Barrio Barrio preside la Iglesia Compostelana desde el día 25 de febrero de 1996, fecha en que tomó posesión de la Sede para la que había sido nombrado por el Papa Juan Pablo II el día 5 de enero del mismo año. Cuando este evento se produjo, llevaba ya dos años con nosotros. Había llegado desde la Iglesia hermana de Astorga el día 7 de febrero de 1993 en pleno Año Jubilar, siendo consagrado en nuestra Catedral como Obispo Titular de Sasabe y Auxiliar de su antecesor. Desde octubre de 1994 hasta su nombramiento gobernó la archidiócesis como Administrador Diocesano. Nació en Manganeses de la Polvorosa, provincia de Zamora y Diócesis de Astorga, el 15 de Agosto de 1946. Cursó los estudios de Humanidades y de Filosofía en el Seminario Diocesano de Astorga. Distinciones: - Medalla de Honor de la Universidad en la Licenciatura de Historia de la Iglesia en la Facultad de Historia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1974). - Medalla de Oro en el Doctorado en la Facultad de Historia de la Iglesia de la Universidad Pontificia Gregoriana (1976). - Medalla de Oro de la Ciudad de Santiago y Título de Hijo Adoptivo. - Caballero de la Orden del Santo Sepulcro de Jerusalén. Miembro de la Confraternidad de Nosa Señora da Conceçao. - Capellán Gran Cruz Conventual “Ad honores” de la S. O. Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén de Rodas y de Malta. - Medalla de oro del Concello de Vila de Cruces. Premio de Santa Bona de la Ciudad de Pisa (Italia). Títulos Académicos: Es Licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca (1971), Doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Pontificia Gregoriana de Roma (1976) y Licenciado en Filosofía y Letras, Sección de Geografía e Historia, por la Universidad de Oviedo (1979). Publicaciones: - Félix Torres Amat (1772-1847), Un Obispo reformador, Roma 1977. - La Junta de ancianos de la iglesia de Gibraltar: Anthologica Annua. - Aportación para un epistolario de Félix Torres Amat: Anthologica Annua. - Proceso a un clérigo doceañista: Astorica. - 25 Años de Postconcilio en el Seminario: 25 Años de Ministerio episcopal en la Iglesia Apostólica de Astorga, Astorga 1993. - La formación de los sacerdotes del mañana, (1989). - Peregrinar en Espíritu y en verdad. Escritos Jacobeos (2004). - Peregrinando en esperanza. Lectura creyente de la realidad actual (2007). Cargos: - Bibliotecario del Instituto Histórico Español, anejo a la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat en Roma, de donde fue Becario. - Secretario de Estudios y Vice-Rector del Seminario Mayor Diocesano de Astorga (1978-1980). - Rector del Seminario Mayor Diocesano y Director del Centro de Estudios Eclesiásticos del Seminario de Astorga (1980-1992). - Profesor de Historia Eclesiástica en el Seminario Mayor y de Historia de España en 3º de BUP y de Contemporánea en COU en el Seminario Menor (1980-1992). - Profesor de la UNED en la sección delegada de Valdeorras en A RUA PETIN (1991-1993). - Miembro del Consejo Nacional de Rectores de Seminarios (1982-1985). - Miembro del Consejo de Consultores del Obispo de Astorga. - Secretario del Consejo Pastoral Diocesano de la diócesis de Astorga (1991-1992). - Nombramiento de Obispo Auxiliar de Santiago de Compostela el 31 de Diciembre de 1992. Ordenación episcopal el 7 de Febrero de 1993. Responsable de la sección de los Seminarios Mayores en la Comisión Episcopal de Seminario y Universidades de la Conferencia Episcopal Española. - Obispo Administrador Diocesano de la Archidiócesis de Santiago desde octubre de 1994. - Nombrado Arzobispo de Santiago de Compostela el 5 de enero de 1996, de cuya Sede toma posesión el 25 de febrero. - Presidente de la Comisión Episcopal de Seminarios y Universidades de la Conferencia Episcopal Española (1999-2005). - Miembro de la Permanente de la Conferencia Episcopal Española (Marzo 1999…). - Presidente de la Comisión Episcopal de Apostolado Seglar (Marzo 2005-2011). - Miembro del Comité ejecutivo de la Conferencia Episcopal Española (2011…).