José Luis Restán: «La Iglesia está viva. Eso mueve a querer comunicar»

La Agencia SIC entrevista a José Luis Restán, director editorial de la Cadena COPE y presentador del programa religioso «El Espejo». Miembro fundador del medio «Páginas Digital», también colabora con el diario ABC y el semanario religioso Alfa y Omega. Le preguntamos, a propósito de la entrega de los Premios ¡Bravo! sobre la comunicación en la Iglesia en España.

Nos encontramos en la Asamblea Plenaria. El ritmo es frenético así que no hay tiempo para cruzar más de dos palabras antes de que empiece la Ceremonia de los ¡Bravo! 2017.

«Después de El Espejo en COPE, a las 14.00 horas, nos vemos en la oficina de información».

Y así lo hacemos. Buscamos un hueco en la cuarta planta, nos acomodamos en el despacho del Departamento de Cine y empieza a cobrar formar la entrevista.

El ritmo ya es más tranquilo, lo que permite sacarle partido a los 15 minutos de encuentro con la voz que opina en la Cadena COPE después de cada bloque de entretenimiento e información. La persona que cada día recoge las historias que laten en todo el mundo gracias a la presencia de la Iglesia.

¿Qué significan los Premios ¡Bravo! para la Iglesia Católica en España?

Es una ocasión de mostrar que la Iglesia es amiga de la comunicación.  La Iglesia vive para comunicar, para comunicar lo que ha encontrado. Por lo tanto no le debe costar y cuando se rasca un poco se ve que no le cuesta reconocer la pasión y el intento honrado y sincero de comunicar.

Me ha gustado ver que este año ha sido un reconocimiento recíproco entre personas que tienen identidades distintas; que unas están en búsqueda, otras en una posición más lejana de la vida de la Iglesia, que otras están absolutamente implicadas… Y sin embargo estos premios reconocen que la comunicación es una posibilidad de servir al hombre, una de las más importantes que existe, y que la Iglesia, ciertamente, lo valora y siente una amistad connatural, aunque a veces no lo parezca.

Le preguntamos tras la gala de los ¡Bravo! a Sergio Martín (min. 2:54 – 3:12) si podía existir algún tipo de conflicto de intereses o algún tipo de lectura parcial por el hecho de que la Conferencia Episcopal Española reconozca con el premio de Televisión al director de Los Desayunos de TVE, un el programa matinal público de una la cadena pública TVE

Yo he sido miembro del jurado de los ¡Bravo! desde hace más de 15 años y hemos premiado a personas que estaban vinculadas a medios de todo tipo. A medios privados, a medios públicos. En la radio, en la televisión, en la prensa escrita.

Nunca nos ha movido ver si nos podía favorecer la relación con un medio o con otro. El único interés es premiar una buena labor de comunicación. En este caso en un medio como TVE. Por otra parte, el hecho de que un medio público sea objeto de los Premios ¡Bravo!, que no es la primera vez, hay que ser especialmente cuidadoso en lo que es el servicio al bien común.

En este caso hemos premiado a un comunicador que nos ha llamado la atención por su estilo, por su frescura, por su libertad, por su no adscripción ideológica. Todas esas son las cosas que hemos valorado para premiar en este caso. Si hubiese estado en otro medio también le habríamos premiado.

¿Qué significa para el mundo del periodismo una figura como Julián del Olmo y qué significa para el mundo eclesial una persona como Julián del Olmo?

Esa misma pregunta le hecho en “El Espejo” a Julián. De cómo había ayudado el sacerdote periodista al periodista sacerdote, ya que lo que él dice es «que lo Dios ha unido, que no lo separe el hombre». Las dos vocaciones han surgido y han vivido de forma conjunta prácticamente toda su vida. Yo creo que para la comunicación una persona como Julián del Olmo viene a decir que la Iglesia tiene un abanico enorme de experiencias y testimonios que pueden ser acogidos por personas de todo tipo y condición, que no tengan prejuicio, y que puede sorprenderlas, apasionarlas, aunque no sean creyentes o aunque sean creyentes de otras confesiones. Porque realmente la vida de la Iglesia provoca esta expectativa, esta expectación. A lo largo de su trayectoria, y sobre todo con su programa «Pueblo de Dios», creo que Julián del Olmo ha sido capaz de demostrar eso.

[quote]Nosotros seguimos diciendo que hay una vida dentro de la Iglesia que merece la pena ser contada.[/quote]

Y a la Iglesia le dice que hay que echarse a mar abierto a comunicar. A contar lo que nos ha sucedido, lo que nos hemos encontrado. A mostrar sus implicaciones de la manera más cordial y con la mayor simpatía posible pero sin rehuir tampoco, cuando es necesario, de la lógica contradicción. En un país plural como España, en el conjunto de Europa, la experiencia de la fe está contradicha de tantas maneras, que tampoco hay que tener miedo a que dentro de ese espacio de libertad y falta de prejuicios y de simpatía por la búsqueda de cada hombre, formular una palabra que puede suscitar rechazo. También es parte de la comunicación de la Iglesia asumir eso.

