La Vida Consagrada en la Iglesia Local

Mons. Julián López              Queridos diocesanos:          El día 2 de febrero, fiesta de la Presentación del Señor, tiene el carácter de Jornada mundial y pontificia de la Vida Consagrada. En este curso pastoral de nuestra Diócesis, centrado en el Año pastoral diocesano vocacional, quiero en primer lugar manifestar mi aprecio y gratitud a las comunidades religiosas y sociedades de Vida Apostólica radicadas en León y expresar a cada uno de sus miembros el afecto y la estima que merece su testimonio de consagración y de entrega generosa a Jesucristo, a la Iglesia, a los niños, a los pobres, a los enfermos, a los necesitados, etc.

 

Actualmente en nuestra Diócesis hay 14 comunidades de religiosos pertenecientes a 10 Institutos que se dedican a la pastoral parroquial, al apostolado, la educación, la sanidad, la espiritualidad, etc.; 10 comunidades de monjas contemplativas pertenecientes a 7 órdenes religiosas: agustinas, benedictinas, carmelitas descalzas, cistercienses, clarisas, concepcionistas y jerónimas; 20 congregaciones religiosas femeninas con un total de 40 casas con dedicación a la enseñanza, los enfermos, los ancianos, las parroquias, la pastoral social, etc.; 7 Institutos seculares que alternan consagración, apostolado y trabajo; y 10 sociedades de Vida Apostólica: una de hombres y nueve de mujeres. No dispongo del número de miembros de las comunidades mencionadas, pero sí de dos referencias muy reveladoras: su testimonio de consagración a Dios, su compromiso pastoral y su servicio a la Iglesia y a la sociedad; y también de su principal problema: la falta de vocaciones que continúen su generosa entrega y apostolado.

La Jornada del 2 de febrero, en línea con el significado del ofrecimiento personal del Niño Jesús en brazos de María y de José en el templo de Jerusalén, acontecimiento que está en el centro de la fiesta de la Presentación del Señor, tiene este año el siguiente lema: “La Vida Consagrada, encuentro con el Amor de Dios” y se presenta como una “nueva ocasión de entrar en lo íntimo de uno mismo, para ver qué es lo esencial, lo más importante para nosotros, y qué nos está distrayendo del amor y por tanto nos impide ser felices. El amor de Dios es fiel siempre, no desilusiona, no defrauda”, como afirma la Comisión Episcopal para la Vida Consagrada en su mensaje para la Jornada.

“Encuentro con el Amor de Dios”. En las Iglesias Orientales esta fiesta, celebrada ya en el siglo IV con el mayor gozo, se denomina precisamente “Hypapante”  (en griego, “encuentro”), nombre muy expresivo que destaca el aspecto fundamental de la fiesta: el encuentro del Mesías, el “Ungido de Dios” con el pueblo al que venía a salvar, representado por los ancianos Simeón y Ana. De ahí que el lema escogido para la celebración de este año nos recuerde la invitación del Papa Francisco a crear una «cultura del encuentro» a partir de la necesidad de que cada fiel cristiano renueve “su encuentro personal con Jesucristo o, al menos, tome la decisión de dejarse encontrar por Él, de intentarlo cada día sin descanso”.

En efecto, nadie está excluido de la alegría y de otros bienes que ofrece el encuentro personal con Jesucristo. Expresamente el lema citado menciona el amor de Dios como experiencia profunda de lo que significa ser acogidos, perdonados, favorecidos o invitados a estar más cerca de Él  y, por tanto, a disfrutar de su presencia, consuelo, gracia, etc. Esta rica realidad que se vive, ciertamente, en la consagración religiosa, no es privativa de los consagrados/as. Es un ofrecimiento abierto a todos, como la ternura del Niño Jesús en brazos de María.

+ Julián López,

Obispo de León

Mons. Julián López
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Mons. D. Julián López Martín nace en Toro (Zamora) el 21 de abril de l945. Estudió en el Seminario Diocesano de Zamora y en el P. Instituto de San Anselmo de Roma, donde obtuvo el doctorado en Teología Litúrgica en 1975, como alumno del P. Colegio Español y del Centro Español de Estudios Eclesiásticos anexo a la Iglesia Nacional Española de Roma. Recibió la ordenación sacerdotal en Zamora el 30 de junio de 1.968. CARGOS PASTORALES Fue coadjutor de Villarín de Campos y cura ecónomo de Otero de Sariegos (1968-1970), coadjutor de la parroquia de Cristo Rey en Zamora (1973-1989) y, desde 1978, canónigo Prefecto de Sagrada Liturgia de la Catedral de Zamora y delegado diocesano de Pastoral Litúrgica, miembro del Consejo Presbiteral y del Colegio de Consultores desde 1984. Ha sido también consiliario diocesano del Movimiento Familiar Cristiano (1976-1986) y consiliario de la Zona Noroeste de este Movimiento (1980-1983). Profesor de Religión en el Instituto "Claudio Moyano" (1975-1976) y en la Escuela Universitaria de Formación del Profesorado en Zamora (1981-1983). Ha sido director del Centro Teológico Diocesano "San Ildefonso" y de la Cátedra "Juan Pablo II" (1984-1992); delegado diocesano para el IV Centenario de la Muerte de Santa Teresa de Jesús (1980-1982); Año de la Redención (1983-1984); Año Mariano Universal (1987-1988); V Centenario (1992) y Congreso Eucarístico de Sevilla (1993). Profesor de Liturgia y Sacramentos de la Universidad Pontificia de Salamanca (1975-1981 y 1988-1994), ha sido también Presidente de la Asociación Española de Profesores de Liturgia (1992-1995), habiendo impartido clases en las Facultades de Teología de Burgos (1977-1988) y de Barcelona (1984-1989). El 15 de julio de 1994 fue nombrado Obispo de Ciudad Rodrigo por el Papa Juan Pablo II, tomando posesión el 25 de agosto del mismo año. Cargo que desempeñó hasta su nombramiento como Obispo de León el día 19 de marzo de 2002, tomando posesión el 28 de abril. El 6 de julio de 2010 Benedicto XVI le nombró miembro de la congregación para el Culto Divino de la Santa Sede. En la CEE ha sido miembro de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis de 1996 a 1999. De 1993 a 2002 formó parte de la Comisión de Liturgia y desde 2002 a 2011 fue Presidente de dicha Comisión. Desde 2011 es miembro de ella