«Para esto he salido»

Mons. César Franco                   Hay cristianos que apenas oran. Orar, lo que se dice orar. Quizás rezan algunas oraciones que aprendieron de pequeños, lo cual es muy bueno, sin duda alguna. Pero orar es algo más. No basta con recitar oraciones con los labios. Se trata de orar con todo el ser, abrirnos a Dios, dejarnos abarcar por su mirada y reconocer que nos envuelve su amor infinito de Padre.

En el evangelio de este domingo, se narra una jornada de Jesús, casi con la precisión de una crónica de alguien que le sigue y toma nota de sus actos. Es una jornada intensa, llena de actividad. Después de haber asistido al culto en la sinagoga, Jesús se aloja en casa de Pedro y su hermano Andrés. La suegra de Pedro estaba con fiebre y Jesús, tomándola de la mano, la cura. Ella, de inmediato se pone a servirles a la mesa. Como era sábado, y el descanso era obligatorio, permanecieron en casa hasta la puesta del sol, momento en que terminaba la obligación de descansar. La gente de Cafarnaún aprovechó para llevar sus enfermos a Jesús para que los curara, al tiempo que escuchaban su enseñanza. Dice el evangelista que toda la ciudad se agolpó a la puerta. Es fácil imaginar que Jesús dedicaría a las personas su atención, escucharía sus necesidades, y les ofrecería la salvación que buscaban.

A continuación, se narra que Jesús se levantó de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, y se fue a un descampado para orar. Al descubrir que Jesús no estaba en su lecho, los discípulos fueron a buscarlo y le dijeron: «Todo el mundo te busca». Da la impresión de que también la gente había madrugado para encontrarse de nuevo con Jesús y estar con él. La respuesta de Jesús, sin embargo, abre nuevos horizontes de su actividad. Jesús les manifiesta su deseo de ir a las aldeas cercanas a predicar la buena noticia; y añade la razón: «para esto he salido». No se refiere Jesús a salir de la casa de madrugada, ni de Cafarnaún: el verbo «salir» se refiere a su origen último, es decir, al Padre. «Salí del Padre, dice en Juan, y vuelvo al Padre». Su lugar por excelencia es el Padre.

La vida de Jesús se mueve entre dos polos: el Padre y los hombres. Por eso, necesita encontrarse con su Padre en la oración y busca el momento de la soledad que le asegura el encuentro con él. Cuanto hace tiene su origen en el Padre. Predicar y sanar a los enfermos es la  misión que ha recibido de él. Para Jesús, la oración es esencial porque necesita estrechar los lazos con quien le ha enviado. Su salida de Dios en la encarnación deja intacta la conciencia de su origen y busca el momento adecuado para avivar su amor al Padre.

Si esto hace Jesús, el Hijo de Dios, que vivía siempre unido a su Padre, ¿qué no debemos hacer nosotros? La vida del hombre no se reduce a la acción. Es un equilibrio entre acción y oración. Jesús, actuando así, enseña que también  nosotros debemos volver a la fuente de nuestro ser, sin el cual podemos perder el sentido de quiénes somos y de nuestra misión en el mundo. Ante el ejemplo de Jesús, resultan poco convincentes las excusas: no tengo tiempo para orar, no me dice nada la oración, no siento la necesidad de encontrarme con Dios, pues tengo que hacer muchas cosas… Si somos sinceros, reconoceremos que nos engañamos cuando pensamos así. Es cuestión de marcar prioridades. Nuestra vida, como la de Jesús, se mueve entre dos polos: Dios y los hombres, nuestros hermanos. Vivir entregado a los demás, y hacerlo con verdad y constancia, requiere fuertes dosis de encuentro con Dios en la oración. Si no queremos que la cultura dominante nos devore con las urgencias que nos marca y vivir como activistas sin norte, necesitamos buscar a Dios con todo el ser porque de él venimos y a él vamos.

 

 

 

+ César Franco

Obispo de Segovia

Mons. César Franco Martínez
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Mons. D. César Augusto Franco nació el 16 de diciembre de 1948 en Piñuecar (Madrid). Fue ordenado sacerdote el 20 de mayo de 1973. Es licenciado en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1978. Diplomado en Ciencias Bíblicas por la Escuela Bíblica y Arqueología de Jerusalén en 1980. Es también Doctor en Teología por la Universidad Pontificia de Comillas en 1983. CARGOS PASTORALES Fue Vicario Parroquial de las parroquias San Casimiro (1973), Santa Rosalía (1973-1975) y Ntra. Sra. de los Dolores(1975-1978/1981-1986). Capellán de las Hijas de la Caridad en el Colegio San Fernando (1980-1981); Secretario del Consejo Presbiteral de Madrid (1986 y 1994) y Consiliario diocesano de Acción Católica General y Capellán de la Escuela de Caminos y de la Facultad de Derecho (1986-1995). Fue Rector del Oratorio Santo niño del Remedio (1993 -1995) y Vicario Episcopal de la Vicarçia VII (antigua VIII) de Madrid (1995-1996). El 14 de mayo de 1996 fue nombrado Obispo Auxiliar de Madrid y Titular de Ursona, recibiendo la ordenación episcopal el 29 de junio del mismo año. Desde 1997 a 2011 fue Consiliario Nacional de la Asociación Católica de Propagandistas y ha sido el Coordinador general de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid 2011. Desde noviembre de 2012 hasta su nombramiento como Obispo de Segovia fue Deán de la Catedral de Santa María la Real de la Almudena de Madrid. En su actividad docente, ha impartido cursos sobre Biblia en la Universidad Complutense de Madrid y en la Universidad Eclesiástica “San Dámaso”. El 12 de noviembre de 2014 se hizo público su nombramiento como obispo de Segovia, sede de la que tomó posesión el 20 de diciembre del mismo año. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es Presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis desde 2014, tras ser de nuevo elegido para este cargo el 14 de marzo de 2017. Ha sido miembro de las Comisiones Episcopales de Liturgia (1996-1999), de Enseñanza y Catequesis (1996-2008), de Apostolado Seglar (1999-2002) y de Relaciones Interconfesionales (2008-2014).