Hay una particularidad, por decirlo de alguna forma, respecto al Premio ¡Bravo! de Nuevas Tecnologías, entregado al portal web Aleteia. Este medio cada vez llega a más lectores en un contexto de secularización doble: de vocaciones religiosas y de vocaciones periodísticas que se pongan al servicio del Evangelio. ¿Qué clave se le puede dar a los jóvenes de las facultades de periodismo para que contaran con supieran que aquí hay una salida y que aquí hay una capacidad de desarrollo profesional?

Pues la manera de salir al paso de esta dificultad no es otra que hacer ver que la Iglesia está viva. La Iglesia está viva a través de sus testigos, de sus instituciones, de su capacidad cultural, de su capacidad de ejercer la caridad, de su capacidad misionera, de su capacidad de entrar en debate, de decir una palabra útil para la vida de las personas, para sostener su esperanza. Eso es así. Yo lo he vivido así. Es una maravilla. Yo tengo todos los días un programa de radio y todas las semanas tengo que escribir y nunca me faltan temas. Nunca me faltan protagonistas. Porque la Iglesia es un gran vivero, un gran campo en el que crecen estas flores. Plantas de todo tipo por otra parte. Y que contarle al mundo que eso existe es auténticamente de otro mundo. Y lo vemos más en la medida en que hay una secularización cada vez más profunda. Uno lo percibe con más claridad.

De otro mundo…

Entiéndase. A la gente la haces preguntarse “pero esto de dónde nace, de qué fuente viene. Esa forma de vivir, esa manera de perdonar, este modo de afrontar la enfermedad, el sufrimiento, este volver a empezar, este no tener miedo a las circunstancias…

El problema al final es si es algo vivo o no. Si es algo vivo que puedes encontrar en personas, no hace falta convencer a nadie que se dedique a comunicar si tiene la capacidad de comunicar o si se dedica a esto. Lo va a encontrar y lo va a desear. Allí donde la fe se hace gris, pierde brillo, pierde relevancia y por tanto a las comunidades le pasa eso… Uno no tiene ganas de comunicarlo. Porque al final uno solo quiere comunicar aquello que es verdaderamente interesante. Esto vale también para un periodista deportivo.

Nosotros seguimos diciendo que hay una vida dentro de la Iglesia que merece la pena ser contada.

Y ahí, entiendo, que es donde entrar la profesionalización de la comunicación.

Claro. No basta con querer comunicar. “Hay que aprender un oficio”, como decía Julián del Olmo. El Arte de comunicar. Eso también es necesario. Requiere de una disciplina, el someterse a una cierta forma. Es un sacrificio, no puedes hacer lo que te de la gana.  Ni en la radio, ni en la televisión ni en las redes. Todo eso hay que aprenderlo. Pero todo eso uno lo aprende con ganas si verdaderamente tiene algo grande, bello y justo que comunicar.

Una última pregunta para un periodista religioso. ¿Es la Agencia SIC relevante para alguien que esté buscando en una fuente oficial información sobre la Iglesia en España y en el mundo?

Para mí lo es. Yo la visito todos los días, entre otras, pero el SIC lo consulto a diario. Es verdad que he percibido un cambio de dinamismo, un cambio en la presentación, un cambio en la ambición. Porque el riesgo de estos medios “oficiales” que siempre son necesarios, es necesario tener una referencia, corren el riesgo de estar demasiado encorsetados. Hay veces que esa “oficialidad”, entiéndanme la metáfora, puede matar la genialidad o esa chispa que siempre es necesaria en la comunicación para atraer. Sobre todo, en un momento en el que hay tanta oferta.

[quote pull=»right»]La “oficialidad” puede matar esa chispa necesaria en la comunicación para atraer[/quote]

Yo sí que veo que ha habido un cambio para bien muy claro en el SIC en los últimos tiempos y yo sí que creo que tiene una virtualidad y una validez para un programa como el mío. Es evidente. No tanto por llegar a las grandes noticias, que están en todas partes. Vosotros dais voz y ponéis rostro a experiencias religiosas, de vida laical, de vida diocesana que probablemente para mí pasarían inadvertidas, no me enteraría si no hay alguien que me las cuentas. Y que luego a mí me permite seguir una pista que después se puede traducir en una revista, en un reportaje, en una atención a una realidad. En ese sentido yo creo que vosotros, por la posibilidad que tenéis de llegar hasta los últimos rincones, hasta el último territorio de la vida cristiana en un país como España, que sigue siendo a pesar de todo, tan rica y tan variada, pues es una fuente de información e interés. Porque la información se puede presentar como una caja de tomates o como algo que te llama, te reclama y te dice: “oye, que aquí hay una persona, una institución, una obra o una experiencia que merece ser tenida en cuenta”.

 

(Ricardo Morales – Agencia SIC)

 

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