Con motivo de la Campaña de Manos Unidas

Mons. Rafael Zornoza           Este viernes 9 de febrero celebramos el Día del Ayuno Voluntario y el Domingo 11 la Jornada Nacional de Manos Unidas, que lanza su campaña anual con el lema “Comparte lo que importa”. La Iglesia Católica viene denunciando desde hace demasiado tiempo la escandalosa paradoja de la abundancia. (Cf. San Juan Pablo II, Discurso en la apertura de la Conferencia Mundial sobre la Alimentación, 5 de diciembre de 1992): “lo que se dio para toda la humanidad, suficiente para todos, ha sido acaparado por unos pocos y hay muchedumbres sin lo necesario para vivir dignamente”. Según las últimas estadísticas de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) 815 millones de personas padecen hambre en el mundo, un 11% más que el año pasado; 122 millones son niños menores de 5 años. En gran parte se trata de zonas de conflicto debido a la cuestión de los recursos naturales, con graves desplazamientos masivos de las personas. El Papa Francisco nos señalaba, en su última Encíclica “Laudato Si” la necesidad de tomar conciencia de “un origen común, de una pertenencia mutua y de un futuro compartido por todos” (LS 202). Dentro del Trienio “Plántale la cara al hambre”, que nos propone Manos Unidas, este tercer año se nos hace una llamada a no apropiarse de todo sin pensar en el otro, a valorar lo que tenemos y responder con firmeza, quizás, como exhortaba el Santo Padre, propiciando “un cambio en los estilos de vida” que “podría llegar a ejercer una sana presión sobre los que tienen poder político, económico y social” (LS 206).

Este año Manos Unidas hace hincapié en tres líneas fundamentales de trabajo que debemos conocer y, sobre todo, apoyar:

• La primera son las iniciativas de acceso a los alimentos para el consumo humano y no para el beneficio económico. Frente a la especulación financiera que ha elevado drásticamente los precios de alimentos básicos para millones de personas, se hacen necesarias alternativas de producción: huertos familiares, planes nutricionales para favorecer la incorporación a la dieta familiar de productos hortícolas, e infraestructuras para la conservación saludable y a largo plazo, libre de riesgos derivados de la variabilidad de los precios. Es necesario favorecer un cambio de paradigma en el estilo de vida hacia otro más responsable y solidario (huertos comunitarios ecológicos urbanos, grupos de consumo…), y abrir la reflexión acerca de un sistema económico dirigido a un rendimiento social más allá del económico.

• La segunda se refiere a promover sistemas de producción medioambientales sostenibles cediendo mayor protagonismo a las familias campesinas. Manos Unidas participa en las campañas “Si cuidas el planeta, combates la pobreza” de la red “Enlázate por la Justicia” (junto a Cáritas, Justicia y Paz, CONFER, etc.), y “Cambiemos por el planeta-Cuidemos a las personas”, promovida por la alianza internacional de organizaciones católicas para el desarrollo (CIDSE), para concienciar y promover el cambio hacia un consumo responsable, que incorpore el “cuidado de la casa común”.

• En último lugar, no menos importante, están las propuestas contra la pérdida y el desperdicio de alimentos, algo a cuidar en los países en vías de desarrollo (infraestructuras más capaces de soportar las inclemencias del tiempo, los almacenamientos largos…), y que supone un escándalo en los países desarrollados.

Junto los avances y a la riqueza humana que supone un mundo globalizado, nos encontramos con que, defendiendo a ultranza una serie de “neo-derechos” en los países industrializados, olvidamos derechos humanos fundamentales, como el derecho al alimento, que no deben supeditarse a interés alguno: “Somos testigos del incremento de una preocupante divergencia entre una serie de nuevos “derechos” promovidos en las sociedades tecnológicamente avanzadas y derechos humanos elementales que todavía no son respetados en situaciones de subdesarrollo: pienso, por ejemplo, en el derecho a la alimentación, al agua potable, a la vivienda, a la autodeterminación y a la independencia» (Cf. Compendio de Doctrina Social de la Iglesia, n. 365).

Tomemos conciencia cada vez más, también a nivel diocesano y en todas las parroquias, de esta grave realidad que nos concierne a todos, y no sólo a unos pocos misioneros o cooperadores del desarrollo. Que veamos en ellos un ejemplo vivo de Cristo. Acordémonos con frecuencia de que la pobreza es un consejo evangélico, pues Cristo, siendo Dios, se hizo pobre para enriquecernos en la vida de Dios (Cf. Flp 2,1-6), que plenifica la existencia en cualquier circunstancia o situación. Es lo que no experimenta una sociedad centrada en el “vestir”, el “comer” (Cf. Mt 6 24-34), anestesiada por el consumo, pero con poderosas carencias humanas y espirituales. No seamos mundanos en este sentido y demos testimonio de la vida de Cristo en nosotros. En este último año del trienio seguimos con Manos Unidas, pero con más fuerza aún, “plantándole cara al hambre”.

Os invito a colaborar personalmente con el Día del Ayuno Voluntario: renunciar a algo prescindible, una cena, un lujo demasiado superfluo, un capricho innecesario… y donar el dinero a Manos Unidas. Los primeros ayudados seremos nosotros, pues creceremos en libertad, y por supuesto en responsabilidad. Proclamemos su labor a través de los distintos organismos Diocesanos, parroquias y comunidades.

También nos sumamos a las distintas celebraciones del Domingo 11 en las distintas parroquias, para ofrecerle al Señor el trabajo de tantos hermanos que entregan su vida por los más desfavorecidos. Que Jesús, Nuestro Señor, bendiga nuestra ofrenda y la haga agradable a Dios Padre Todopoderoso, para que vivamos en el Espíritu de Caridad, con un amor de comunión y solidaridad hacia el prójimo.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.