“La Iglesia está dispuesta a comprometerse en primera persona para que se lleven a cabo todas las iniciativas”

Mons. Rafael Zornoza              Recordemos con el Papa, hijo de emigrantes italianos en Argentina, que «cada forastero que llama a nuestra puerta es una ocasión de encuentro con Cristo». (Mensaje para la Jornada de las Migraciones). Pero más allá de apelar al deber de los creyentes a ver en la carne del más necesitado la carne del propio Salvador, busquemos fórmulas para intentar encauzar la inmigración ilegal, el tráfico de personas y la crisis de los refugiados frente al inmovilismo de gobiernos y la comunidad internacional. En el tiempo de los muros y las verjas Francisco subraya la urgencia de «acoger, proteger, promover e integrar a los emigrantes y refugiados».

El Papa recuerda que «el principio de la centralidad de la persona humana nos obliga a anteponer siempre la seguridad personal a la nacional». Una solución para conjugar estos aspectos es la solicitud que hace en este mensaje de conceder visados por motivos humanitarios y por reunificación familiar y, sobre todo, la propuesta de los «corredores humanitarios para los refugiados más vulnerables». Cabe señalar que esta opción, en marcha en Italia y Francia, permite la entrada segura de cientos de personas y garantiza, no solo que los migrantes no se jueguen la vida, sino que las autoridades del país de acogida conozcan perfectamente antecedentes y situación legal de los solicitantes de asilo.

Según el Santo Padre, se trata, por tanto, no de una solución buenista sino de la más humana y válida para la seguridad de los Estados. El Pontífice denuncia además que las expulsiones colectivas y arbitrarias no son la solución más idónea, especialmente, si se devuelve a estas personas a países donde no se garantizan los derechos humanos. Francisco ha recordado que “los Estados se comprometieron (en la cumbre de Naciones Unidad del mes de septiembre de 2017) a elaborar y aprobar antes de finales de 2018 dos pactos globales (Global Compacts), uno dedicado a los refugiados y otro a los emigrantes”. De acuerdo con su tradición pastoral, “la Iglesia está dispuesta a comprometerse en primera persona para que se lleven a cabo todas las iniciativas…. Sin embargo, para obtener los resultados esperados es imprescindible la contribución de la comunidad política y de la sociedad civil —cada una según sus propias responsabilidades—”.

+ Rafael Zornoza

Obispo de Cádiz y Ceuta

Mons. Rafael Zornoza
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RAFAEL ZORNOZA BOY nació en Madrid el 31 de julio de 1949. Es el tercero de seis hermanos. Estudió en el Colegio Calasancio de Madrid con los PP. Escolapios, que simultaneaba con los estudios de música y piano en el R. Conservatorio de Madrid. Ingresó en el Seminario Menor de Madrid para terminar allí el bachillerato. En el Seminario Conciliar de Madrid cursa los Estudios Teológicos de 1969 a 1974, finalizándolos con el Bachillerato en Teología. Ordenado sacerdote el 19 de marzo de 1975 en Madrid fue destinado como vicario de la Parroquia de San Jorge, y párroco en 1983. Impulsó la pastoral juvenil, matrimonial y de vocaciones. Fue consiliario de Acción Católica y de promovió los Cursillos de Cristiandad. Arcipreste del Arciprestazgo de San Agustín y miembro elegido para el Consejo Presbiteral de la Archidiócesis de Madrid desde 1983 hasta que abandona la diócesis. Es Licenciado en Teología Bíblica por la Universidad Pontificia Comillas de Madrid, donde también realizó los cursos de doctorado. Preocupado por la evangelización de la cultura organizó eventos para el diálogo con la fe en la literatura y el teatro e inició varios grupos musicales –acreditados con premios nacionales e internacionales–, participando en numerosos eventos musicales como director de coros aficionados y profesor de dirección coral. Ha colaborado además como asesor en trabajos del Secretariado de Liturgia de la Conferencia Episcopal. En octubre de 1991 acompaña como secretario particular al primer obispo de la de Getafe al iniciarse la nueva diócesis. Elegido miembro del Consejo Presbiteral perteneció también al Colegio de Consultores. Inicia el nuevo seminario de la diócesis en 1992 del que es nombrado Rector en 1994, desempeñando el cargo hasta 2010. Ha sido profesor de Teología en la Escuela Diocesana de Teología de Getafe, colaborador en numerosos cursos de verano y director habitual de ejercicios espirituales. Designado por el S.S. el Papa Benedicto XVI obispo titular de Mentesa y auxiliar de la diócesis de Getafe y fue ordenado el 5 de febrero de 2006. Hay que destacar en este tiempo su dedicación a la Formación Permanente de los sacerdotes. También ha potenciado con gran dedicación la pastoral de juventud, creando medios para la formación de jóvenes cristianos, como la Asociación Juvenil “Llambrión” y la Escuela de Tiempo Libre “Semites”, que capacitan para esta misión con la pedagogía del tiempo libre, campamentos y actividades de montaña. Ha impulsado además las Delegaciones de Liturgia, Pastoral Universitaria y de Emigrantes, de importancia relevante en la Diócesis de Getafe, así como diversas iniciativas para afrontar la nueva evangelización. Pertenece a la Comisión Episcopal de Seminarios de la Conferencia Episcopal Española –encargado actualmente de los Seminarios Menores– y a la Comisión Episcopal del Clero. Su lema pastoral es: “Muy gustosamente me gastaré y desgastaré por la salvación de vuestras almas” (2Cor 12,13). El 30 de agosto de 2011 se ha hecho público su nombramiento por el Santo Padre Benedicto XVI como Obispo electo de Cádiz y Ceuta. El 22 octubre ha tomado posesión de la Diócesis de Cadiz y Ceuta.