“ Al crecer la maldad, se enfriará el amor en la mayoría”( Mt 24,12)

Mons. Luis Quinteiro          En esta expresión de Jesús en el Evangelio de Mateo se inspira el mensaje del Papa Francisco para esta Cuaresma. Con ella Jesús anuncia una gran tribulación y describe la situación en la que podría encontrase la comunidad de los fieles. En situaciones difíciles, habrá profetas que engañarán a mucha gente, amenazando con apagar la caridad en los corazones. Y si se apaga la caridad, queda destruido el centro del Evangelio.

El Papa nos invita en esta Cuaresma a preguntarnos qué formas asumen los falsos profetas de hoy. Y él va señalando a tantos que, como encantadores de serpientes, se aprovechan de las personas para esclavizarlas y llevarlas adonde ellos quieren. Estos falsos profetas presentan el mal como bien y lo falso como verdadero para confundir el corazón del hombre.

Los mensajes de los falsos profetas de hoy llegan directamente a cada uno de
nosotros. Y el Papa nos dice que estamos llamados a discernir y auscultar nuestro corazón para conocer en qué medida estamos amenazados por estas mentiras.

De forma explícita, el Papa nos pide que nos preguntemos : “ ¿ Cómo se enfría en
nosotros la caridad? Cuáles son las señales que nos indican que el amor corre el riesgo de apagarse en nosotros? “.

Lo que apaga la caridad es sobre todo la avidez por el dinero y el rechazo de Dios. Y de aquí se va generando una espiral de violencia que dirigimos contra aquellos que consideramos una amenaza para nuestras certezas y que llegan a afectar a la misma creación.

El amor se enfría también en nuestras parroquias y comunidades. Y sus pastores tienen la misión de detectar y corregir las señales de esta falta de amor. La “Evangelii gaudium” describe estas señales con gran realismo y precisión ( E.G.,76ss).

La Iglesia en este tiempo de Cuaresma nos dice lo que podemos hacer para que
nuestro corazón no siga enfriándose y que no se apague nuestra caridad. Y ella, como madre y maestra, nos ofrece el dulce remedio de la oración, de la limosna y del ayuno, signos y medios singulares de la conversión.

Emprendamos, pues, todos los fieles de nuestra Diócesis el camino de la Cuaresma,
sostenidos por la limosna, el ayuno y la oración. Cuidemos con fidelidad el pábilo vacilante y que la antorcha de la caridad ilumine el camino de nuestra conversión.

Miremos ya desde ahora a la noche de Pascua en la que encenderemos el cirio pascual con la luz que proviene del fuego nuevo que poco a poco irá disipando la oscuridad y nos alumbrará con la luz de Cristo Resucitado.

Así pues, unidos en el camino cuaresmal, preparémonos para celebrar unidos la alegría de la Pascua.

+ Luis Quinteiro Fiuza
Obispo de Tui-Vigo

Mons. Luis Quinteiro
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Don Luis Quinteiro Fiuza, nace en Sabrexo (Vila de Cruces-Pontevedra) en el año 1947. Ingresa en el Seminario Menor de Belvís de Santiago de Compostela en 1958. Unos años después, en 1966, siendo seminarista mayor, comienza sus estudios teológicos en la Pontificia Universidad de Comillas (Santander) y, trasladada esta universidad a Madrid, obtiene el grado de Licenciado en Teología y realiza los cursos de doctorado. En Junio de 1971 es ordenado presbítero en Madrid, en la Iglesia de I.C.A.I. de los Padres Jesuitas. En 1978 va a Roma para ampliar estudios en la Pontificia Universidad Gregoriana. Durante esta estancia en la Ciudad Eterna, se especializa en Filosofía Contemporánea y realiza varios cursos y seminarios sobre el estudio y pensamiento de Karl Marx En 1981 asiste en Alemania a unos cursos da Hochschule für Philosophie de Munich. Es Doctor en Filosofía por la Pontificia Universidade Gregoriana de Roma, con una tesis sobre el Realismo Transcendental, en la que obtiene la cualificación de Summa cum laude. En su diócesis de origen ha desarrollado una intensa labor pastoral e intelectual: coadjutor de la Parroquia de San Juan, Director de la Residencia Universitaria “Burgo de las Naciones”, Formador y Profesor del Seminario Menor y Capellán de de la Residencia Universitaria “Padre Míguez” de las religiosas Calasancias de la Divina Pastora. En el año 1982 es nombrado Profesor del Instituto Teológico Compostelano y director del Centro de Formación Teológica de Seglares de la Archidiócesis. En el año 1992 será Director del Instituto Teológico Compostelano y en 1997, Rector del Seminario Mayor de Santiago de Compostela. En 1999 el Papa Juan Pablo II le nombra Obispo titular de Fuerteventura y Auxiliar de Santiago de Compostela, siendo ordenado el 19 de junio siguiente. Su lema episcopal “Beati Misericordes” (Mt 5,7), recoge una de las Bienaventuranzas, en la cual el Señor invita a sus discípulos a recorrer el camino de la misericordia que tiene su punto de partida en la misericordia de Dios manifestada en su Hijo Jesucristo. En el año 2002 se le designa Obispo de Ourense, diócesis en la que ha permanecido siete años. Pertenece en la Conferencia Episcopal Española a la Comisión Episcopal de la Doctrina de la Fe y a la de Migraciones; siendo en esta última el Obispo Promotor del Apostolado del Mar. El 28 de enero del presente año se hizo público su nombramiento como Obispo de Tui-Vigo. En la Santa Iglesia Catedral de Tui, toma posesión el día 24 de abril de 2010; y en el día siguiente realiza la entrada en la Con-Catedral de Vigo.