“¿A qué no te atreves?” Dedicado a los que celebran la Infancia Misionera

Mons. Braulio Rodríguez              Estas palabras, u otras parecidas, os decís los unos a los otros muchas veces en vuestros juegos o conversaciones cuando estáis juntos en el recreo y cuando os veis en la calle: “¿A que no te atreves?” “¿A que no te atreves a ir hasta allá arriba? O, ¿quién quiere hacer algo todos juntos?” Yo te hago a ti, que me lees, otra pregunta: “¿A que no te atreves a ser misionero?”. Esto es solo para valientes, no para los que no arriesgan y piensan sólo en sí mismos.  “¿A que no te atreves a ser misionero en tu casa, en el colegio, en medio de tus amigos?”. A lo mejor dices que sí, pero me preguntas: “¿Cómo se atreve uno a eso de ser misionero? Una primera cosa que tienes que hacer es: busca en tu parroquia o en tu colegio, o pregunta qué hay de la Infancia Misionera; pero ¡actúa, hombre!, no te quedes parado. Hay que saber primero qué es ser misionero. Te puede ayudar tu párroco, tu profesor y, sobre todo, tu catequista. Quiera Dios que puedan hacerlo también tus padres.

Si te digo que para ser misionero hay que dejar mucho de lo que nos sobra, desprenderte de cosas y confiar en Jesús, el que fue siempre valiente, te estoy diciendo la verdad. Uno que no piensa nada más que en él, no se arriesgará a ser misionero. Y hay que pensar en los misioneros que están lejos, pero sobre todo en tantos niños con los que los misioneros trabajan y ayudan. Esos son valientes. Mirad: este año el día de la Jornada de la Infancia Misionera yo pensaba no estar en Toledo. Quería estar muy lejos de aquí, en Moyobamba, y en Lima, que es Perú. He estado ya varias veces con nuestros misioneros y muchos niños, chavales como vosotros. El viaje será más adelante, si Dios quiere.

Me hubiera gustado decirles que aquí en nuestra Diócesis de Toledo hay chavales, como vosotros, que también quieren crecer, pero no sólo en estatura; también en espíritu misionero porque están iniciándose a ser cristianos buenos, preparando la iniciación al Domingo y a la Eucaristía y recibir a Jesús por primera vez; también otros, más mayores, que quieren recibir la Confirmación para ser discípulos testigos de Cristo. Otras veces, en otros viajes, me han preguntado por vosotros. ¿Qué les puedo decir? Muchas cosas, pero también que, en ocasiones, veo que aquí los niños y los chavales sois un poco “blandengues”, es decir, poco valientes. Por ejemplo: ¿cuánto os esforzáis porque Jesús sea conocido en nuestros pueblos, en nuestros barrios, en nuestra ciudad?

El Papa Francisco siempre está animándonos a ser valientes. El Papa es valiente. No hace muchos días ha regresado de un viaje a Chile y a Perú. Hace poco decía él: “No tengáis miedo de escuchar al Espíritu que os siguiere decisiones audaces, no perdáis tiempo cuando la conciencia os pida arriesgar para seguir al Maestro”. En una predicación de la Misa en septiembre pasado (9.9.2017) nos pedía ser “Discípulos misioneros que saben ver, sin miopías heredadas; que arriesgan, que actúan, que se comprometen (…) Pidamos a través de la intercesión de nuestra Madre que nos acompañe en nuestro camino de discípulos, para que, poniendo nuestra vida en Cristo, seamos siempre misioneros que llevemos la luz y la alegría del Evangelio a todas las gentes”.

¡Qué bien hace visitar a los misioneros! Ya sé que no podéis viajar ahora, pero hay muchas maneras de saber de los misioneros. Creo que el 21 de enero ha comenzado en 13TV unos reportajes preciosos que se titula: “Misioneros por el mundo”. ¿Podemos decirles a los misioneros toledanos por el mundo que contamos con vosotros, chavales misioneros y misioneras que no solo piensan en ellos mismos, sino que queréis llegar a todos? Bueno, de momento os digo lo que podemos hacer: preparar vuestro dinero para la Infancia Misionera y rezad para que Jesús traiga a tantos niños del mundo esa alegría que da conocerle y amarle. Hasta pronto. Me despido de vosotros. A algunos veré de vosotros en las parroquias que visito o en los colegios. Rezad por mí, pero antes por los misioneros valientes y por el Papa Francisco. Él nos lo pide siempre.

 

 

+ Braulio Rodríguez Plaza

Arzobispo de Toledo y Primado de España

 

Mons. Braulio Rodríguez
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Don Braulio Rodríguez Plaza nació en Aldea del Fresno (Madrid) el 27 de enero de 1944. Estudió en los Seminarios Menor y Mayor de Madrid. En 1973 obtuvo la Licenciatura en Teología Bíblica en la Universidad Pontificia de Comillas. En 1990 alcanzó el grado de Doctor en Teología Bíblica por la Facultad de Teología del Norte, con sede en Burgos. Ordenado presbítero en Madrid, el 3 de abril de 1972. Entre 1984 y 1987 fue miembro del Equipo de Formadores del Seminario Diocesano de Madrid. Fue nombrado obispo de Osma-Soria el 13 de noviembre de 1987, siendo ordenado el 20 de diciembre. En 1995 fue nombrado obispo de Salamanca. El 28 de agosto de 2002 se hizo público su nombramiento por el Santo Padre como arzobispo de Valladolid. Benedicto XVI lo nombró Arzobispo electo de Toledo, tomando posesión de la Sede el día 21 de junio de 2009. Es el Arzobispo 120 en la sucesión apostólica de los Pastores que han presidido la archidiócesis primada.