«Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder» (Ex 15,16)

Mons. Julián Ruiz Martorell             Queridos hermanos en el Señor:     Os deseo gracia y paz.    La oración por la unidad de los cristianos responde al deseo del Señor: “para que todos sean uno, como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado” (Jn 17,21).

Desde hace años, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y la Comisión Fe y Constitución del Consejo Mundial de Iglesias encargan los materiales de oración para la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos a Iglesias y Comunidades eclesiales confesionales de diversas regiones del mundo. Este año se lo han pedido a las Iglesias y Comunidades de la región del Caribe.

El lema se titula: “Fue tu diestra quien lo hizo, Señor, resplandeciente de poder” (Ex 15,16). Este texto forma parte del cántico triunfal entonado por Moisés y los hijos de Israel después del paso del mar Rojo.

En los “Materiales” preparados para la oración leemos: “La liberación y la salvación del pueblo de Dios es obra del poder de Dios. La diestra de Dios puede entenderse como su victoria cierta sobre sus adversarios y como la protección constante de su propio pueblo”.

Se añade: “Algunos padres de la Iglesia interpretaron este relato como una metáfora de la vida espiritual. Agustín, por ejemplo, identificó al enemigo tragado por el mar no con los egipcios, sino con el pecado: «En el bautismo sumergió y borró todos nuestros pecados anteriores, que venían como persiguiéndonos por la espalda. Los espíritus inmundos llevaban las riendas de nuestras tinieblas como si fuesen sus jumentos, es decir, sus auxiliares, y, cual jinetes, las conducían a donde querían. Por eso el apóstol los llama gobernadores de estas tinieblas. Puesto que nos hemos visto libres de ellos mediante el bautismo, como si fuera el mar Rojo, esto es, ensangrentado por la santificación del Señor crucificado, no volvamos nuestro corazón a Egipto, antes bien dirijámonos hacia el reino en medio de las tentaciones del desierto, teniéndole a él por protector y guía» (Sermón 223E)”.

Los cristianos compartimos el común bautismo que nos configura con Cristo. También compartimos el ecumenismo de la sangre, a través de los mártires que entregan su vida por el Señor; el ecumenismo bíblico, con la difusión de la Palabra de Dios en traducciones interconfesionales; el ecumenismo social avalado por múltiples iniciativas comunes en el ámbito educativo, sanitario, de promoción de la justicia y de inserción; el ecumenismo de la oración, en ferviente súplica para que el Señor nos conceda el don de la unidad.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales han escrito un mensaje, en el que afirman: “los cristianos hemos de afrontar juntos el reto de una sociedad que, siendo cristiana en sus orígenes, se aleja de la tradición cristiana de la fe”. Y destacan que la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos es “ocasión propicia para intensificar la oración por la unidad visible de la Iglesia, porque esta unidad sólo puede dárnosla Dios, que es misericordioso, como don que cause nuestra alegría, librándonos de las cadenas que condicionan y atan nuestra libertad de hijos de Dios”.

Conscientes del recorrido realizado en el diálogo ecuménico y anhelando la meta de la unidad plena, hacemos nuestro el deseo manifestado por los Obispos de la Comisión Episcopal de Relaciones Interconfesionales: “inspirados por la gesta liberadora de Dios, que arrancó a su pueblo de la esclavitud para llevarlo a la meta de la tierra prometida, no desfallezcamos en las pruebas que hemos de pasar camino de la unidad deseada de la Iglesia”.

 

Recibid mi cordial saludo y mi bendición.

 

+ D. Julián Ruiz Martorell,

Obispo de Huesca y de Jaca

Mons. Julián Ruiz Martorell
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D. Julián RUIZ MARTORELL nació en Cuenca el 19 de enero de 1957. Desde pequeño vive en Zaragoza. Realizó los estudios eclesiásticos en el Seminario Metropolitano de Zaragoza, siendo alumno del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (CRETA). Fue ordenado sacerdote en Zaragoza el 24 de octubre de 1981. Encargos pastorales desempeñados: 1981-1983: Ecónomo de Plasencia de Jalón y Encargado de Bardallur; 1983: Encargado de Bárboles, Pleitas y Oitura; 1983-1988: Durante sus estudios en Roma, Capellán de las Religiosas "Battistine"; 1988-1993: Adscrito a la Parroquia de Santa Rafaela María, en Zaragoza; 1991-2005: Director del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar"; 1994-2010: Capellán de la comunidad religiosa del Colegio Teresiano del Pilar; 1998-2005: Director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón; 1999-2005: Director del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín"; 2007-2010: Delegado de Culto y Pastoral de El Pilar. Fue nombrado obispo de Huesca y de Jaca el 30 de diciembre de 2010. En ese momento desempeñaba los siguientes cargos y tareas: Profesor de Sagrada Escritura del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón (1988), del Instituto Superior de Ciencias Religiosas "Nuestra Señora del Pilar" (1988) y del Centro de Zaragoza del Instituto Superior de Ciencias Religiosas a distancia "San Agustín" (1988); Miembro del Consejo Diocesano de Pastoral (1993); Miembro del Consejo Presbiteral (1998); Canónigo de la Catedral Basílica "Nuestra Señora del Pilar" de Zaragoza (2004); Miembro del Colegio de Consultores (2005) y Secretario del Consejo Presbiteral; y Vicario General de la Archidiócesis (2009). Fue ordenado obispo en la S. I. Catedral de Huesca el 5 de marzo de 2011. Tomó posesión de la diócesis de Jaca al día siguiente en la S. I. Catedral de esta diócesis.