Desde niño quise ser misionero

Mons. Francisco Pérez           Estamos celebrando la Jornada de Infancia Misionera 2018. Y es de una importancia muy especial. Este año lleva como lema: “Atrévete a ser misionero”. Es verdad que son tantas las jornadas dedicadas a tantos eventos que sobrepasan los días. Ahora bien, si algo debe cuidarse hoy en la sociedad es la educación de los niños. De lo que hayan aprendido será la mejor herencia para el futuro. Tengo aún en mi experiencia y en mi memoria lo que viví como niño recordando, con admiración, el testimonio de los misioneros. Me impresionaban sus trabajos evangelizadores y su entrega generosa pues salían de mi diócesis burgalesa a tierras desconocidas. Aún tengo en mi recuerdo aquel misionero que nos narraba las aventuras por las que debía pasar para llegar a los poblados más inhóspitos y a pié recorriendo la selva sin saber con lo que se iba a encontrar; el medio de transporte más cómodo solía ser una pequeña embarcación. ¡Es de un heroísmo majestuoso!

Tal fue el impacto que sentía en mi corazón que un día le dije a mi madre: “Quiero ser sacerdote para anunciar a muchos que Jesús es nuestro amigo”. Desde mi tierna infancia sentí ser misionero para llevar el mensaje de Jesús. Fui atrevido y comencé a leer vidas de santos. Tal vez San Francisco de Javier me ayudó, sin duda, a mirar el amor a Jesús de una forma especial. Me impresionaba leer, en los comics hechos para tal mensaje, las dificultades que superaban los misioneros con fortaleza y alegría por puro amor a Jesucristo. Todo esto iba calando en mi corazón de niño. Me fascinaba esta experiencia misionera y siempre le preguntaba al párroco de mi pueblo por la vida de Jesús y qué podía hacer yo por Él. Nos ponía filminas, no era como en la actualidad, puesto que los medios de comunicación eran muy precarios. Pero el gozo interior era tan fuerte que me sabía a gloria celestial. La vida de Jesús me daba una alegría especial.

El párroco nos daba una merendilla -pan y miel- siempre que acababa la catequesis. Se dedicaba los tiempos libres a cultivar las colmenas. Tenía muchas colmenas y las abejas alguna vez me picaron y dolía mucho. Los niños nos hicimos muy amigos del sacerdote. A los seis años ya llegué a ser monaguillo. Siempre le miraba con envidia, a mi párroco, puesto que de mayor quería ser como él pero yendo a las misiones. Nos enseñó a amar a Jesús Eucaristía. Siempre diré que en el sagrario de mi parroquia aprendí a amar mucho a Jesús. Ésta fue la escuela donde Jesús, poco a poco, me infundió la vocación sacerdotal. Un día, lo recuerdo como si fuera hoy mismo, pasó por la puerta de mi casa un pobre que pedía a mi madre un poco de comida. Estaba a punto comerme el bocadillo de chorizo que me encantaba. Mi madre me dijo que le diera la mitad del bocadillo y sin pensarlo mucho le di el bocadillo entero. Mi madre me miró, me dio un abrazo y me dijo: “Ama mucho a Jesús que está en el sagrario y nunca dejes de ayudar a los pobres. Así serás como los misioneros”. Esta sencilla experiencia y el consejo de mi madre han marcado mi vida.

Soñé con ser misionero y a punto de ir a tierras de misión en África, al sur del Congo Kinsasa en la diócesis de Kolwezi, no lo pude realizar puesto que el mismo Jesús al que tanto quería y quiero cada día más permitió en mi vida una enfermedad que duró más de tres años. Tenía 26 años -desde hacía tres años era sacerdote- corría el año 1973. Un día le dije al Señor en oración: “Mira tú eres el responsable que no vaya a las misiones” y sentí dentro de mi corazón una sutil respuesta: “Ser misionero es vivir unido a la voluntad de Dios”. Y lo que nunca hubiera pensado llegó el día 1 de diciembre de 1995 cuando el Papa San Juan Pablo II me comunicó que me nombraba obispo para la Diócesis de Osma-Soria. La misión no tiene lugar, la misión está en el corazón donde reside la disponibilidad para cumplir la voluntad de Dios donde quiera que sea. Para ser misionero hay que ser atrevido pero siempre diciendo: ¡Aquí estoy para hacer tu voluntad!

+ Francisco Pérez González

Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela

Mons. Francisco Pérez
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Nace el día 13 de enero de 1947 en la localidad burgalesa de Frandovínez. Estudió en los Seminarios diocesanos de Burgos, en la Pontificia Universidad Santo Tomás “Angelicum” de Roma y en la Universidad Pontificia de Comillas, donde se licenció en Teología Dogmático-Fundamental. Fue ordenado sacerdote el 21 de julio de 1973, incardinándose en la diócesis de Madrid, a la que sirvió como Vicario parroquial, en dos parroquias, entre 1980 y 1986. Con anterioridad, de 1973 a 1976, ejerció el ministerio parroquial en Burgos. Entre 1986 y 1995 fue formador y director espiritual del Seminario Diocesano de Madrid. Colaboró asimismo en los equipos de dirección espiritual del Seminario Diocesano de Getafe y del Seminario Castrense. El 16 de diciembre de 1995 fue nombrado Obispo de Osma-Soria, recibiendo la ordenación episcopal de manos del Santo Padre Juan Pablo II el 6 de enero de 1996. El 30 de octubre de 2003 se hacía público su nombramiento como nuevo Arzobispo Castrense y el 11 de diciembre tenía lugar la celebración de toma de posesión. CARGOS PASTORALES Desde el 12 de febrero de 2001 es el Director Nacional de Obras Misionales Pontificias, cargo pontificio para un periodo de cinco años para el que fue ratificado en el 2006. Este mismo mes de julio se hacía público su nombramiento como director de la recién erigida cátedra de Misionología de la Facultad de Teología de San Dámaso de Madrid por un periodo de tres años, tras ser designado para el cargo por el Arzobispo de Madrid, Cardenal Antonio María Rouco Varela, Gran Canciller de la citada Facultad. El 31 de julio de 2007 es nombrado por Benedicto XVI Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, en sustitución de monseñor Fernando Sebastián, que había regido estas diócesis desde 1993. Tomó posesión el domingo 30 de septiembre de 2007, en la Catedral de Pamplona. OTROS DATOS DE INTERÉS En la CEE es presidente de la Comisión Episcopal de Misiones y Cooperación entre las Iglesias, cargo para el que fue elegido el 14 de marzo de 2017. Fue miembro de las Comisiones Episcopales del Clero y de Seminarios y Universidades (1996-1999); de Misiones y Cooperación entre las Iglesias (1999-2011/2014-2017). Perteneció al Comité Ejecutivo durante el trienio 2011-2014. Ha sido miembro de la Comisión Permanente en representación de la Provincia Eclesiástica de Pamplona (2016-2017).