José Mª Gil Tamayo: “Hoy no es fácil evangelizar, nunca lo ha sido”

El salón de actos del Seminario acogía el sábado pasado 20 de enero las III Jornadas de parroquia, familia y escuela que coordinan las Delegaciones de Familia, Educación y Catequesis.

El lema de estas Jornadas ha sido “Evangelizar la familia, construir la Iglesia”, con la finalidad de “ofrecer un tema de interés para quienes deseamos evangelizar coordinadamente desde la familia, la catequesis y la escuela, un tema de suma actualidad y que entronca con nuestro plan pastoral”, afirmaban desde la organización.

La apertura la realizaba el arzobispo diocesano Mons. Celso Morga, tras la oración de inicio. En su intervención afirmaba que el paradigma del matrimonio es el amor de Cristo a la Iglesia y defendió la esencia natural del matrimonio, algo que se abre camino por sí mismo, como la verdad.

La conferencia fue impartida por José María Gil Tamayo, secretario general y portavoz de la Conferencia Episcopal Española, con el título “Evangelizar la familia, construir la Iglesia”.

La conferencia estuvo seguida de una mesa redonda con el lema: “Por una pastoral evangelizadora coordinada entre la parroquia, la familia y la escuela”. Fue coordinada por el delegado episcopal para la catequesis, Francisco Romero, y en ella intervenía Francisco González, representando a la Delegación episcopal para la Familia, que expuso algunos retos y dificultades con las que se encuentra la pastoral familiar.

Por la Delegación episcopal para la Catequesis intervenía Mercedes Moreno Rico, que destacaba que el catequista enseña, pero al mismo tiempo acompaña en el proceso de maduración cristiana a los catecúmenos, por ello dijo que el catequista tenía que estar bien formado y que de testimonio con su vida.

La Delegación episcopal para la Educación estuvo representada en la mesa por el abogado y profesor universitario, Francisco Lamoneda. Señaló que el derecho a la educación de los hijos es de los padres y que la administración debe garantizar que la formación de los niños debe ser acorde a esa premisa. La gente joven, dijo, necesita banderas, ilusiones, aunque muchas veces no tenga mucho sustento ni ideológico, ni racional, por ello valoran que les hablen con claridad, aunque no se les regale el oído.

Tras la mesa redonda llegaba el diálogo y las preguntas de los numerosos asistentes, alrededor de 200 personas.

La jornada era clausurada por Mons. Celso Morga. El arzobispo pidió saber dar razón de nuestra fe, alejándonos de complejos, no dejarnos encoger ni meter en la sacristía. La fe también es racional, dijo, y no debemos tener complejos a la hora de anunciarla.

Evangelizar la familia, construir la Iglesia

El Secretario General y portavoz de la Conferencia Episcopal Española comenzaba su intervención afirmando que la Iglesia está viva, no podemos estar continuamente flagelándonos revestidos de pesimismo, aunque sí advirtió que tenemos que adquirir un mayor compromiso para evangelizar y, además, mirar más al presente y al futuro, no al pasado con anhelos restauracionistas, aunque el contexto en el que vivimos es difícil.

“Hoy no es fácil evangelizar, nunca lo ha sido, pero hay un ambiente donde los códigos de referencia a Dios y a la fe han sido sustraídos”, dijo. Cada vez Dios está más ausente, hay un vaciamiento a las referencias sobrenaturales, la fe ha quedado cada vez más reducida al ámbito privado.

La globalización va anulando las diferencias, hay una estandarización en los modelos de vida, hay que reclamar, como ha hecho el papa estos días en Chile y Perú, los hechos culturales diferenciales.

José María Gil advirtió que ya no socializa solo la familia, ni el entorno, ni siquiera la escuela, el mundo de la comunicación es un instrumento poderosísimo. Eso está ahí y no podemos olvidarlo, no podemos sustraernos a eso.

Sobre las nuevas realidades dijo que no somos y no tenemos resortes de fe para dar respuesta, porque tenemos una carencia formativa, tenemos un laicado desamortizado, que no va más allá de una presencia de culto, no hay una activación para llevar los compromisos de fe al ámbito político, la cohesión social, la emergencia educativa.

En su análisis socio-religioso, destacaba también que tenemos déficit de formación, de liderazgo cristiano, somos pocos, pero tenemos una tarea en un ambiente secularizado. En este sentido hizo referencia a la ideología de género que pretende crear una antropología anticristiana.

Posteriormente se preguntaba si estamos haciendo todo lo posible para que nuestro pueblo viva la fe de Jesucristo, si queremos purificar nuestra vida, corregir nuestros errores y restablecer la centralidad de Dios. Eso no lo hacemos, dijo, si nos quedamos la fe guardada en casa, si hacemos una pastoral de puro mantenimiento, si nos convertimos en una iglesia autorreferencial levantando barreras para estar seguros.

Gil Tamayo también enumeró los aspectos positivos de la sociedad actual: el gusto por la libertad, la rebelión contra la injusticia, la exaltación de la solidaridad el amor por la naturaleza… “esto nos invita a recuperar la esperanza”, afirmó.

“Hemos bajado la guardia en la pastoral educativa, continuó. Hoy nos encontramos en un exilio de los padres de la educación, en una transferencia de responsabilidad en la educación de los hijos hacia la escuela”. En esa línea afirmaba que los padres son los primeros responsables de la educación de sus hijos. La familia como iglesia doméstica tampoco puede delegar la formación religiosa de sus hijos en los catequistas.

El secretario general de la Conferencia Episcopal Española afirmaba que hay que abundar en la pastoral familiar, hay que defender a la familia frente a modelos o ideologías que quieren atacarla, pero también socorrer su debilidad, necesitamos una familia fuerte en la educación en la fe y en la formación humana.

A continuación, señalaba que no debe presuponerse que el despertar religioso se ha dado en la familia, ello invita a una relación entre la catequesis y la familia, porque provechando el tirón social de la catequesis, los padres son evangelizados y pidió “tener presentes a la familia en la catequesis y en la enseñanza religiosa”.

“Si partimos de que el hecho religioso está limitado al ámbito privado, no tendrá peso en lo social, ni en lo educativo”, dijo, y remató esa idea afirmando que si se tiene una mentalidad laicista existen dos peligros: el integrismo o el laicismo. Hay que conjugar la libertad y la colaboración porque el Estado es aconfesional, pero no laicista, ve el hecho religioso positivamente, no desde la sospecha. El hecho religioso no es un elemento de confrontación, es un hecho necesario para la construcción social. No se puede negar el sentido trascendente de la persona. Destacó.

Pidió fortalecer el papel de los catequistas. “Que sean conscientes de que el catequista no es una ayuda al cura, sino que tiene una dimensión testimonial, ejemplaridad de vida, formación seria”. En este sentido recordó que los catequistas deben transmitir la fe y acompañar el proceso en los catecúmenos.

A punto de finalizar su intervención manifestaba que “la parroquia debe estar preparada para la educación en un ámbito más amplio que el de la catequesis, debe ser lugar de cultura cristiana. No pueden estar ausente del ámbito lúdico, dejándoles ese sitio a las series de televisión”.

Para terminar, afirmaba que “la primera razón para evangelizar es el amor de Dios” y que el compromiso de un laico es el mundo, es la escuela, son las asociaciones de padres, los consejos escolares. “Formemos al laicado, hagamos una opción por la familia, dejemos el clericalismo y el derrotismo”.

(Archidiócesis de Mérida-Badajoz)

Agencia SIC
Acerca de Agencia SIC 41899 Articles
SIC (Servicio de Información de la Iglesia Católica), es una agencia de noticias y colaboraciones referidas a la Iglesia en España, creada en noviembre de 1991 por el Episcopado español y dependiente de la Comisión Episcopal de Medios de Comunicación Social (CEMCS).